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viernes, 13 de marzo de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
“China o buitres”, o cómo la (im)postura soberana lleva a profundizar la nueva dependencia
Por si quedaban dudas, a estas alturas podemos decir que Cristina
Fernández ya eligió. Terminará su mandato cubriendo sus necesidades
financieras de la mano del gigante asiático. O al menos va a intentarlo.
En esa clave fue unánimemente leídas por diversos analistas la votación
de apuro llevada a cabo en el Senado en diciembre del acuerdo marco con
China, que en medio de la crisis desatada por la muerte del fiscal
Alberto Nisman no pudo tratarse en diputados antes del viaje de la
Presidenta iniciado el sábado. La cosa venía desde principios de 2014,
pero adquirió prioridad desde que la decisión de la Corte Suprema de los
EE.UU. Rechazó tomar la apelación de la Argentina al fallo del juez
neoyorquino Thomas Griesa que obligaba a pagar a los “buitres” que
rechazaban quita sobre su deuda el 100% de lo que reclamaban. La
confirmación de ese fallo significó un traspié para el objetivo que se
había trazado el gobierno argentino hace poco más de un año, después de
acelerar la devaluación del peso (que sólo en enero de 2014 cayó 23%
frente al dólar). Para este fin el gobierno acordó pagar generosamente a
Repsol por la expropiación de su tenencia en YPF S.A., y pactó con el
Club de París para regularizar la deuda en default. Iniciativas
amigables hacia los mercados que se vieron frustradas por la disputa con
los buitres.
jueves, 6 de noviembre de 2014
Economías "emergentes" y capitalismo del Siglo XXI: un mundo menos plano que nunca
Ya puede leerse en la página de Ideas de Izquierda el artículo "Capitalismo siglo XXI: un mundo menos plano que nunca", publicado en el número de octubre.
En él discutimos los alcances de las transformaciones que representa el ascenso de economías como China, India o Brasil a los primeros puestos en los rankings mundiales. Estos reforzaron una idea que acompañó desde un principio los análisis de la
globalización: que el mundo se volvió “plano” (como sostenía el editorialista de New York Times Thomas Friedman), y por lo tanto que categorías como
imperialismo y dependencia perdieron relevancia.
Contrariando estos
planteos, vemos que al mismo tiempo que la economía mundial "abrió" el juego para la inserción en muchos aspectos exitosa de economías emergentes, al mismo tiempo se han ampliado las jerarquizaciones que la atraviesan.
Invitamos a leer el artículo acá.
martes, 26 de agosto de 2014
Peligran los acuerdos con China por la crisis con los fondos buitre
Pablo Anino
Los últimos días se conocieron los términos del acuerdo firmado entre Argentina y China para la financiación de la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz. Los préstamos ofrecidos por la República Popular de China son para la realización de las obras denominadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Si bien el acuerdo fue publicado el 18 de julio en el Boletín Oficial de la República Argentina, recién ahora comenzó a circular por los medios periodísticos. Es que según las cláusulas acordadas, la financiación se podría caer por la situación de default parcial de nuestro país.
En el acuerdo firmado por Cristina Kirchner y el presidente de China, Xi Jinping, establece una financiación de 4.714 millones de dólares a través del Banco de Desarrollo, el Banco Industrial y Comercial y el Banco de China, todos pertenecientes al país asiático. El primero de estos bancos actuará como agente de préstamo y de garantía. La licitación de las obras fue ganada por la firma cordobesa Electroingeniería (que se la vincula a Carlos Zannini) y la compañía china Gezhouba, según la Resolución Nº 760 de fecha 20 de agosto de 2013 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Es el ministerio que dirige Julio De Vido. En el acuerdo de crédito se establece explícitamente que el gobierno nacional deberá abonar los préstamos más allá que las empresas ejecuten o no los proyectos pactados. La turbulencia económica y la inestabilidad de precios podrían transformar en un gran desfalco de los recursos públicos.
