viernes, 13 de junio de 2014

Tasas “cuidadas”, ¿crédito barato?

Aún con el tope a las tasas, los bancos siguen haciendo negocios formidables.

Las tirantes relaciones entre el jefe del Banco Central (BCRA) Juan Carlos Fábrega, y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, se relajaron momentáneamente tras la decisión de imponer topes a las tasas de interés que pueden cobrar los bancos. El anuncio del martes impone que para las entidades más grandes las tasas podrán ser del 37% para préstamos personales y 32% para prendarios. Para las entidades más pequeñas, la tasa de los créditos personales será 46% y los prendarios, 36%. El Banco Central estableció también “nuevas reglas sobre comisiones y cargos de productos y servicios financieros básicos”. Los bancos y las emisoras no financieras de tarjetas de crédito tendrán que solicitar “autorización previa del BCRA para aplicar aumentos al costo”.

Estas medidas buscan descomprimir el enfriamiento del crédito que se registra desde comienzos de año, cuando el BCRA impulsó una suba de las tasas de interés. Esta medida apuntaba a mejorar los rendimientos en pesos, para limitar el negocio de especular con el dólar. Esta medida, después de la fuerte devaluación de enero, permitió junto a otros “ardides” descomprimir la presión contra el peso, frenando la corrida cambiaria y desinflando al dólar blue. Una solución bien en sintonía con lo reclamado por toda la oposición patronal, y los organismos internacionales como el FMI. Un ajuste a paso más firme que el que el gobierno ya venía aplicando. Como el enfriamiento del crédito y el impacto de la devaluación sobre el costo de vida aceleraron el parate de la economía, el ministro Kicillof venía empujando por un abaratamiento del costo de financiamiento, con el fin de revertir la caída del consumo a crédito. El recorte del crédito, sumado a la inflación y la dilatación de las negociaciones salariales en paritarias de varios gremios -ante los limitados aumentos que quieren imponer las patronales con aval del gobierno- están entre las principales explicaciones de la caída del consumo, que en mayo cayó 8,3% respecto de igual fecha del año anterior, y acumula en lo que va del año una retracción de 6,7%.

Como era de esperarse, los representantes del sector financiero se rasgan las vestiduras. Aducen que con estos techos no van a poder otorgar créditos. Sin empacho, señalan que están obligados a imponer costos financieros que rondan el 80%, que sino la ecuación de rentabilidad no cierra. Para sus argumentos obtienen la valiosa colaboración de reputados economistas exponentes de la ortodoxia neoclásica, como es el caso de Eduardo Levy Yeyatti, que en una entrevista en Clarín de hoy afirma que los costos del sistema son por el pequeño tamaño del sistema financiero local. Se dice todo esto, como si los bancos no hubieran estado en los últimos cinco años a la cabeza de los sectores que más ganaron en la economía argentina. Seguro, la fuga crónica de capitales de la burguesía local y las multis que amasan formidables ganancias en el país, configura un sistema financiero raquítico. Pero esta pequeñez, es transformada por los bancos de debilidad en fortaleza, ya que imponen tasas exorbitantes con el argumento de que de otra forma no podrían “brindar sus servicios”. La intermediación en créditos al consumo, las comisiones, el financiamiento al gobierno y las ganancias por los movimientos de la cotización del peso, permitieron que la banca amasara ganancias récord, al lado de las cuáles palidecen los dorados noventa. Sólo durante el primer trimestre de este año, los bancos amasaron el equivalente a la mitad de las ganancias todo 2013, es decir $16.104 millones. Anualizado, esto significaría una duplicación de sus ganancias. El 60% de esas utilidades obedeció a ganancias por apuestas al dólar que el Gobierno permitió, ya que sólo desde febrero reguló la posición en moneda extranjera del sistema. Por mucha preocupación que pretendan exhibir los representantes del sector financiero, estas medidas apenas los dejan en un rango de rentabilidad “normal”, con el criterio generoso que Kicillof viene mostrando para definirla, si lo juzgamos por los acuerdos con Repsol y con el Club de París.

¿Servirán estas medidas para reactivar el crédito? Si lo juzgamos por lo que dicen los bancos, o las grandes cadenas minoristas, ocurrirá lo contrario. En los últimos días volvió a congelarse el crédito. Sin embargo, después del pataleo inicial, no está descartado que el crédito se restablezca, e incluso vuelva a crecer. El enfriamiento del consumo pone una presión para mejorar las condiciones a los fines de estimular a los compradores, y como ya dijimos, las condiciones por las cuales los banqueros se quejan, permiten una rentabilidad que no está en los niveles exorbitantes que venían imponiendo, pero sí dentro de parámetros normales. Pero lo determinante no está tanto en las condiciones de oferta, como en la demanda: el crédito no se frenó sola ni principalmente por un encarecimiento de tasas, sino por el ajuste que el gobierno viene descargando sobre la clase trabajadora. Aún después de paritarias, el salario real promedio proyecta una caída de 6% o 7%, mientras que el panorama del empleo se agravó severamente. Sectores de la industria aparecen como los más comprometidos, pero de forma molecular la caída del empleo se expande por varios sectores. Las estadísticas oficiales sólo logran disimularla mostrando una caída de los que buscan trabajo activamente. Estas condiciones, que son un resultado de la política oficial, son las determinantes de un freno de la economía y del consumo, que no va a reactivarse solamente por un abaratamiento del crédito.

