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viernes, 13 de marzo de 2015

Llega Ideas de Izquierda de marzo, con una nueva propuesta

Hoy sale Ideas de Izquierda nº 17, revista impulsada por el PTS e intelectuales que apoyan al FIT. La presentación de este número, que acá publicamos, da cuenta de las notas de este número y del proyecto que llevaremos adelante en este nuevo año, con una revista bimensual impresa y números editados especialmente para la web.

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martes, 3 de febrero de 2015

“China o buitres”, o cómo la (im)postura soberana lleva a profundizar la nueva dependencia





Por si quedaban dudas, a estas alturas podemos decir que Cristina Fernández ya eligió. Terminará su mandato cubriendo sus necesidades financieras de la mano del gigante asiático. O al menos va a intentarlo. En esa clave fue unánimemente leídas por diversos analistas la votación de apuro llevada a cabo en el Senado en diciembre del acuerdo marco con China, que en medio de la crisis desatada por la muerte del fiscal Alberto Nisman no pudo tratarse en diputados antes del viaje de la Presidenta iniciado el sábado. La cosa venía desde principios de 2014, pero adquirió prioridad desde que la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU. Rechazó tomar la apelación de la Argentina al fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa que obligaba a pagar a los “buitres” que rechazaban quita sobre su deuda el 100% de lo que reclamaban. La confirmación de ese fallo significó un traspié para el objetivo que se había trazado el gobierno argentino hace poco más de un año, después de acelerar la devaluación del peso (que sólo en enero de 2014 cayó 23% frente al dólar). Para este fin el gobierno acordó pagar generosamente a Repsol por la expropiación de su tenencia en YPF S.A., y pactó con el Club de París para regularizar la deuda en default. Iniciativas amigables hacia los mercados que se vieron frustradas por la disputa con los buitres.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Economías "emergentes" y capitalismo del Siglo XXI: un mundo menos plano que nunca

Ya puede leerse en la página de Ideas de Izquierda el artículo "Capitalismo siglo XXI: un mundo menos plano que nunca",  publicado en el número de octubre.
http://ideasdeizquierda.org/wordpress/wp-content/uploads/2014/10/27-Captura-de-pantalla-2014-10-31-a-las-17.28.45.png
En él discutimos los alcances de las transformaciones que representa el ascenso de economías como China, India o Brasil a los primeros puestos en los rankings mundiales. Estos reforzaron una idea que acompañó desde un principio los análisis de la globalización: que el mundo se volvió “plano” (como sostenía el editorialista de New York Times Thomas Friedman), y por lo tanto que categorías como imperialismo y dependencia perdieron relevancia. 
Contrariando estos planteos, vemos que al mismo tiempo que la economía mundial "abrió" el juego para la inserción en muchos aspectos exitosa de economías emergentes, al mismo tiempo se han ampliado las jerarquizaciones que la atraviesan.
Invitamos a leer el artículo acá.

martes, 26 de agosto de 2014

Peligran los acuerdos con China por la crisis con los fondos buitre


Pablo Anino
Los últimos días se conocieron los términos del acuerdo firmado entre Argentina y China para la financiación de la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz. Los préstamos ofrecidos por la República Popular de China son para la realización de las obras denominadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Si bien el acuerdo fue publicado el 18 de julio en el Boletín Oficial de la República Argentina, recién ahora comenzó a circular por los medios periodísticos. Es que según las cláusulas acordadas, la financiación se podría caer por la situación de default parcial de nuestro país.
En el acuerdo firmado por Cristina Kirchner y el presidente de China, Xi Jinping, establece una financiación de 4.714 millones de dólares a través del Banco de Desarrollo, el Banco Industrial y Comercial y el Banco de China, todos pertenecientes al país asiático. El primero de estos bancos actuará como agente de préstamo y de garantía. La licitación de las obras fue ganada por la firma cordobesa Electroingeniería (que se la vincula a Carlos Zannini) y la compañía china Gezhouba, según la Resolución Nº 760 de fecha 20 de agosto de 2013 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Es el ministerio que dirige Julio De Vido. En el acuerdo de crédito se establece explícitamente que el gobierno nacional deberá abonar los préstamos más allá que las empresas ejecuten o no los proyectos pactados. La turbulencia económica y la inestabilidad de precios podrían transformar en un gran desfalco de los recursos públicos.
Según el Decreto 1091 del Poder Ejecutivo Nacional, a través del cual se dio a conocer el acuerdo con China, nuestro país debe renunciar a la inmunidad como así también someterse a jurisdicción extranjera. A su vez, no debería tener deuda externa impaga. Justamente el default parcial, que más allá de su negación discursiva, está afectando la vuelta a los “mercados” que ambicionaba el oficialismo para tratar de sacar a la economía de la recesión, vendría a bloquear el endeudamiento “heterodoxo”. El financiamiento chino que el gobierno presentó como una alternativa a los mercados financieros internacionales tiene todo los condimentos y exigencias de los organismos de crédito. No sólo eso. El acuerdo también establece que Argentina debe ser “miembro en buenas condiciones del FMI”. Toda una demostración que mientras el gobierno plantea el dilema “patria o buitres” para la tribuna, sigue entregando al país al dominio de las potencias imperialistas.

