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jueves, 6 de noviembre de 2014

La economía después del “Griefault”: deterioro del poder adquisitivo, la escasez de dólares y recesión

El efecto de la devaluación de enero, y la administración que hace el gobierno de la llamada “restricción” externa, mantienen un deterioro económico que se confirma con cada dato, y pega sobre el empleo.

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Aún en las estadísticas oficiales, se hace cada vez más palpable el deterioro de la economía. El viernes de la semana pasada se conocieron las estimaciones de la evolución de la industria y la construcción para el mes de septiembre. La primera mostró una caída de 1,8% respecto a igual mes del año anterior. En el acumulado en lo que va del año, respecto de igual período del año previo, la caída fue de 2,7%. La construcción, aunque tuvo en el mes un desempeño positivo en septiembre (subió 3,2% en términos desestacionalizados) acumula en lo que va del año una caída de 1,2%.
Son datos que confirman un deterioro de la economía que persiste y se profundiza. Y que, aunque el gobierno busque negarlo apelando a la información sobre empleo formal provista por el Ministerio de trabajo, pega en la ocupación. El Índice de Obreros Ocupados (IOO) en la industria manufacturera registró en el tercer trimestre del año 2014 una reducción del 2,2% interanual, mientras que el Índice de Horas Trabajadas (IHT) en el sector exhibió una merma del 4,3% en relación al mismo periodo de 2013.
Devaluación y después
El deterioro económico es resultado de lo que, con todas las letras, debemos definir como una profundización del camino del ajuste económico encarado por el kirchnerismo durante 2014.
 

jueves, 30 de octubre de 2014

Hidrocarburos: una ley para que haya “muchos chevrones”




Publicado hoy en La Izquierda Diario

La declaración del presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, Mario Metaza (FpV), en su informe de ayer en Diputados, pinta de cuerpo entero el espíritu de Ley de Hidrocarburos que el oficialismo hizo aprobar luego de un apurado trámite por ambas cámaras. “Necesitamos muchos chevrones”, dijo Metaza, enfatizando la necesidad de contar con inversiones extranjeras para aumentar la producción de hidrocarburos. Curiosa forma de “soberanía energética” la que presenta el kirchnerismo: en aras del autoabastecimiento energético, meta con plazos inciertos para ser alcanzada, se embarga a perpetuidad los recursos del suelo en beneficio de las multinacionales.

martes, 7 de octubre de 2014

Cuando el corto plazo se hace larguísimo


Publicado en La Izquierda Diario

La onda expansiva de la ofensiva buitre en las cortes norteamericanas, derivó la semana pasada en la salida forzada del banquero central, Juan Carlos Fábrega, y en su reemplazo por Alejandro Vanoli. La economía argentina, en zona de turbulencia, volvió insostenibles las internas que enfrentaban a Fábrega con el Ministro de Economía, Axel Kicillof. Con el descabezamiento del Central, el jefe de Hacienda toma el control de los principales resortes de la política económica.

martes, 26 de agosto de 2014

De buitres “malos” y “patriotas”

En el marco del creciente escepticismo de varios analistas ante el nuevo canje de deuda anunciado por el gobierno el martes pasado, apareció este fin de semana un fondo de inversión amigo que podría apuntalar la estrategia del gobierno. David Martínez Guzmán, titular del fondo Finthech Advisory, que tiene títulos de deuda pública argentina por una cifra cercana a los mil millones de dólares, ha planteado su apoyo al proyecto de ley enviado al Congreso el pasado martes y su intención de cooperar para “aislar al juez Thomas Griesa y a los fondos buitre y reanudar la cadena de pagos interrumpida en forma arbitraria”.
Empieza a tomar cuerpo el objetivo de involucrar a los bonistas de los canjes para encausar la crisis creada por la decisión de la Corte Suprema el pasado 16 de junio de no tomar la apelación argentina al fallo de Griesa, que obliga a pagar el 100% de la deuda más punitorios a los bonistas holdout (que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010) y ordena el embargo de todos los fondos que argentina deposite para pagar vencimientos de la deuda canjeada. El depósito que realizó la Argentina para el vencimiento del 30 de junio por 539 millones de dólares en el Bank of New York Mellon (BoNY), no fue finalmente embargado pero sí bloqueado. Aunque el gobierno sostiene que al pagar cumplió con sus obligaciones, y responsabiliza al agente de pago (el BoNY), después del 30 de julio se activaron los mecanismos que declaran al país en default.