Por último, digamos, que aunque el Ministro Kicillof, transmutándose por un momento en una especie de Cavallo Nac&Pop, nos diga que “las compras en cuotas son otro logro de esta década” (como si cada festival financiero no las hubiera tenido) lo que las medidas actuales del gobierno buscan regular no es una distorsión surgida de la devaluación. Parece como que el financiamiento en cuotas es ahora caro sólo porque los bancos se abusaron de la devaluación, pero que no lo era antes. Y parece que los topes del gobierno devolverán la baratura crediticia. La rentabilidad del sector durante estos años, incluyendo el capítulo de financiamiento al consumo, es una prueba contundente de lo contrario. Las “tasas cuidadas” permiten un negocio en bandeja para los bancos, aunque en tasas más moderadas que las que determina su voraz sed de ganancias fáciles.

Una verdadera baratura del crédito puede lograrse con la misma medida que podría cortar de raíz las mil cabezas de la hidra especulativa: la nacionalización de la banca para crear una banca estatal única. Esta medida, junto a la nacionalización de todo el comercio exterior, y la declaración del no pago de toda la deuda externa, permitirá atacar de raíz la mentada “restricción externa”, que en su forma actual no es otra cosa que el resultado de la sangría que imponen los fugadores seriales que componen la burguesía nacional, las multinacionales que giran ganancias y desarrollan una matriz productiva deficitaria por su demanda de importaciones (que muchas veces adquieren con precios de transferencia inflados) la deuda externa, y la decadencia de la matriz energética como resultado del saqueo empresario avalado por los gobiernos “nac & pop” de Néstor y Cristina Kirchner. Con estas medidas, como parte de un programa que pueda imponer la clase trabajadora para evitar que los costos del fin de fiesta caigan sobre sus espaldas, podrá empezar a imponerse una salida que expropie a los expropiadores capitalistas y encare una reorganización de la economía en función de las necesidades sociales, y no de la ganancia.

lunes, 9 de junio de 2014

Petróleo y política - Gobernadores e YPF S.A. tironean por administrar un nuevo pacto de vasallaje


En estos momentos estamos asistiendo a un nuevo capítulo de reajustes del régimen petrolero. Desde hace algunos meses el gobierno nacional elaboró un proyecto de reforma a la ley de hidrocarburos, vigente desde 1967. Hoy los gobernadores nucleados en la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) se reunieron con la presidenta a discutir la propuesta; hay pautada una nueva reunión el lunes próximo.
Ocurre que la intención del gobierno creó asperezas entre varios gobernadores de provincias petroleras y el gobierno nacional. El motivo de la disputa es que el borrador armado por el gobierno bajo la batuta del CEO de YPF Miguel Galuccio, apunta a restringir sensiblemente los derechos de las provincias sobre los recursos, provincializados en 1992 con la ley 24.145, lo que se reforzó en la reforma constitucional de 1994. Entre otros puntos, el gobierno apunta a fijar un tope a las regalías que pueden recibir las provincias por la explotación de petróleo, fijándolo en 12 por ciento. Esto está por debajo del nivel que tiene en algunas provincias o regiones (hay áreas de Nequén donde llega al 15%). De esta forma YPF S.A. se aseguraría un límite a la parte de la renta que deberá entregar a las provincias. Otro punto clave de esta ley es garantizar concesiones a YPF S.A. por períodos prolongados, para poder negociar con holgura con los posibles socios de la petrolera en la explotación de petróleo no convencional. También se discute el destino de algunas petroleras provinciales, que Galuccio quiere sacar del medio.
Seguramente habrá quienes argumenten que el proyecto del gobierno nacional apunta a garantizar las condiciones para una política de "autoabastecimiento" y "soberanía energética", y que para eso es necesario aumentar las prerrogativas de la petrolera nacional. Sin duda, se trata de aumentar las prerrogativas de YPF S.A. asegurándose por ley lo que de otra forma es necesario negociar trabajosamente con cada uno de los gobernadores. Pero esta búsqueda de puentear a los "gobernas" es para el dudosamente soberano objetivo de poder avanzar más rápidamente en replicar acuerdos como el de Chevron, que es desde el punto de vista de las petroleras extranjeras aún mejor que las condiciones que establecía la ley 24.145 que privatizó. Como ya habíamos señalado en Ideas de Izquierda 2, toda la sanata de la desmercantilización de los recursos petroleros queda cada vez más enterrada en el altar de la supuesta soberanía hidrocarburífera (que si se consigue, será a costa de entregar Vaca Muerta en bandeja a las multinacionales, por mucho que YPF S.A. participe del banquete). Como señalaba hace unos días La mañana, el pacto que se quiere imponer replica el acuerdo con Chevron. Por supuesto, tampoco de trata de lamentar el meneado "avasallamiento al federalismo". Como mostraron en las dos décadas de dominio provincial sobre los recursos, los gobernadores no tienen ningún problema en ser vasallos, y de ser posible prefieren a las multinacionales que son buenas pagadoras, o a "nacionales" como Bulgheroni que se pasea por la Patagonia de la mano de socios chinos y antes británicos.
La clase trabajadora y los sectores populares tenemos que pelear por la expropiación y estatización sin pago de todo el complejo petrolero y gasífero, desde la extracción hasta la refinación, y su puesta a producción bajo control de sus propios trabajadores y con participación de los habitantes de sectores afectados, como las comunidades mapuches. Así como por la anulación de todos los acuerdos para la explotación no convencional y su prohibición. Lo opuesto a esta pelea por ver quién le pone la última firma al nuevo pacto de dependencia que están creando con los convenios para extender el fracking.