miércoles, 23 de julio de 2014

Canje de reservas: ¿Con el salvavidas chino salimos a flote?

Gastón Ramírez

La visita del presidente de China dejó un nuevo anunció, denominado Swap (acuerdo financiero de intercambio de monedas, pesos x yuanes) por el cual el gobierno argentino se nutriría de yuanes por un valor de 70.000 millones, un equivalente a 11.000 millones de dólares. Este acuerdo, aunque es secreto, ya se firmó uno similar con China en 2009 y terminó en 2012 cuando el comercio entre ambos países se veía amenazado por la crisis internacional.
El swap con China junto con el compromiso a invertir en 5 años más de 7.500 millones de dólares en infraestructura (Represas en Santa Cruz, Belgrano Cargas, etc.) son parte de los acuerdos por el cual el gobierno puede mostrar un salvavidas para compensar la angustiante falta de dólares que dificulta el funcionamiento de la economía. Para los funcionarios del gobierno el Swap permitiría utilizar los yuanes como parte de las reservas, argumentando que es decisión del BCRA decidir que monedas y activos financieros componen sus reservas. Chile y Bolivia, serían ejemplos de países que tienen un porcentaje menor de sus reservas en yuanes.
En su afán de obtener dólares el gobierno y el BCRA, si bien pueden llegar a cambiar y tomar a los yuanes como parte de las reservas, hay un límite de fondo: el yuan no es una moneda convertible. O sea, no se puede comprar a China pagando directamente en yuanes, previamente hay que cambiar dólares por yuanes, o viceversa, si se cobran exportaciones a China. El dólar sigue siendo la moneda ineludible para el comercio internacional. Tampoco se puede utilizar el swap para pagar a los houldouts o a los acreedores externos porque sólo aceptan dólares. En el caso de inversiones como las que llegarían de China también ingresan en dólares, por lo cual, el swap no tiene un impacto directo en las reservas.
En realidad, pese a los anuncios rimbombantes del gobierno, con el swap pretenden una “pequeña política” de financiar el déficit comercial que viene en ascenso con China. En 2013 fue de USD -5.377 M  frente a USD -1.125 M en 2009. En este sentido, analistas indican que en una década, China pasó de generar un 5% a un 14% de las importaciones del país. Y se ubica como el segundo socio comercial, detrás de Brasil.
El creciente déficit comercial con China, no sólo presenta un problema financiero que se pretende cubrir con el swap. Sino también un proceso de mayor dependencia económica con el gigante asiático. En el cual Argentina se ubica como proveedor de materias primas (60% de la Soja se vende a China) a cambio de manufacturas (55% de las compras a China corresponden a artefactos eléctricos y mecánicos, motos, vagones de trenes y subtes, transformadores eléctricos, etc.). El sector del acero también muestra preocupación por la avanzada asiática, la Asociación Latinoamericana del Acero, informó que América Latina ya se convirtió  en el segundo destino más importante para las exportaciones chinas de acero laminado (11% de las exportaciones de acero de China al Mundo), y se espera que se ubique en el primer exportador empleando una metodología muchas veces desleal. A mayo de 2014 China exportó hacia el mundo acero por el equivalente aproximadamente  a la producción anual de 5 Argentina. De acuerdo a la Cámara de Comercio del Perú, China controla hoy el 33% del sector minero peruano. Una situación similar se estaría dando en Chile. En este contexto, los industriales de Brasil, aunque su gobierno acaba de firmar en Río de Janeiro un acuerdo junto con China y el resto de los BRICS por un banco propio, temen una invasión de productos e inversiones de China que desplacen sus exportaciones e inversiones hacia Argentina.