Un tercer canje con destino incierto
Con el anuncio del nuevo canje, que con las declaraciones de Martínez Guzmán muestra aceptación entre algunos acreedores, el gobierno apuesta a salir del default en un tiempo limitado. De ser posible antes del 30 de septiembre, cuando hay un nuevo vencimiento de deuda por 200 millones de dólares del bono Par. Es que, después de la oficialización del default, difícilmente pueda Economía repetir la decisión de junio y depositar en el BoNY. Sin embargo, la aparición de Fintech en escena no despeja los puntos dudosos de la estrategia oficial. El primero es el mecanismo para canjear los bonos. El Gobierno decidió remover al BoNY como agente de pago y reemplazarlo por Nación Fideicomisos (u otra entidad que puedan designar los bonistas). Este cambio se topa con una dificultad: la necesaria participación del BoNY validando los registros de los bonistas podría volverlo pasible de caer en desacato ante la corte neoyorquina, ya que el fallo de Griesa prohíbe a los agentes de pago de jurisdicción neoyorquina colaborar con un eventual canje o cambio de domicilio. La segunda cuestión son los fondos de inversión extranjeros que, por estatuto, no pueden cambiar de jurisdicción.Salvo que los fondos “amigos” se ocupen de la compra de esta porción de la deuda, todo el mecanismo fracasaría ante la baja aceptación. Es decir que surgiría una se generarían más holdouts que podrían iniciar nuevos juicios. A pesar del respaldo de Fintech, los interrogantes al atajo que presenta el gobierno persisten.
Lo que pone en evidencia es que, aunque se sigue apelando a la retórica de “Patria o buitres”, los intentos de restablecer el pago de la deuda externa persisten. Es natural. Durante años el gobierno y todos los “progres” que desde diversos medios replican el pensamiento oficial, sostuvieron hasta el hartazgo que la deuda había dejado de ser un problema, gracias a la “capacidad de pago” del país (que se basó en un ciclo inédito de crecimiento de las exportaciones que revirtió tendencias previas) y la supuesta reestructuración “soberana” que había pactado una quita elevada (que después se hizo evidente que no era tal en los hechos). La estrategia del kirchnerismo fue resolver el problema de la deuda pagando “serialmente”, y en esto fue acompañado por buena parte de los “progres” que en otros tiempos habían repudiado el costo social de la deuda. Desde 2005 el kirchnerismo fue el mejor pagador, aunque quedaron en el tintero algunas de las hipotecas que había dejado la hecatombe de 2001, como ocurría con el Club de París, o los bonistas holdout.Conviviendo con estos frentes, el gobierno se obligó a redoblar el ritmo de transferencia de recursos a través de los pagos netos de deuda. Donde otros pagaban deuda con deuda, el gobierno argentino entregaba dólares