Capitalismo y desigualdad en el siglo XXI. Una crítica desde el marxismo al libro de Thomas Piketty

En Ideas de Izquierda 10, Paula Bach reseña y critica uno de los libros más comentados de el último tiempo, El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Libro que ha generado un impacto que hacía mucho no se veía con un libro de economía. Aún los críticos lo reconocen como un libro muy importante, aunque más no sea por el alcance de la base estadística sobre la que se apoya, que abarca más de 20 países y cubre en algunos de ellos Francia e Inglaterra un período de 200 años.
Desde todo el espectro político se ha vuelto una obra de comentario obligado. En EE. UU. el autor la presentó nada menos que de la mano de dos premios Nobel, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, con ambos deshaciéndose en elogios a la obra. El panorama que plantea el trabajo de Piketty es mucho más sombrío que el que dibujan estos neokeynesianos, y las intervenciones propuestas en su libro utópicas, como él mismo reconoce van más allá de los reclamos de un plan de gasto público más audaz y algunas reformas que defienden Krugman y cía. Pero esto no impidió que lo usaran para construir su caso para que los sectores “progresistas” del partido demócrata batallen más firmemente contra el consenso bipartidista que limita el gasto público y mantiene una regulación económica favorable a los ricos.
Alejándonos de este centro, hacia izquierda y derecha, la recepción se hace menos cálida. Hacia derecha, en algunos medios conservadores el libro directamente desató respuestas alarmistas. The American Spectator tituló que Picketty era la "cobertura intelectual para la confiscación”; la tapa exhibe a un verdugo al lado de la guillotina, que alza con su mano izquierda El capital en el siglo XXI.Financial Times, por su parte, inició hace algunas semanas una campaña para desacreditar el libro. Afirma que se encuentran “problemas con los datos y errores en el trabajo del profesor Piketty. Estos incluyen ingresos inexplicados en sus planillas, selección ecléctica de la fuentes de datos, y errores de transcripción”. Esto debilitaría su tesis de que en el capitalismo se registra una tendencia natural a una concentración cada vez mayor de la riqueza en manos de los ricos. Sin embargo, incluso The Economist, que comparte la misma aversión por el planteo del economista francés, salió a distanciarse de estas críticas y consideró correcto el manejo de datos. Para The Wall Street Journal, el libro es “menos un trabajo de economía que un ladrillo ideológico estrafalario”. Panos Mourdoukoutas señaló en Forbes que el libro proveyó de munición a los progresistas que quieren “promover una agenda política antigua que mata el crecimiento económico y la prosperidad en nombre de la igualdad económica". Otros autores, como la estrella de la “nueva” economía neoclásica Tyler Cowen, cuestionó la idea de que el retorno de capital se mantendrá siempre por encima del crecimiento de la economía, y señaló que “la preocupación de Piketty por la riqueza heredada también parece extraviada". Para Cowen los “ricos ociosos” son un recurso cultural valioso.
Si nos movemos del centro hacia la izquierda, encontramos al economista poskeynesiano James K. Gallbraith, quien señala que el libro no tanto es sobre el capital en ningún sentido que tenga que ver ni con la categoría de Marx ni con ninguna noción de “capital físico”, sino que "es más que nada sobre la valuación de los activos tangibles y financieros, su distribución en el tiempo y la herencia de riqueza de una generación a la siguiente". Sobre esta base teórica, Piketty termina convirtiendo a la desigualdad en un resultado “natural” de la evolución de los rendimientos en relación al crecimiento. Thomas Palley sostiene que buena parte de la efusiva recepción del libro por parte del mainstream económico está vinculada al eclecticismo de inspiración neoclásica de Piketty. Lo que el libro dice en sus tesis centrales es algo que varios economistas de la izquierda progresista norteamericana vienen sosteniendo hace tiempo. Sin embargo, “los economistas del mainstream tienen dificultades para reconocer trabajo de tales fuentes, porque reconocer es legitimar”; en cambio, el libro de Piketty “provee una explicación del agravamiento de la desigualdad desde el mainstream neoclásico”. Para Palley, este libro tiene en potencia la posibilidad de abrir el debate sobre las políticas de libremercado, algo que no está en la intención de Piketty pero que hace involuntariamente al sugerir, aquí y allá, que la tasa de ganancia y la de crecimiento están política y socialmente determinadas, contrariando en esto al enfoque neoclásico. Pero también puede habilitar un giro “gatopardista” de relegitimar a esta alicaída economía neoclásica. Las prescripciones de Piketty, enfocadas en el sistema impositivo sin atender las “instituciones económicas y estructuras de poder económico”, irían en ese sentido. Sería un “cambio sin cambio” sustantivo en las políticas económicas.
Desde el marxismo, David Harvey, Branko Milanovic, entre otros, criticaron correctamente las categorías del libro de Piketty, referidas más a la riqueza que al capital.
El impacto de este libro en todo el espectro, es un síntoma del malestar ante la crisis, y de las crecientes dificultades para generar consenso con las políticas que aseguran el funcionamiento del capitalismo en beneficio de “el 1 %”. Una conmoción profunda, agravada por el hecho de que la clase política se debate entre mantener el statu quo en beneficio de los ricos o encarar algún incremento del gasto –el planteo más audaz que algunos llegan a esbozar–. Terreno fértil para, distanciándose de las utopías de encauzar las contradicciones del capitalismo que propone Piketty, discutir las vías para superarlo, instaurando las bases de una sociedad sin explotadores ni explotados.
En IDZ 10, analizamos las principales tesis del libro, señalando las implicancias que plantea para la perspectiva del capitalismo, y criticando algunas de las más salientes contradicciones. Desde mañana, se consigue en los quioscos. Ya está para la renta en el Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx, en Riobamba 144, a dos cuadras del congreso. 

