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viernes, 5 de agosto de 2011

Algunas discusiones sobre esta semana negra

Las reflexiones de Paula Bach sobre esta semana negra para las bolsas del mundo, y lo esto pone en evidencia, fueron el disparador de algunos intercambios sobre qué margen queda para que la intervención Estatal pueda ensayar algunas nuevas medidas para evitar una nueva situación catastrófica, como ocurriría si los países europeos en crisis fiscal se vieran definitamente arrastrados al default, que por ahora vienen posponiendo pero no evitando, o si se deteriora poderosamente la situación en EEUU, que evitó el default técnico pero con medidas que profundizan la sombría perspectiva sobre su economía. 
El primero de los comentarios es de Juan Chingo, luego va mi respuesta.



Parece que la burguesia y sus escribas , ahora se estan dando cuenta que esta no es una crisis mas como aun increiblemente esperaban. Estamos en un acontecimiento historico de las mismas proporciones que la crisis de 1930, como dijimos los marxistas en el año I de la crisis. Esta crisis no tiene solucion con las medidas usuales ya sean fiscales o de politica monetaria, incluso con su uso indicriminado y sin precedentes como fue despues de la caida del Lehman. Todo fracasara. La unica solucion  pasa por licuacion de la deuda de los deudores y una consecuente perdida para los acreedores, ya sea mediante defaults o renegociaciones. Esta cuestion  puede provocar una nueva crisis bancaria y bancarrotas de bancos, que es lo central que se intenta evitar.
La unica alternativa a este escenario de catastrofe financiera es una inflacion importante , cuestion que por ahora los bancos centrales se niegan a aceptar abiertamente. Pero la rudeza de la crisis puede dejarlos sin alternativa.
Para los paises acreedores del sur como China o Brasil que cuentan con importantes reservas, aunque estas al comienzo pueden jugar como un colchon, frente a la perpectiva enunciada estas pueden comenzar a licuarse . A su vez, paises como el segundo deberan acostumbrarse a una moneda sobrevaluada lo que afectara a su industria. Para evitar esta perspectiva puede verse obligados a bajar sus altos " costos" para mejorar su competitividad. 
Vamos a un mundo en el mejor de los casos con una economia mundial en contraccion por años  , lo que va a disparar  guerras monetarias y una dura lucha por quedarse con un pastel que se achica.
Los cuerpos sociales y politicos de los paises se veran ultra tensionados. Ya se puede ver en España donde Zapatero adelanto las elecciones a noviembre. La duda es si aguantara incluso a esa fecha. La polarizacion en curso em Madrid entre el 15M que quiere recuperar El Sol y figuras del PP amenazando llamar a movilizar a su base es uma muestra de los enfrentamentos agudos por venir.
Saludos, desde Rio, donde la magnitud de la crisis impide a uno despegarse a pesar de esta bonita ciudad
Chingo