Las “ayudas” del gobierno chino abren la puerta a sus trasnacionales en toda América Latina. Al mismo tiempo que impulsa con los BRICS la idea de que puede surgir un alineamiento alternativo al sistema mundial capitalista dominado por las trasnacionales imperialistas, aprovecha el trabajo sucio de abrir las fronteras de todo el planeta al capital global ya casi plenamente realizado después de décadas de ofensiva neoliberal en pos de la apertura y liberalización para ampliar la base global de sus corporaciones. El camino del salvavidas de China no es alternativa al imperialismo. Sólo la movilización y el poder de los trabajadores y pueblos oprimidos podrá romper las cadenas del imperialismo y dejar atrás la miseria y el atraso del capitalismo dependiente.


jueves, 5 de junio de 2014

A propósito de "Imperium" y "Consilium", de Perry Anderson. Una discusión sobre el imperialismo norteamericano hoy.

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En el número 83 de New Left Review (sep/oct 2013) Perry Anderson vuelve al análisis de la política exterior norteamericana, y recorre los planteos de los principales exponentes intelectuales en lo referente a la elaboración estratégica. La revista está enteramente dedicada enteramente a dos ensayos de Anderson, un suceso con solo tres precedentes: en 1972 Tom Nairn sobre Europa, en 1982 Anthony Barnett sobre la Guerra de Malvinas, y en 1998 Robert Brenner sobre “La economía de la turbulencia global”. El primer artículo, “Imperium”, analiza los objetivos y los resultados de la política exterior hasta el presente, y recoge los debates intelectuales que generó la conformación del “imperio”, recorriendo todo el arco ideológico. El Segundo texto, “Consilium”, repasa las posiciones de la literatura más relevante que se viene produciendo en la actualidad sobre el rol de EE.UU. en el mundo y las distintas alternativas elaboradas por los principales exponentes de líneas estratégicas de política exterior, para reforzar la posición internacional de los EE.UU., la “nación indispensable” como la llamara Madelaine Albright (secretaria de Estado en la segunda presidencia de Clinton), supuesto fuera de cuestión por todos los autores reseñados por Anderson. Este número especial está estrechamente emparentado con “Homeland”, artículo del NLR 81, de mayo-junio, en el que analizaba la situación del régimen político norteamericano.


En los números 6 y 8 de Ideas de Izquierda reseñamos los planteos del autor y polemizamos brevemente con algunas de las tesis de este extenso trabajo. En la primera puede leerse "El imperio contraataca", y en la segunda EE. UU.: ¿jugador solitario en el gran tablero global?.

Llamativo para un marxista de la talla de Anderson, en estos ensayos "observa solo una mesa de arena donde los lineamientos geopolíticos parecen hacerse y deshacerse a voluntad del hegemón". Es notoria la desatención por el "análisis por las condiciones objetivas del capitalismo norteamericano, que condicionan la capacidad de la potencia imperialista para disponer su voluntad". No es que no haya referencias al respecto, aquí y allá, sobre la decadencia de las bases materiales sobre las que se asentó el poder norteamericano. En las últimas páginas de "Imperium" estas aparecen.
Allí señala cómo del éxito norteamericano en crear un orden liberal han surgido nuevas contradicciones. Este orden comenzó a escapar a los “designios de su arquitecto”. Con la emergencia de China como un poder económico no solo más dinámico sino pronto comparable en magnitud, que provee las reservas financieras que requiere EE.UU., capitalista “a su modo” pero lejos de ser liberal, “la lógica de largo plazo de la gran estrategia norteamericana se ve amenazada de volverse contra sí misma”. El imperio, que no cesó de extenderse, se está volviendo sin embargo “desarticulado del orden que procuraba extender. La primacía norteamericana no es ya el corolario de la civilización del capital […] Una reconciliación, nunca perfecta, de lo universal con lo particular fue una condición constitutiva de la hegemonía norteamericana. Hoy se están separando”. En otros términos, la contradicción entre la internacionalización de las fuerzas productivas y el sistema internacional de Estados a través del cual se articulan las relaciones de producción, emerge nuevamente como un aspecto disruptivo ante los límites crecientes que enfrenta la hegemonía norteamericana, aunque hoy no haya quien pueda proponerse disputarla. 