domingo, 8 de junio de 2014

Sobre Gestamp. Participación en el programa Al Dorso - FM La tribu

Invitado ayer al programa Al Dorso, conversamos sobre la situación en el sector automotriz y autopartista, y cómo el conflicto de Gestamp mostró descarnadamente al gobierno nacional actuando como mandante de las multinacionales en contra de los despedidos, mientras que el SMATA realizó durante toda la última semana una agitación contra los trabajadores en lucha que nos recuarda a la de la burocracia de Pedraza cuando preparaban el ataque de la patota que mató a Mariano Ferreyra.
Para escuchar el programa, acá.

sábado, 7 de junio de 2014

26 días de Huelga en Aceros Zapla: Entre la resistencia obrera y el fiasco de la burguesía "nacional" de los Taselli


Por Gastón Ramírez 

Si el conflicto de la autopartista Gestamp puso al desnudo la triple alianza: Multinacionales-Gobierno-Burocracia Sindical (SMATA) contra los obreros, el actual conflicto de Aceros Zapla vuelve a poner en escena el fiasco de los empresarios "nacionales" como es el caso de Sergio Taselli dueño de la acería palpaleña.
El gobierno mientras negocia concesiones con Brasil y las terminales locales concesiones, deja pasar el ataque de las multinacionales con más de 15.000 suspensiones y despidos de los activistas sobre los cuales descargó una reaccionara cruzada junto a la burocracia facha del SMATA. Pero a contramano del maltrecho relato oficial, las multinacionales durante el kirchnerismo se la llevaron en pala y no pararon de crecer, como se señala acá “… de las 56 empresas extranjeras que integraban la cúpula de las 200 más grandes a comienzos de la década del noventa, se llegó a 92 en 2001. Y lejos de revertirse este fenómeno, se acentuó en la posconvertibilidad, a punto tal que en 2010 cerca de 115 firmas de las 200 más grandes del país estaban controladas por inversores foráneos”. 
En Aceros Zapla el gobierno y la oposición sostienen a Taselli a quien se cansaron de ayudar con subsidios millonarios todos estos años, a pesar del continuo deterioro de la fábrica y la creciente disminución del empleo luego de la privatización: de 800 trabajadores en 1992 se pasó a 460 en la actualidad. Si bien Taselli podría ser un personaje del irónico film “El discreto encanto de la Burguesía” del genio de Luis Buñuel, este capitalista no es un caso aislado. Por el contrario, es uno más de todos aquellos favorecidos con la concesión (regalo) de empresas del estado privatizadas en la época del menemismo, empresas en quiebra o contratos con el Estado. Taselli (Ex Río Turbio, Ex FFCC-Roca-San Martin-Belgrano Sur, etc.), Roggio (Subte, FFCC, Ex Ing. La Esperanza, Obra Pública), Cirigliano (Ex FFCC –Sarmiento-Tragedia de Once), Minetti, Cristóbal López, etc. Ellos son el empresariado "nacional" que en el relato oficial estarían llamados a "poner en andas al país y a sacarlo del infierno". Un “capitalismo en serio” decía Kirchner mientras los empresarios se acomodaban en las empresas del Estado o como contratistas para comenzar una carrera desenfrenada de ganancias a muy bajo costo e inversión, en fábricas o servicios con un stock de capital muy deteriorado y obsoleto, sacaban ventaja de la devaluación del salario y con la desocupación exprimir a los trabajadores poniendo en riesgo sus vidas como sucedió en la tragedia de la Mina de Río Turbio en la cual 14 mineros murieron por falta de inversión cuando Taselli estaba al mando de la empresa.