Mi respuesta
Me parece muy bien tanto lo planteado por Paula como por Chingo. Sólo quería agregar que hoy también me parece difícil la salida a la encerrona que plantea Chingo, es decir la resolución de la situación fiscal comprometida vía la inflación, que haga caer el peso de las deudas en relación a la economía. Esto fue ampliamente aplicado por Europa y EEUU entre 1959 y 1980, y permitió cumplir los compromisos fiscales a pesar de los déficit públicos que acompañaban las medidas del Estado de Bienestar. Pero me parece que las condiciones actuales hacen muy difícil esto, por dos cuestiones: la internacionalización de las finanzas, su desregulación y la apertura de los flujos de capital entre países, y la debilidad en la que se encuentra hoy la principal reserva monetaria mundial, el dólar.
Por un lado está lo que plantea Juan, es decir el rechazo del Banco Central Europeo (BCE) a cualquier relajamiento monetario. Los países que controlan la política monetaria, y especialmente Alemania, no tienen nada que ganar con esta política de depreciación de la moneda. Los países que más acuciantemente la necesitarían, tienen poca capacidad de influenciar en los lineamientos centrales de la política monetaria de la zona Euro. Pero además,  en las condiciones actuales, como se viene viendo dramáticamente desde que comenzó la crisis de la zona Euro en 2010, los centros financieros mundiales han adquirido un enorme poder de veto, a tal punto que la crisis de la zona Euro no es otra cosa que la evaluación desaprobatoria que están haciendo desde las finanzas globales a lo que no son otra cosa que los resultados de las medidas llevadas a cabo para salvar a los grandes bancos, y contener el contagio de las hipotecas basura y sus derivados sobre el conjunto del sistema.  Cualquier política inflacionista podría disparar corridas sobre la moneda de la zona. Aunque esto no es contrapuesto al objetivo inflacionista (la desvalorización de la moneda repercute en cierta medida sobre los precios internos, dependiendo de la apertura económica), esto podría verse más que compensado por la salida de capitales y la consiguiente contracción de la liquidez en la zona Euro, lo cual podría más que compensar cualquier efecto benéfico de la inflación sobre la carga de la deuda.
En el caso de EEUU, yo creo que viene intentando ya una política inflacionista (en ese sentido allí no veo que haya reticencia, al menos no en todos los niveles de las autoridades económicas, aunque si hay muchas divergencias de opiniones entre distintos niveles) por parte de la Reserva Federal, como son los QE a los que venimos haciendo referencia. Estos no apuntan tanto a golpear sobre la deuda pública (aunque también lo hacen), sino que se proponen actuar sobre los precios de los activos financieros, mejorando sus precios, y desvalorizar las tenencias monetarias inmovilizadas por empresas e individuos, para que estos se vean empujados a gastarlos.  Como decimos en el borrador de documento sobre la economía mundial, esta medida rindió frutos acompañada de otras iniciativas fiscales, y cuando se venía del hundimiento económico y se trataba de sacar a la economía de lo más hondo del pozo. Pero ahora, un probable QE3 sin que tenga como compañía una pata fiscal, probablemente tendrá más impacto sobre los precios que sobre la actividad económica. Pero además, es necesario considerar que esta política tiene profundos efectos a nivel global, sobre los precios de los commodities y sobre la relación entre el dólar y otras monedas. Hoy aún se están viviendo los efectos del QE2, que están alimentando el “recalentamiento” de economías como Brasil y a la apreciación de sus monedas. Aunque EEUU tiene una gran capacidad de daño sobre los “colchones” de reservas en dólares de China, Brasil, y otros países, estos también han adquirido una gran capacidad de veto sobre la política norteamericana, dado que son quienes financian con sus compras los déficit gemelos norteamericanos. Podría pensarse que están sometidos a un chantaje, dado que tienen tantas reservas en dólares que están obligados a actuar para evitar la desvalorización. Pero esto es válido en tanto y en cuanto no sea la propia “imprudencia” de la política norteamericana la que impulse la desvalorización de la moneda, de forma al menos parcialmente independiente de lo que hagan sus compradores de bonos. Esto es lo que podría ocurrir con un nuevo QE, y de ser así se crean las condiciones para la tan temida corrida sobre el dólar que nadie quiere.
En ese sentido, creo que la encerrona, la dificultad de alternativas no sólo para una recuperación consistente sino para seguir ganando tiempo y evitar un nuevo episodio crítico, es aún más grave. Todavía tienen cartuchos, pero el alcance temporal de cada iniciativa parece ir reduciéndose dramáticamente.
Esteban 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Paul Krugman: Un AJUSTE de sinceridad



El compañero Gastón R. nos envía esta contibución, sobre la posición del economista norteamericano frente a la iniciativa de la reserva federal de inyectar u$s 600 mil millones durante 2011.

Antes de seguir con una crítica a los pronósticos y propuestas de Paul Krugman sobre el futuro de la economía de USA y la crisis mundial, no podemos dejar de lado, el fuerte sacudón que generó la caída del Tigre Celta, un gran crack que esta haciendo temblar a toda Europa. Ahí vemos nuevamente a los bomberos del FMI acudir al rescate, o mejor dicho, al rescate de los bancos Alemanes y Frances comprometidos por los créditos ortogados al país que supo ser presentado como otro gran milagro del capitalismo... y van??? Más ayuda a cambio de un ajuste de gasto público al mejor estilo Cavallo en la Alianza... o a los ministros de economía de Inglaterra, Portugal, España, Grecia, Italia, por nombrar a los mejores alumnos del ajuste neoliberal que se puso de moda en Europa.



Del otro lado del Atlánico, volvemos a una de las últimas recetas, la QE, una medida que como comentámos en el último post, se propone inundar el mundo de dólar y perpermitir a USA recuperar su competitivad, a costa de devaluar el dólar frente al Euro y el Yuan, las principales monedas competidoras en el mercado mundial. Hace unos días llegó la alerta de Krugman sobre un posible fracaso de la QE. ¿Habrá recapasitado del carácter liberal/agresivo de esta medida? ¿Querrá evitar la guerra de monedas? Por su respuesta, todo lo contrario. Krugman alerta que la economía de USA se encuentra en una gran trampa de liquidez (leasé: exceso de dinero disponible para invertir, gastar, pero que los empresarios no lo hacen ya que la tasa de ganancia esperada es muy baja, prefieren esperar, y ver... y los bancos repletos de dinero son como zombies), es por este motivo, que hace falta convencer a los inversores de que la emisión monetaria, la QE, será tan grande que despertará un proceso inflacionario. Ud. se preguntará, ¿Cómo se puede lograr esto? Acaso las economías de USA y Europa, ¿No atraviesan presiones deflacionarias? Si, y la perspectiva deflacionaria es aceptada por todo el establishment financiero (y por el propio Krugman), por eso, exige una fuerte emisión para lograr un efecto contracíclico, que a través de la inflación, despeje toda duda de que la economía bajará la tasas de interés de la largo plazo y así los "animals spiritis" de los empresarios encontrarán un cuerpo en el cual invertir y reactivar la economía, sentirse realizados y así devolver a la vida al capitalismo.