Según el Decreto 1091 del Poder Ejecutivo Nacional, a través del cual se dio a conocer el acuerdo con China, nuestro país debe renunciar a la inmunidad como así también someterse a jurisdicción extranjera. A su vez, no debería tener deuda externa impaga. Justamente el default parcial, que más allá de su negación discursiva, está afectando la vuelta a los “mercados” que ambicionaba el oficialismo para tratar de sacar a la economía de la recesión, vendría a bloquear el endeudamiento “heterodoxo”. El financiamiento chino que el gobierno presentó como una alternativa a los mercados financieros internacionales tiene todo los condimentos y exigencias de los organismos de crédito. No sólo eso. El acuerdo también establece que Argentina debe ser “miembro en buenas condiciones del FMI”. Toda una demostración que mientras el gobierno plantea el dilema “patria o buitres” para la tribuna, sigue entregando al país al dominio de las potencias imperialistas.
miércoles, 23 de julio de 2014
Canje de reservas: ¿Con el salvavidas chino salimos a flote?
Gastón Ramírez
La visita del presidente de China dejó un nuevo anunció, denominado Swap (acuerdo financiero de intercambio de monedas, pesos x yuanes) por el cual el gobierno argentino se nutriría de yuanes por un valor de 70.000 millones, un equivalente a 11.000 millones de dólares. Este acuerdo, aunque es secreto, ya se firmó uno similar con China en 2009 y terminó en 2012 cuando el comercio entre ambos países se veía amenazado por la crisis internacional.
El swap con China junto con
el compromiso a invertir en 5 años más de 7.500 millones de dólares en
infraestructura (Represas en Santa Cruz, Belgrano Cargas, etc.) son parte de
los acuerdos por el cual el gobierno puede mostrar un salvavidas para compensar
la angustiante falta de dólares que dificulta el funcionamiento de la economía.
Para los funcionarios del gobierno el Swap permitiría utilizar los yuanes como
parte de las reservas, argumentando que es decisión del BCRA decidir que
monedas y activos financieros componen sus reservas. Chile y Bolivia, serían
ejemplos de países que tienen un porcentaje menor de sus reservas en yuanes.
En su afán de obtener
dólares el gobierno y el BCRA, si bien pueden llegar a cambiar y tomar a los
yuanes como parte de las reservas, hay un límite de fondo: el yuan no es una
moneda convertible. O sea, no se puede comprar a China pagando directamente en
yuanes, previamente hay que cambiar dólares por yuanes, o viceversa, si se
cobran exportaciones a China. El dólar sigue siendo la moneda ineludible para
el comercio internacional. Tampoco se puede utilizar el swap para pagar a los
houldouts o a los acreedores externos porque sólo aceptan dólares. En el caso
de inversiones como las que llegarían de China también ingresan en dólares, por
lo cual, el swap no tiene un impacto directo en las reservas.
En realidad, pese a los
anuncios rimbombantes del gobierno, con el swap pretenden una “pequeña
política” de financiar el déficit comercial que viene en ascenso con China. En
2013 fue de USD -5.377 M frente a USD -1.125 M en 2009. En este
sentido, analistas indican que en una década, China pasó de generar un 5% a un
14% de las importaciones del país. Y se ubica como el segundo socio comercial,
detrás de Brasil.
El creciente déficit
comercial con China, no sólo presenta un problema financiero que se pretende
cubrir con el swap. Sino también un proceso de mayor dependencia económica con
el gigante asiático. En el cual Argentina se ubica como proveedor de materias
primas (60% de la Soja
se vende a China) a cambio de manufacturas (55% de las compras a China
corresponden a artefactos eléctricos y mecánicos, motos, vagones de trenes y
subtes, transformadores eléctricos, etc.). El sector del acero también muestra
preocupación por la avanzada asiática, la Asociación
Latinoamericana del Acero, informó que América Latina ya se
convirtió en el segundo destino más importante para las exportaciones
chinas de acero laminado (11% de las exportaciones de acero de China al Mundo),
y se espera que se ubique en el primer exportador empleando una metodología
muchas veces desleal. A mayo de 2014 China exportó hacia el mundo acero por el
equivalente aproximadamente a la producción anual de 5 Argentina. De
acuerdo a la Cámara
de Comercio del Perú, China controla hoy el 33% del sector minero peruano. Una
situación similar se estaría dando en Chile. En este contexto, los industriales
de Brasil, aunque su gobierno acaba de firmar en Río de Janeiro un acuerdo
junto con China y el resto de los BRICS por un banco propio, temen
una invasión de productos e inversiones de China que desplacen sus
exportaciones e inversiones hacia Argentina.