La Privatización de Altos Hornos Zapla: historia y presente de un desguace. 
El complejo minero-siderúrgico supo ser un orgullo de los jujeños y de todo el país. Un emblema no sólo por el acero laminado de alta calidad que se exportaba a Europa, sino porque los 8.000 obreros y sus familias, daban vida a toda una población que llegó a tener sus propios espacios culturales (Cines-Teatros) y hasta su club de fútbol que jugó en la Primera A.  La venta de la acción de Zapla a $1=1U$S al Citi Bank fue un primer paso en el regalo de las "joyas de la abuela" a los buitres extranjeros. La privatización fue del conjunto del complejo, trayendo el desempleo masivo, el desguace de Forestal (17.000 hectáreas forestadas y regaladas a Celulosa S.A), las canteras de Cal y Cemento (regaldas a Minetti hoy intregado a gigante del cemento transnacional Holcim), el cierre de la "Mina 9 de Abril" por baja operatividad (aunque el mineral no esta agotado) y todo el pueblo minero (casas, hospital, escuela, centro deportivo, etc.) fue abandonado, su población desalojada para luego ser reciclado en un "Complejo Turístico" que esta semi paralizado y no sale de la decadencia. Luego la historia es un poco más conocida. Una situación de fuerte retroceso (productivo y social porque el desempleo en Zapla-Palpalá hizo estragos) abrió el camino para la llegada de Taselli un buitre nacional al acecho de empresas en situación de quiebra o críticas. Y los problemas no tardaron en llegar, en 2005 (por un accidente muere el compañero Cisneros), la patronal metió la polifuncionalidad y la tercerización con Forja Norte, en 2009 ante la crisis precarizó los salarios con el Repro, en 2013 una nueva explosión en un horno causó serias lesiones a un grupo de trabajadores y en los últimos años la producción de acero cada vez es menor y en los hechos Taselli impuso una re-conversión hacia la producción de hierros de construcción. Un producto de poca complejidad en comparación con la capacidad y la tecnología instalada en la empresa que implica un derroche de la capacidad instalada; es como si una automotriz se pusiera a fabricar bicicletas. En el esquema de Taselli todo cuadra porque se trata de exprimir a la empresa (y a sus trabajadores) hasta sacar la última gota de ganancia y luego descartarlos (empresa incluida) como chatarra.  

La fuerza de cambio viene desde abajo
La huelga volvió a tensar los músculos de los trabajadores luego de 10 años donde no cortaban la Ruta 66 y paraban por más de 25 días dada la tregua del burócrata Hoyos con la patronal. Luego de la elección de la nueva directiva del sindicato, el cansancio por tanto manoseo de la patronal y un gobierno que deja pasar la inflación y todo tipo de atropellos, se hizo sentir y la bronca estalló en el reclamo por una mejora salarial, el pase a planta de los tercerizados y las pésimas condiciones de seguridad e higiene.  
Taselli presiona y chantajea con la baja de contratos para que los trabajadores acepten perder los días de huelga. Los obreros saben que la empresa viene produciendo y acumulando stocks con los cuales la patronal puede “aguantar” y jugar al desgaste. La industria siderúrgica esta fuerte, la producción de acero crudo creció un 13.3% y el hierro un 2% en Abril respecto a igual mes del año pasado. Siderar acumuló ganancias por $888,26 millones durante el primer trimestre del año.
"Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser los dueños como la primera vez..." es uno de los cantos que más emocionan y levantan la moral de los trabajadores en las marchas y en el acampe. Esta es una idea fuerza y de izquierda, en ella aparece el sentir de los trabajadores y de sus mujeres y familias que se suman a la lucha de ir por más. Hoy esta idea es la que puede abrir paso a una gran campaña de todo el pueblo de Palpalá por la defensa de los obreros de Zapla contra los ataques del gobierno, la oposición, los funcionarios del Ministerio de Trabajo, la policía y la justicia hasta conquistar su justo reclamo. Un paso necesario en el camino de recuperar el orgullo de Altos Hornos Zapla para que esta vez sea de y para los trabajadores y el pueblo de Palpalá.

jueves, 5 de junio de 2014

A propósito de "Imperium" y "Consilium", de Perry Anderson. Una discusión sobre el imperialismo norteamericano hoy.

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En el número 83 de New Left Review (sep/oct 2013) Perry Anderson vuelve al análisis de la política exterior norteamericana, y recorre los planteos de los principales exponentes intelectuales en lo referente a la elaboración estratégica. La revista está enteramente dedicada enteramente a dos ensayos de Anderson, un suceso con solo tres precedentes: en 1972 Tom Nairn sobre Europa, en 1982 Anthony Barnett sobre la Guerra de Malvinas, y en 1998 Robert Brenner sobre “La economía de la turbulencia global”. El primer artículo, “Imperium”, analiza los objetivos y los resultados de la política exterior hasta el presente, y recoge los debates intelectuales que generó la conformación del “imperio”, recorriendo todo el arco ideológico. El Segundo texto, “Consilium”, repasa las posiciones de la literatura más relevante que se viene produciendo en la actualidad sobre el rol de EE.UU. en el mundo y las distintas alternativas elaboradas por los principales exponentes de líneas estratégicas de política exterior, para reforzar la posición internacional de los EE.UU., la “nación indispensable” como la llamara Madelaine Albright (secretaria de Estado en la segunda presidencia de Clinton), supuesto fuera de cuestión por todos los autores reseñados por Anderson. Este número especial está estrechamente emparentado con “Homeland”, artículo del NLR 81, de mayo-junio, en el que analizaba la situación del régimen político norteamericano.


En los números 6 y 8 de Ideas de Izquierda reseñamos los planteos del autor y polemizamos brevemente con algunas de las tesis de este extenso trabajo. En la primera puede leerse "El imperio contraataca", y en la segunda EE. UU.: ¿jugador solitario en el gran tablero global?.