contantes y sonantes. También reemplazaba deuda externa con deuda interna, contraída mayormente con ANSES y el Banco Central, es decir, retrayendo recursos paras las jubilaciones, preparando un futuro desfalco de la caja previsional y minando los márgenes para hacer política monetaria. Estrategia costosa y fallida: a pesar de ser “pagadores seriales”, la deuda pública pasó de 126 mil millones de dólares luego del canje de 2005, a 200 mil millones de dólares a fines de 2013. En la actualidad estaría superando los 225 mil millones de dólares.
Los 190 mil millones de dólares que el propio gobierno dice haber pagado desde 2003 (equivalente a media producción anual de la economía argentina), está entre las explicaciones de fondo de la escasez de dólares. Sumada a una fuga de capitales que se acerca a otros 100 mil millones en la última década, a las remesas de utilidades de las corporaciones al exterior que fueron récord, al descalabro energético y al fracaso de la publicitada reindustrialización, que se ver de forma patente en la industria automotriz que muchos más dólares de importaciones requiere cuanto más produce. Hasta 2011 se toleró alegremente estas sangrías, confiando que los dólares de la soja alcanzarían para cubrirlas. Cuando se hizo evidente que no era tan así, se confió en el cepo cambiario para cuidar las divisas. Sin embargo las reservas en manos del Banco Central siguieron cayendo.
Por eso el gobierno pegó el volantazo en enero: devaluación de más de 20 por ciento en días y vuelta a los mercados. El gobierno pagó los litigios del Ciadi (tribunal a la medida de las grandes empresas multinacionales), pactó con el Club de París, e indemnizó generosamente a Repsol. Sin embargo, se topó con la decisión adversa de la corte norteamericana, y el resultado es que por ahora cualquier resolución de la escasez de dólares por la vía de endeudarse afuera está archivada. Esta escasez, sumada a la inflación, ya está volviendo a apretar para generar un segundo ajuste cambiario en un año.
En la última semana el mercado paralelo se volvió a mover en espera de un nuevo ajuste en el tipo de cambio, ante el complicado panorama para conseguir dólares que genera el default que el gobierno pretende no ha ocurrido. El vice ministro de economía Emanuel Álvarez Agis salió a negar a finales de las semana pasada que se venga una devaluación, pero ya sabemos lo que suelen preanunciar estas declaraciones. Al mismo tiempo que hacía sus declaraciones, el Banco Central permitía que el dólar oficial subiera 11 centavos. Ya con los efectos que tuvo la devaluación de enero, las proyecciones apuntaban a una caída del salario de 5 por ciento para 2014, a pesar de las paritarias. Las nuevas turbulencias anuncian que la pérdida podría ser aún más severa, lo que se suma al deterioro del empleo.