Las “ayudas” del gobierno
chino abren la puerta a sus trasnacionales en toda América Latina. Al mismo
tiempo que impulsa con los BRICS la idea de que puede surgir un alineamiento
alternativo al sistema mundial capitalista dominado por las trasnacionales imperialistas,
aprovecha el trabajo sucio de abrir las fronteras de todo el planeta al capital
global ya casi plenamente realizado después de décadas de ofensiva neoliberal
en pos de la apertura y liberalización para ampliar la base global de sus corporaciones.
El camino del salvavidas de China no es alternativa al imperialismo. Sólo
la movilización y el poder de los trabajadores y pueblos
oprimidos podrá romper las cadenas del imperialismo y dejar atrás la
miseria y el atraso del capitalismo dependiente.
jueves, 5 de junio de 2014
A propósito de "Imperium" y "Consilium", de Perry Anderson. Una discusión sobre el imperialismo norteamericano hoy.
En los números 6 y 8 de Ideas de Izquierda reseñamos los planteos del autor y polemizamos brevemente con algunas de las tesis de este extenso trabajo. En la primera puede leerse "El imperio contraataca", y en la segunda EE. UU.: ¿jugador solitario en el gran tablero global?.
Llamativo para un marxista de la talla de Anderson, en estos ensayos "observa solo una mesa de arena donde los lineamientos geopolíticos
parecen hacerse y deshacerse a voluntad del hegemón". Es notoria la desatención por el "análisis por las condiciones objetivas del capitalismo norteamericano,
que condicionan la capacidad de la potencia imperialista para disponer
su voluntad". No es que no haya referencias al respecto, aquí y allá, sobre la decadencia de las bases materiales sobre las que se asentó el poder norteamericano. En las últimas páginas de "Imperium" estas aparecen.
Allí señala cómo del éxito norteamericano en crear un orden liberal han surgido nuevas contradicciones. Este orden comenzó a escapar a
los “designios de su arquitecto”. Con la emergencia de China
como un poder económico no solo más dinámico sino pronto comparable en
magnitud, que provee las reservas financieras que requiere EE.UU.,
capitalista “a su modo” pero lejos de ser liberal, “la lógica de largo
plazo de la gran estrategia norteamericana se ve amenazada de volverse
contra sí misma”. El imperio, que no cesó de extenderse, se está
volviendo sin embargo “desarticulado del orden que procuraba extender.
La primacía norteamericana no es ya el corolario de la civilización del
capital […] Una reconciliación, nunca perfecta, de lo universal con lo
particular fue una condición constitutiva de la hegemonía
norteamericana. Hoy se están separando”. En otros términos, la contradicción
entre la internacionalización de las fuerzas productivas y el sistema
internacional de Estados a través del cual se articulan las relaciones
de producción, emerge nuevamente como un aspecto disruptivo ante los
límites crecientes que enfrenta la hegemonía norteamericana, aunque hoy
no haya quien pueda proponerse disputarla.
Anderson comenta, con ironía, que resulta llamativa “la naturaleza
fantástica de las construcciones” con las que los estrategas
norteamericanos buscan afrontar una realidad con signos de adversidad.
“Grandes reajustes en el tablero de ajedrez de Eurasia, vastos países
movidos como tantos castillos o peones a través de este; extensiones de
la OTAN al Estrecho de Bering”. Parece que la única forma de
pensar el restablecimiento del liderazgo norteamericano “fuera imaginar
un mundo enteramente distinto”. Parece, leyendo a Anderson, que
lo mismo deberíamos hacer si aspiramos a pensar algún futuro con
oportunidades revolucionarias, aunque a él ni se le ocurra especular al
respecto.
La discusión sobre el estado real del imperialismo norteamericano, la principal fuerza de la reacción y la contrarrevolución a nivel mundial, es de fundamental importancia. Evitando tanto la subestimación como la sobreestimación de su fortaleza. Invitamos a leer estos artículos en IDZ.
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