Llamativo para un marxista de la talla de Anderson, en estos ensayos "observa solo una mesa de arena donde los lineamientos geopolíticos parecen hacerse y deshacerse a voluntad del hegemón". Es notoria la desatención por el "análisis por las condiciones objetivas del capitalismo norteamericano, que condicionan la capacidad de la potencia imperialista para disponer su voluntad". No es que no haya referencias al respecto, aquí y allá, sobre la decadencia de las bases materiales sobre las que se asentó el poder norteamericano. En las últimas páginas de "Imperium" estas aparecen.
Allí señala cómo del éxito norteamericano en crear un orden liberal han surgido nuevas contradicciones. Este orden comenzó a escapar a los “designios de su arquitecto”. Con la emergencia de China como un poder económico no solo más dinámico sino pronto comparable en magnitud, que provee las reservas financieras que requiere EE.UU., capitalista “a su modo” pero lejos de ser liberal, “la lógica de largo plazo de la gran estrategia norteamericana se ve amenazada de volverse contra sí misma”. El imperio, que no cesó de extenderse, se está volviendo sin embargo “desarticulado del orden que procuraba extender. La primacía norteamericana no es ya el corolario de la civilización del capital […] Una reconciliación, nunca perfecta, de lo universal con lo particular fue una condición constitutiva de la hegemonía norteamericana. Hoy se están separando”. En otros términos, la contradicción entre la internacionalización de las fuerzas productivas y el sistema internacional de Estados a través del cual se articulan las relaciones de producción, emerge nuevamente como un aspecto disruptivo ante los límites crecientes que enfrenta la hegemonía norteamericana, aunque hoy no haya quien pueda proponerse disputarla. 

http://ideasdeizquierda.org/wordpress/wp-content/uploads/2014/04/27-Imagen-1.pngComo sostenemos en "EE. UU.: ¿jugador ..."  "La exageración de las fortalezas del poderío norteamericano y de sus logros, y la subestimación de los efectos de sus errores, y lo que una crítica a la NLR 83 consideró una presentación de los EE. UU. como un “Estado imperial omnisciente” (David Allen, “A world made safe for capitalism”, Prospect, 11/12/2013) por parte de Anderson, no puede más que servir para reconfirmar su escepticismo respecto de la posibilidad de que la clase trabajadora pueda en algún futuro próximo desafiar el dominio capitalista". Escepticismo que ilustra que no hay cambios en el paradigma de “pesimismo histórico” (como lo llamara Gilbert Achcar) expresado en “Renewans” (NLR 1, Segunda Época), cuando afirmaba que “el capitalismo norteamericano ha restablecido sonoramente su primacía en todos los campos –económico, político, militar y cultural”. Aunque su crítica a los estrategas norteamericanos señala que un punto central es su desatención a las causas subyacentes “del enlentecimiento del crecimiento del producto, el ingreso per cápita y la productividad, y el aumento concomitante de la deuda pública, corporativa y de los hogares, no solo en los EE.UU. sino en el conjunto del mundo capitalista avanzado”, en el caso de Anderson lo que resulta llamativo es el alcance limitado que le da a los efectos de la crisis actual, que, aún con las políticas de contención aplicadas, sigue siendo la más extendida y convulsiva desde la Gran Depresión. Es llamativo que no entren en consideración los impactos para la ideología que sustenta la capacidad de influencia del “modelo” norteamericano (un componente central de la hegemonía), considerando que para algunos economistas “los propios criterios de eficacia del capitalismo están cuestionados”.Más sorprendente resulta considerando que cuando escribió “Renovaciones”, Anderson planteaba como hipótesis que una profunda crisis económica en Occidente era uno de los elementos que podía empezar a cambiar el clima ideológico. Las manifestaciones juveniles y la resistencia obrera a los ataques ocasionados por la crisis, no parecen alterar el pronóstico de comienzos de milenio. En la lectura de Anderson, incluso la primavera árabe ayudó a fortalecer la posición norteamericana en Medio Oriente, debilitando un adversario como Assad sin que surgiera en Egipto “un régimen capaz de tener mayor independencia respecto de Washington”, y llevando a “un fortalecimiento respectivo en el peso y la influencia de las dinastías petroleras de la península arábiga” aliadas a Washington, aunque ahora inquietas con el acuerdo con Irán.

Anderson comenta, con ironía, que resulta llamativa “la naturaleza fantástica de las construcciones” con las que los estrategas norteamericanos buscan afrontar una realidad con signos de adversidad. “Grandes reajustes en el tablero de ajedrez de Eurasia, vastos países movidos como tantos castillos o peones a través de este; extensiones de la OTAN al Estrecho de Bering”. Parece que la única forma de pensar el restablecimiento del liderazgo norteamericano “fuera imaginar un mundo enteramente distinto”. Parece, leyendo a Anderson, que lo mismo deberíamos hacer si aspiramos a pensar algún futuro con oportunidades revolucionarias, aunque a él ni se le ocurra especular al respecto.