El problema no es el default sino la deuda
En el debate entre oficialismo y oposición patronal sobre qué hacer con los buitres, que con el proyecto de canje se vuelve a trasladar al congreso, hay un acuerdo básico que es seguir pasando la deuda usuraria y fraudulenta. Deuda que se pagó varias veces desde la vuelta de la democracia, lo que no frenó su aumento desde 35 mil millones de dólares hasta su monto actual. Con o sin aprobación del proyecto oficial, el gobierno, el PRO, el Frente Renovador y las principales fuerzas del FAUnen coinciden mantener y profundizar el lastre de la deuda, comprometiendo nuestro futuro. La deuda es un fraude y un saqueo, que golpea con todo sobre los trabajadores y sectores populares. Por eso es urgente discutir no cómo pagarla, sino las medidas para dejar de pagarla.


Buitres: los activos de YPF y Chevron, bajo amenaza de embargo

Emiliano Trodler
Al mismo tiempo que YPF anunciaba el descubrimiento de un nuevo yacimiento de gas convencional en la provincia de Santa Cruz, los cables de noticias daban a conocer el pedido de embargo solicitado por los fondos buitre sobre activos de YPF y Chevron.
El fondo buitre Elliot Management (Paul Singer) encabeza el reclamo de los holdouts que solicitan la aplicación de la cláusula “Discovery” para cancelar el pago de U$ 1660 millones.
Apoyado en esta misma cláusula, que habilita la búsqueda y embargo de activos del Estado argentino en EEUU, el pasado 11 de agosto el fondo NML Capital logró un fallo favorable para embargar activos de la familia presidencial y de su socio Lázaro Báez, vinculado al negocio de la obra pública.
El Juez del distrito norte de California, Jeffrey Steven White, un republicano de la era Bush, deberá analizar si toma el caso y determinar si existen activos físicos o financieros de ambas firmas petroleras por su asociación en Vaca Muerta.
La estrategia de los bonistas holdout es determinar primero si YPF tiene activos en California, y de no poseerlos, que sea la empresa norteamericana la que responda con sus propios bienes. De esta manera presionar al Estado argentino que se encuentra buscando inversores en el extranjero para la explotación de esta empresa seminacionalizada cuyos contratos resultan tan atractivos para el capital extranjero.
La defensa argentina estará a cargo del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, que hará su descargo planteando que YPF es una sociedad anónima independiente del Estado, y Chevron una empresa privada que se ha asociado para un emprendimiento particular.
La disputa por los yacimientos de YPF no solo se está dando con los holdouts sino también con los nuevos inversores que, con el apoyo del gobierno nacional, vienen presionando por una reforma en la Ley de Hidrocarburos.
El directorio de YPF cuestiona el avance de las empresas provinciales, que desalentarían la llegada de nuevos inversores extranjeros. De acuerdo a declaraciones de Miguel Galuccio a la Revista Fortuna, la actual Ley de Hidrocarburos “erosiona la tasa interna de retorno de los proyectos no convencionales en Vaca Muerta”.
Si el Juez Jeffrey White dictara la orden de embargo el gobierno nacional apelaría el fallo, pero en ese caso podría cerrarse un frente común entre las firmas petroleras con interés en Vaca Muerta y los holdouts presionando a favor de una pronta resolución del “default selectivo”.
En este “juego de ajedrez” el gobierno nacional juega con piezas que subrepticiamente pueden cambiar de color. En definitiva, lo que está en juego no es la soberanía de los yacimientos sino el reparto del negocio petrolero entre distintas clases de fondos “buitres”.

sábado, 16 de agosto de 2014

Black Rock, un buitre que también carroña en Lear


Emiliano Trodler




En su último discurso CFK anunció que aplicaría la Ley Antiterrorista  contra la multinacional yanky Donnelley por su fraudulenta quiebra. Al mismo tiempo, denunciaba la participación accionaria de BlackRock, fondo buitre controlado por Elliott Managment. De esta manera daba rienda en su discurso a la impostura del “patria o buitres”. 


En la batalla que libra el gobierno para poder pagar toda la deuda, despotricando contra el 7% de los fondos buitres que no entraron al canje, amenaza con la Ley Antiterrorista a una empresa que se fue del país. De paso intenta legitimar una ley que más tarde o más temprano será utilizada contra el pueblo trabajador. Lo que se podría decir una inversión de muy bajo costo para aumentar el capital político del kirchnerismo.  

En la lucha contra los despidos en LEAR ocurre todo lo contrario. Los trabajadores vienen siendo atacados por un frente cerrado entre la patronal, la burocracia del SMATA, y el gobierno nacional. 