http://ideasdeizquierda.org/wordpress/wp-content/uploads/2014/04/27-Imagen-1.pngComo sostenemos en "EE. UU.: ¿jugador ..."  "La exageración de las fortalezas del poderío norteamericano y de sus logros, y la subestimación de los efectos de sus errores, y lo que una crítica a la NLR 83 consideró una presentación de los EE. UU. como un “Estado imperial omnisciente” (David Allen, “A world made safe for capitalism”, Prospect, 11/12/2013) por parte de Anderson, no puede más que servir para reconfirmar su escepticismo respecto de la posibilidad de que la clase trabajadora pueda en algún futuro próximo desafiar el dominio capitalista". Escepticismo que ilustra que no hay cambios en el paradigma de “pesimismo histórico” (como lo llamara Gilbert Achcar) expresado en “Renewans” (NLR 1, Segunda Época), cuando afirmaba que “el capitalismo norteamericano ha restablecido sonoramente su primacía en todos los campos –económico, político, militar y cultural”. Aunque su crítica a los estrategas norteamericanos señala que un punto central es su desatención a las causas subyacentes “del enlentecimiento del crecimiento del producto, el ingreso per cápita y la productividad, y el aumento concomitante de la deuda pública, corporativa y de los hogares, no solo en los EE.UU. sino en el conjunto del mundo capitalista avanzado”, en el caso de Anderson lo que resulta llamativo es el alcance limitado que le da a los efectos de la crisis actual, que, aún con las políticas de contención aplicadas, sigue siendo la más extendida y convulsiva desde la Gran Depresión. Es llamativo que no entren en consideración los impactos para la ideología que sustenta la capacidad de influencia del “modelo” norteamericano (un componente central de la hegemonía), considerando que para algunos economistas “los propios criterios de eficacia del capitalismo están cuestionados”.Más sorprendente resulta considerando que cuando escribió “Renovaciones”, Anderson planteaba como hipótesis que una profunda crisis económica en Occidente era uno de los elementos que podía empezar a cambiar el clima ideológico. Las manifestaciones juveniles y la resistencia obrera a los ataques ocasionados por la crisis, no parecen alterar el pronóstico de comienzos de milenio. En la lectura de Anderson, incluso la primavera árabe ayudó a fortalecer la posición norteamericana en Medio Oriente, debilitando un adversario como Assad sin que surgiera en Egipto “un régimen capaz de tener mayor independencia respecto de Washington”, y llevando a “un fortalecimiento respectivo en el peso y la influencia de las dinastías petroleras de la península arábiga” aliadas a Washington, aunque ahora inquietas con el acuerdo con Irán.

Anderson comenta, con ironía, que resulta llamativa “la naturaleza fantástica de las construcciones” con las que los estrategas norteamericanos buscan afrontar una realidad con signos de adversidad. “Grandes reajustes en el tablero de ajedrez de Eurasia, vastos países movidos como tantos castillos o peones a través de este; extensiones de la OTAN al Estrecho de Bering”. Parece que la única forma de pensar el restablecimiento del liderazgo norteamericano “fuera imaginar un mundo enteramente distinto”. Parece, leyendo a Anderson, que lo mismo deberíamos hacer si aspiramos a pensar algún futuro con oportunidades revolucionarias, aunque a él ni se le ocurra especular al respecto.

La discusión sobre el estado real del imperialismo norteamericano, la principal fuerza de la reacción y la contrarrevolución a nivel mundial, es de fundamental importancia. Evitando tanto la subestimación como la sobreestimación de su fortaleza. Invitamos a leer estos artículos en IDZ.