La discusión sobre el estado real del imperialismo norteamericano, la principal fuerza de la reacción y la contrarrevolución a nivel mundial, es de fundamental importancia. Evitando tanto la subestimación como la sobreestimación de su fortaleza. Invitamos a leer estos artículos en IDZ.

martes, 3 de junio de 2014

Gestamp: Sobre “pruebas piloto”, o la crisis como oportunidad (para las patronales automotrices)

El secretario general de SMATA, Ricardo Pignanelli, continúa azuzando contra los delegados y activistas de su gremio que resisten los despidos en Gestamp. Después de la solicitada que publicó el viernes denunciando a la izquierda y reclamando la intervención estatal represiva, ayer salió a sostener que “el conflicto que desataron los delegados del PTS en esa fábrica se trata de 'una prueba piloto' de lo que piensan llevar adelante en otras firmas del ramo”. El jefe del SMATA transformó así una acción defensiva, ante un ataque patronal que contó con aval de su gremio, en una supuesta avanzada conspirativa de la izquierda.

Los usos de la crisis. La sombra de 2008/09
Ante la caída en la demanda local por el recorte del crédito y el aumento astronómico en el precio de los automóviles pos devaluación, y la caída de las importaciones desde Brasil, la industria automotriz tuvo un frenazo en 2014. Hasta abril, la industria acumulaba una caída del 30% en las ventas, y del 18% en la producción. Para mayo se preanuncia una caída del 40%. Esto golpea de lleno en las 400 autopartistas que proveen los componentes locales para la industria. El sector entró en crisis. Pero, como mostró la de 2008/09, crisis es para las patronales sinónimo de oportunidad. Más allá de los efectos del parate sobre la rentabilidad en el corto plazo, la crisis puede ser una oportunidad para imponer ajustes en las condiciones laborales. En 2010, después de un año de caída la industria automotriz argentina retomó la senda de los "record históricos". Para esto fue clave la flexibilidad en el uso y consumo de la fuerza de trabajo, uno de los pilares del rápido crecimiento de la producción. Pero, como afirma Sebastián Guevara, “no se trató sólo de la flexibilidad conseguida durante los 90's y la crisis de 1999-2003, sino que, del mismo modo que entonces, el capital hizo uso de la crisis 2008-2009 para profundizar más aún su avance flexibilizador”. Las empresas negociaron nuevas cláusulas flexibles.
Veamos algunos hitos de esta flexibilización (tomados del ya citado Guevara):
- En el marco mismo de la crisis, cuando estaban discutiendo la continuidad en sus puestos de trabajo de los trabajadores contratados a plazo, Ford acordó con SMATA en junio de 2009 la implementación del banco de horas hasta diciembre de ese año a cambio de garantizar la estabilidad laboral hasta entonces (acuerdo 1096-2009). -En el caso de Mercedes Benz en agosto de 2009 firmaron el acuerdo 1352-2009 en el cual se estableció, además del aumento salarial para el año, la necesidad de suspender a parte de los trabajadores hasta fin de año. Para los suspendidos se establece el cobro de un subsidio (por tanto no remunerativo) equivalente al 80% del salario. La misma “conquista” que ahora presenta SMATA como un logro en Gestamp. Simultáneamente la empresa abre un plan de retiros voluntarios para los trabajadores suspendidos, al cual adhieren 197 trabajadores, sobre un total de 443 que la empresa había declarado “excedentes”. -A fines del año 2009, el 29 de diciembre más precisamente, Mercedes Benz firma conjuntamente con SMATA y Volkswagen, el acuerdo tripartito 1215-2010, en el cual se establece la posibilidad de realizar, por un plazo máximo de 8 meses, el traspaso de trabajadores contratados por Mercedes Benz a la planta de Volkswagen para la ejecución de tareas en el área de reparación final. Volkswagen firma este acuerdo tripartito en el marco del lanzamiento de un nuevo producto realizado en la planta Pacheco, la pick-up Amarok. Y fue con el argumento de mantener y aumentar la competitividad de dicha planta, para así poder "quedarse" con esa producción dentro del grupo VW, que se implementaron una serie de acuerdos flexibilizadores. Por un lado se incorporó personal experimentado "a préstamo" de Mercedes Benz para las tareas de reparación final (a los 40 trabajadores incorporados en enero de 2010, se agregaron otros 31 en el mes de marzo).
- En el mismo acuerdo (865-2010 firmado el 26 de febrero), se incorporó el sistema de just in time para la provisión de piezas en la línea por parte de personal tercerizado. -En otro acuerdo (el 749-2010) plantea la contratación de 800 trabajadores con contrato a plazo, los cuales se incorporan con la categoría de ingreso, es decir con un salario que se ubica un 15% por debajo de la categoría básica (categoría 3).
- En el segundo semestre de 2010 VW incorpora a 200 trabajadores temporarios y tercerizados, por el plazo de un 1 año, tal y como consta en el acuerdo 534-2011 firmado el 31 de agosto de 2010.
A estas ventajas logradas en las condiciones de contratación y de asignación de la fuerza de trabajo, se sumó para las patronales un freno en el aumento de los costos salariales que venían afrontando en los años previos. En 2009 el salario real retrocedió un 2% (se pactaron aumentos salariales por debajo de la inflación). En 2010 el acuerdo salarial fue por un aumento del 25% mientras que la inflación medida por el IPC elaborado por el departamento de estadísticas de San Luis fue del 25,6%. Esto da la pauta de un año donde el salario tampoco creció. Si cruzamos esto con los aumentos de productividad, el costo salarial por unidad de producto registró una caída considerable. La producción automotriz en la Argentina creció, después de la crisis, un 20% respecto de 2008, año record anterior, “mientras el precio que pagaron los capitales por usar la fuerza de trabajo que materializó dicho 'record' se mantuvo estancado (en términos reales) y las condiciones en las que se utilizó esa fuerza de trabajo se flexibilizó más aún, facilitando así la intensificación mayor de su consumo” (Guevara).
Si hay una “prueba piloto” en marcha en Gestamp, es entonces la de las patronales para poner en marcha el ajuste. La política entreguista que viene llevando adelante el gremio a nivel nacional, ha acrecentado el descontento en el sector. Aunque los trabajadores de las automotrices están entre los mejor pagos del país, no ocurre lo mismo en las autopartistas; y de conjunto tanto unos como otros han soportado en el último decenio una fuerte presión sobre las condiciones de trabajo. Los récord productivos de la industria se han logrado aprovechando intensivamente lo que los empresarios consideran el “insumo” fuerza de trabajo. Ahora todos se preparan para ajustar sobre las condiciones de ingreso y remuneración.