Sin embargo, LEAR Co. también tiene entre sus accionistas (ver acá) a fondos buitres como el Black Rock de Elliott, y Morgan Stanley & Co, entre otros, que además de especular con la deuda externa tienen acciones en la “nacionalizada” YPF.  
Sólo el 5% de las acciones de Lear Corporation está en manos de los propietarios y ejecutivos, el 95% de las acciones están controladas por “fondos institucionales” (fondos que especulan con los planes de pensión y entidades de alto patrimonio) y “fondos mutuos” (fondos que reúnen inversiones de personas físicas o jurídicas para invertir en acciones o bonos de deuda). Entre ellos podemos citar al Boston Partners (9.73%), Harris Associates L.P (5.77%), Vanguard Group Inc (5.57%), BlackRock Institutional Trust Company (3.68%), y Morgan & Stanley (3.56%), entre varios otros. 
Pero los buitres no sólo especulan con la deuda externa. Si observamos el panorama de las empresas más importantes en la Argentina, sus conexiones con el capital financiero y el entramado de vínculos con fondos de inversión, habría que decir que en realidad vivimos en la patria de los buitres. 
En el ranking de las 25 empresas con facturación tenemos 5 petroleras, 6 automotrices, 6 cerealeras, y 4 empresas de telecomunicaciones. Entre las que mayores ganancias reportaron hay 4 petroleras, 6 bancos, 5 empresas de telecomunicaciones, y 2 mineras.
Detrás de cada una de ellas, sean “nacionales” o “extrajeras”, encontramos fuertes lazos directos con el capital financiero internacional. 
Por ejemplo, la automotriz VolksWagen tiene entre sus principales inversores al Qatar Holding LLC (16%), un fondo de petro inversiones que controla el 15% de las acciones de la bolsa de Londres. Bunge tiene cerca del 50% de su capital accionario (ver acá) en manos de fondos institucionales y fondos mutuos. Entre ellos, también encontramos al BlackRock, Vanguard Group Inc., FMR LLC, entre otros.  YPF tiene un 45% del paquete accionario en manos de la nación y provincias, el 17% en manos del Grupo Petersen, y un 32% en manos de más de 20 fondos de inversión entre los cuales hayamos al Soros Fund Managment, Morgan Stanley, Lazzard Asset Managment LLC, y al 
Mientras tenía las plazas financieras cerradas, el gobierno de CFK culpaba al capital financiero de todos los males del capitalismo. Ahora el disKurso oficial introdujo la diferencia entre capitales especulativos buenos y malos desde el momento en que se encuentra negociando con los organismos de crédito internacional y los fondos de inversión, para iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. Pero la evidencia muestra que no existe semejante independencia entre el capital productivo y capital financiero. Como señalara Lenin a principios del siglo pasado, un rasgo central del capitalismo en su fase imperialista es la fusión del capital industrial con el capital bancario (o financiero) y el control de este último sobre el conjunto del proceso de producción. 
El Black Rock es el fondo de inversión más importante del mundo, con una cartera de casi U$ 232.000 millones (casi diez veces las reservas del BCRA) e inversiones en bonos de deuda y en las empresas más importantes del mundo. 
Como muestra la lucha de los trabajadores de LEAR o el control obrero en Donnelley, aunque sea un pequeño ejemplo a escala, la clase obrera es la única interesada y la única que puede enfrentar seriamente el control de los buitres sobre el conjunto de la economía nacional. 

jueves, 31 de julio de 2014

Default o no default, esa NO es la cuestión


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En La verdad obrera 580 damos cuenta junto a Gastón Ramírez de las últimas novedades de ayer, sobre la -hasta el momento- frustrada negociación, ya no entre los buitres y el gobierno, sino de los primeros con banqueros argentinos, para comprar los bonos en poder de los litigantes. Aunque algunos banqueros intentan proseguir las negociaciones, con el correr de las horas el default se hace más palpable.
A pesar del dramatismo que ha adquirido el suspenso sobre el default, para los trabajadores y el pueblo, lo verdaderamente catastrófico es continuar el ciclo de endeudamiento, acompañado de pagos "seriales". El gobierno ha hecho puntillosamente lo segundo, y se prepara para despedirse reiniciando otro ciclo de emisión de deuda. 

Invitamos a leer, acá.