La receta inflacionaria, aparecería como contrapuesta a los ajustes deflacionarios, de recorte de salarios y gastos público, despidos, aumento de la edad jubilatoria, aumento de las matriculas universitarias, el "combo" clásico liberal o neoliberal, como lo prefiera el consumidor. Sin embargo, la inflación es un mecanismo de ajuste, aunque puede generar ilusión monetaria, tal como vemos en el caso argentino, en el cual los aumentos de salarios quedan por detrás de la inflación... Este mecanismo, apunta al fondo de la cuestión que opera en detras de escena en la crisis mundial, nos referimos a la caída de la tasa de ganancia a partir del estallido de la burbuja especulativa en 2007, y la necesidad de recuperarla, a como de lugar.



La inflación haría el trabajo sucio, al igual que el ajuste, la inflación quitaría poder de compra a los salarios, jubilaciones, licuaría las deudas de los capitalistas, y así permitiría reducir costos, aumentar precios, e ir recuperando las ganancias... (y el desequilibrio de cuenta corriente de USA? una fuerte caída del consumo interno sería la solución, dejar de ser el consumidor de última instnacia, la inflación se encargaría de ello comiendo el poder adquisitivo de los salarios). La caída de la tasa de ganancia, su débil recuperación, es la madre de la crisis de expectativas... cuestión que Krugman no menciona, se queda en el análisis macro (o mejor dicho, micro, en los cuales la tasa de ganancia, es una variable fantasma, ni siquierda exógena como dicen los neoclásicos). En su reciente paso y almuerzo con los grandes empresarios del grupo de los 7 de Argentina, Krugman nos dejó en claro que la inflación no traera consecuencias dramáticas... (¿habrá estado Moyano en la mesa...? "un poquito de inflación no viene mal" aconseja del lider de los gordos) y que la Argentina está mejor que otros países. Este no fue un simple agradecimiento al segurmante exquisito plato de pollo y vino torrentes que le fue servido, es que las ganancias empresariales no paran de crecer y se ubican en un piso más alto que en los '90..., en la sobremesa aseguran no se habló de los trabajadores no registrados que representan el 36% de los asalariados y son los que siguen a la espera de la redistribución oficial y ellos no sufren de ilusión monetaria...



Volviendo a la convulsionada economía de USA, la QE puede fracasar, ya sea porque el proceso deflacionario se consolida o USA aplica el plan de ajuste sugerido por los republicanos, eso esta por verse. Lo que comienza a ser una realidad cada vez más palpable, es el sinceramiento de Krugman, a quien cada vez más le cuesta ocultar, que las contradicciones estructurales que dieron origen a la crisis, el gran problema de la caída de la tasa de ganancias, el cuerpo y alma de los capitalistas y su sistema, exigen medidas drásticas, medidas antipopulares, dejando cada vez más en los manuales las recetas keynesianas de edulcorar el transcurso de la crisis y alejar el horizonte convulsivo del ajuste... Se hace cada vez más dificil seguir aconsejando reformas al sistema, aumento del gasto público... Los keynesianos del siglo XXI tienen que empezar a masticar las recetas del ajuste...
El temor comienza a rondar en sus mentes, el escenario menos deseado, las repuestas de masas respondiendo a la crisis, las revueltas y las revoluciones. Por suerte, éstas también empiezan a sincerarse, como vemos en los estudiantes que se movilizan por miles en Inglaterra, Italia, Francia y también en los trabajadores que vuelven a la huelga general, como en Portugal luego de 22 años.
Apostamos a la organización que en el futuro nos permita gritar victoria junto a los miles de trabajadores y estudiantes, pobres y desocupados que desaten sus espirutus de lucha revolucionaria (y que no estemos todos muertos, como desean los Keynesianos y también los liberales), la historia nos comienza a abrir una puerta.



























Agregamos un comentario a la contribución del compañero: la expectativa de que la inflación pudiera alterar la situación depresiva de la economía norteamericana, obligando a gastar a los que tienen dinero para evitar su desvalorización, se parece bastante a magia vudú. Muestra la bancarrota y el desconcierto de los que hace sólo dos años brillaban en lo más alto del firmamento de la mano de "la vuelta del Estado a la economía" supuestamente para resolver los desaguisados de la oligarquía financiera. El Estado intervino, pero sin tocar ni en lo más mínimo las regulaciones que benefician a la banca. A dos años, el único resultado visible de la intervención es una explosión del endeudamiento del Estado; el jaqueo de los republicanos para bajar el gasto anuncia un rápido abandono del experimento.