Complejo industrial: fortalezas convertidas en flancos débiles
La respuesta de la Ministra Débora Giorgi ante el anuncio de conciliación por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires (que mas bien parecía gerente de una terminal automotriz o representante de Adefa), también responde a la presión de toda la industria ante un conflicto que puso en evidencia que los eslabones débiles del entramado automotriz. Varios conflictos recientes en fábricas autopartistas pusieron en evidencia un aspecto paradojal para una industria que debe buena parte de su mejora productiva de tiempos recientes a la conformación de un cluster que funciona con un ritmo bastante ajustado. A pesar de que la provisión de piezas locales representa sólo un 30/35% de los componentes del vehículo, siendo el resto provisto por importaciones, dentro de las piezas que manufacturas las 400 autopartistas locales existen numerosas piezas claves. Al trabajar con stocks ajustados, las terminales requieren una provisión continua desde las autopartistas. Cuando esta no ocurre, como pasó la última semana por el conflicto en Gestamp (y antes había pasado con Valeo y Lear), rápidamente se paraliza la producción. Esto, tanto como como la necesidad de ajustar en toda la industria, ha hecho que en este conflicto no sólo esté involucrada la patronal de la empresa española Gestamp. Todas las multinacionales del sector presionan por una salida rápida y aceptable a sus intereses.

La burocracia del SMATA, en rabiosa defensa de las necesidades del capital
Las crisis siempre vienen a recordar el verdadero carácter de la burocracia sindical -para quienes tienen la mala costumbre de olvidarlo cuando el auge permite lograr algunas mejoras-: agente de la burguesía en el movimiento obrero. En los momentos de auge, donde el empleo industrial crecía fuerte, y con el las aspiraciones de la clase trabajadora a mejorar el nivel de remuneraciones, esta burocracia contribuyó a dosificar el alcance de la recomposición. Entre otras cosas no menores, porque dio el visto bueno para mantener las divisiones entre efectivos, contratados, tercerizados, y todas las variantes de precarización de la fuerza de trabajo.
Como decimos acá:
La resistencia a incluir a los numerosos contratados y tercerizados en las negociaciones salariales, aunque en muchos casos son la mayoría de los que se desempeñas en las grandes fábricas, dio más margen de negociación sin afectar la ganancia. Por un lado, porque la presión de los que quedan afuera de convenio, al ser un número considerable, actúa como límite a las pretensiones que pueden aspirar a imponer los trabajadores efectivos (máxime cuando los que negocian con los burócratas alejados de las fábricas). Segundo, porque el margen empresario para aceptar las mejoras en mayor cuanto menos sea la proporción de la planta directamente beneficiada por las mejoras. La pelea por integrar al conjunto de los trabajadores en las negociaciones ha sido recurrente en todo este período, y en varios casos lo ha conseguido, pero siempre en contra de las conducciones sindicales.
Ahora que los tiempos no son de auge, sino de crisis, y la lógica del capital empuja hacia el ajuste atacando sobre las condiciones laborales, la burocracia es correa de transmisión del mismo. Las suspensiones con el 80% que SMATA plantea como un triunfo, y que los despidos de Gestamp rechazan, son un primer paso en ese sentido. Seguramente seguido, si la crisis de profundiza, por las “desafectaciones” de personal contratado, termino para referirse de forma elíptica a los despidos de los contratados a término. Tenemos numerosos ejemplos de la inmovilizad de la burocracia ante los mismos. El SMATA Córdoba llegó en 2009 a quitar los fueros a un delegado (habilitando su despido) por impulsar la lucha contra el despido de los contratados. Los burócratas de metalmecánicos quieren atacar a la izquierda y el activismo para reafirmar el control del gremio ante los golpes que preparan.
En esta “prueba piloto”, la respuesta debe ser contundente. Redoblar el apoyo a la lucha de Gestamp y denunciar implacablemente a esta burocracia, en la perspectiva de recuperar los sindicatos. La batalla por echar a la burocracia, imponiendo la democracia sindical y rompiendo los lazos que unen los sindicatos al Estado, es parte de las tareas clave para para transformar a los sindicatos en herramientas fuertes para la lucha que impulsen la unidad de los distintos sectores fragmentados de la clase trabajadora, la democracia obrera y su independencia política del peronismo y los demás partidos patronales.