martes, 22 de julio de 2014

Buitres en NY: al filo de la navaja

Como viene haciendo desde que la Corte Suprema norteamericana avaló su fallo que ordena a la Argentina pagar a los bonistas “holdout” en cash, el juez Thomas Griesa volvió hoy a redoblar la presión sobre el gobierno para que cumpla el fallo. Se negó a reponer el “stay”, que habilitaría la posibilidad de que se pueda concretar el pago de los bonos “performing” (que ingresaron a los canjes anteriores) que venció el pasado 30 de junio, con período de gracia hasta el 30 de julio. El juez rechazó pronunciarse sobre la situación de los pagos a bonos nominados en yenes y euros, que también se vieron afectados por el bloqueo a los fondos que el gobierno depositó en el Bank of New York (BONY) para afrontar el vencimiento del pasado 30. La audiencia de hoy estaba convocada por el pedido de Euroclear de clarificar la situación de estos bonos, ya que los acreedores fuera de EE.UU. sostienen que Griesa estaría actuando fuera de su jurisdicción. De no saldarse el pago ya vencido antes del 30 de julio, estos bonos entrarán en default. Esto significa que se habilitaría la posibilidad de que los bonistas que entraron al canje puedan iniciar reclamos por el valor total de los bonos. Pero, como si se tratase de una mamuschkas, cada fecha límite encierra dentro de sí un nuevo aplazamiento, hasta un punto futuro donde, con amenazas cada vez más ominosas, la situación puede sin embargo retrotraerse al punto de arranque. Después del 30, aunque ya en default, el gobierno tendría otros 60 días para restablecer la situación de los bonos.
Griesa dispuso para mañana nuevos encuentros entre los bonistas y los funcionarios argentinos. Estos últimos insisten que no pueden alcanzar un acuerdo con los buitres, ya que se dispararía la llamada claúsula RUFO (sigla en inglés para Derechos Sobre Futuras Ofertas) establecida en los bonos canjeados, que les da derecho a participar de cualquier mejora en las condiciones que se otorgue a algún bonista antes de enero de 2015. Más allá de la diversidad de interpretaciones sobre esta claúsula, desde el gobierno sostienen que un arreglo con los bonistas aún bajo presión judicial la dispararía, pudiendo hacer que la deuda crezca en hasta 120 mil millones de dólares. Ante esta amenaza, la estrategia del gobierno oscila entre intentar alcanzar un acuerdo que se concrete después de enero o, si esto no resulta posible, ir a un default de los bonos en el extranjero cargando la responsabilidad sobre la intransigencia de Griesa. Hasta la semana pasada, los valores de los bonos indicaban que todos los especuladores confiaban en un acuerdo, pero esto empezó a cambiar. La hipótesis de default parcial se vuelve más palpable con el correr de los días. La deuda que en este caso caería en cesación de pagos sería la emitida fuera de la jurisdicción argentina, en dólares, yenes y euros. Ante la posibilidad de este escenario, varios analistas desdramatizan sus posibles consecuencias señalando que hoy la deuda en moneda extranjera tiene un peso muy menor que en otras épocas, representando apenas el equivalente a un 15,1% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, sería un disparo en las piernas para la estrategia que tiene trazada el gobierno de volver a los mercados y estimular la entrada de capitales.
El swap con China, los acuerdos con los BRICS, y un default parcial, podrían ser configurar un plan B ante la dureza de Griesa y los bonistas buitres, para establecer un plan de contingencia ante el temor de la claúsula RUFO. Podrían aderezarse con discursos sobre la “herencia” de las cláusulas noventistas que cedieron soberanía judicial en favor de las cortes neoyorquinas. Sin embargo, por mucho esfuerzo que hagan para presentarlo como un ataque a un gobierno que parece defender una postura soberana, un eventual default parcial no sería más que la vía para escapar de una encerrona en la que el gobierno está por decisiones políticas de este mismo período. Si Griesa y sus favorecidos tienen poder de daño, es porque no sólo se otorgó soberanía extranjera en la emisión de bonos de los '90 y en los canjes sucesivos. Se volvió a hacer en las reestructuraciones de tiempos kirchneristas, en 2005 y en 2010, espoleados por la necesidad de asegurarse buenos niveles de aceptación para mostrar éxito en el canje. Dudoso “éxito”, que llevó a que la economía argentina volvió a ser desfalcada anualmente por los pagos a los especuladores, bien aderezados con obsequiosos cupones atados al crecimiento de la economía. El gobierno “nac & pop”, que ilusionó con que podría salirse del problema de la deuda pagando “serialmente”, se encuentra acorralado por las cortes como producto de sus propias decisiones, para peor en un momento en que el Banco Central se muestra escaso de dividas, a consecuencia de los pagos serial de deuda, de una formidable fuga de capitales y del déficit energético. La nueva encrucijada pone en evidencia que, en las antípodas de la estrategia del gobierno y de todos los partidos patronales, la única salida al problema de la deuda es el no pago, como parte de un programa de conjunto para cortar con la expoliación de todos los buitres, como desarrollamos en Ideas de izquierda 11

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