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domingo, 27 de septiembre de 2015

La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchneriso


Dentro de unos días estará en la calle esta publicación que presentaremos el martes 6 con Nicolás del Caño y Christian Castillo. 


Este libro desarrolla una caracterización de la economía argentina durante el kirchnerismo analizando las relaciones de clase y lineamientos políticos que caracterizaron al período, las contradicciones que desarrolló y las perspectivas a futuro. A lo largo de los capítulos, el autor analiza cada uno de los puntos centrales del “modelo”, mostrando la distancia existente entre lo que constituye el relato oficial y su constatación con la realidad.
Al contrario de mucha de la literatura que se publica en estos días cuestionando al kirchnerismo desde la derecha, este trabajo muestra los límites insalvables del “neodesarrollismo K” desde el punto de vista de la clase trabajadora, desde una perspectiva marxista. Establece un permanente contrapunto con las lecturas que disputan el balance del período; las que sostienen los mitos kirchneristas de “crecimiento con inclusión social” y aquellas que se llevan a cabo desde posturas ultraliberales.
Es a la vez un trabajo riguroso y militante, una “crítica de la economía política” del kirchnerismo, que busca dar herramientas a la clase obrera para las luchas que se vienen.

martes, 3 de febrero de 2015

“China o buitres”, o cómo la (im)postura soberana lleva a profundizar la nueva dependencia





Por si quedaban dudas, a estas alturas podemos decir que Cristina Fernández ya eligió. Terminará su mandato cubriendo sus necesidades financieras de la mano del gigante asiático. O al menos va a intentarlo. En esa clave fue unánimemente leídas por diversos analistas la votación de apuro llevada a cabo en el Senado en diciembre del acuerdo marco con China, que en medio de la crisis desatada por la muerte del fiscal Alberto Nisman no pudo tratarse en diputados antes del viaje de la Presidenta iniciado el sábado. La cosa venía desde principios de 2014, pero adquirió prioridad desde que la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU. Rechazó tomar la apelación de la Argentina al fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa que obligaba a pagar a los “buitres” que rechazaban quita sobre su deuda el 100% de lo que reclamaban. La confirmación de ese fallo significó un traspié para el objetivo que se había trazado el gobierno argentino hace poco más de un año, después de acelerar la devaluación del peso (que sólo en enero de 2014 cayó 23% frente al dólar). Para este fin el gobierno acordó pagar generosamente a Repsol por la expropiación de su tenencia en YPF S.A., y pactó con el Club de París para regularizar la deuda en default. Iniciativas amigables hacia los mercados que se vieron frustradas por la disputa con los buitres.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Empleo y salarios: termina un año malo, empieza otro que no será mejor

El kirchnerismo hizo bandera del “crecimiento con inclusión” y de la supuesta defensa del empleo. Sin embargo, lo que hemos visto en 2014, es que cuando hay que ajustar, lo hacen sobre la clase trabajadora. Veámoslo.

Paritarias con techo bien bajo 

Según las mediciones de precios de organismos oficiales no alineadas con el Indec, es decir la de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de San Luis, el año estaría terminando con un alza de precios cercana al 40% (el IPC-BA cerró noviembre con una suba acumulada hasta noviembre de 2014 de 36,1% y una suba interanual de 39,1%). Gracias a la recesión que golpea la economía, el año podría terminar con una suba de precios de “sólo” el 37%. 
Comparadas con este trasfondo, las paritarias cerraron en promedio con duras pérdidas para los ingresos promedio de los asalariados.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La economía después del “Griefault”: deterioro del poder adquisitivo, la escasez de dólares y recesión

El efecto de la devaluación de enero, y la administración que hace el gobierno de la llamada “restricción” externa, mantienen un deterioro económico que se confirma con cada dato, y pega sobre el empleo.

http://bubblear.com/wp-content/uploads/2014/07/Griefault.jpg



Aún en las estadísticas oficiales, se hace cada vez más palpable el deterioro de la economía. El viernes de la semana pasada se conocieron las estimaciones de la evolución de la industria y la construcción para el mes de septiembre. La primera mostró una caída de 1,8% respecto a igual mes del año anterior. En el acumulado en lo que va del año, respecto de igual período del año previo, la caída fue de 2,7%. La construcción, aunque tuvo en el mes un desempeño positivo en septiembre (subió 3,2% en términos desestacionalizados) acumula en lo que va del año una caída de 1,2%.
Son datos que confirman un deterioro de la economía que persiste y se profundiza. Y que, aunque el gobierno busque negarlo apelando a la información sobre empleo formal provista por el Ministerio de trabajo, pega en la ocupación. El Índice de Obreros Ocupados (IOO) en la industria manufacturera registró en el tercer trimestre del año 2014 una reducción del 2,2% interanual, mientras que el Índice de Horas Trabajadas (IHT) en el sector exhibió una merma del 4,3% en relación al mismo periodo de 2013.
Devaluación y después
El deterioro económico es resultado de lo que, con todas las letras, debemos definir como una profundización del camino del ajuste económico encarado por el kirchnerismo durante 2014.
 

viernes, 24 de octubre de 2014

Mitos de la economía bajo el kirchnerismo



Desde hace unas semanas, comenzamos en La Izquierda Diario a poner en discusión los ejes discursivos con los que se ha representado el llamado "modelo" económico kirchnerista. 

Bajo los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, el llamado “modelo” económico sustentado por la política oficial, fue autodefinido como uno de “crecimiento con inclusión”. En comparación con los ’90, o con lo peor de la crisis de 2001, numerosas comparaciones realizadas por estudios oficiales o usinas ideológicas afines buscaron mostrar la mejora de los indicadores sociales, atribuida unánimemente a las virtudes de este “modelo”. Este mismo discurso pretende que desde 2003 hubo una ruptura en toda la línea con las políticas noventistas, de privatización, desregulación, y florecimiento de los negocios capitalistas.

Sin embargo, corriendo el velo del discurso para echar una mirada a las raíces en las que se basó el crecimiento de la economía durante los gobiernos kirchneristas, observamos un abismo entre los mitos y la realidad del “modelo”, años de ganancias récord y donde la supuesta “reparación” para los trabajadores y sectores populares ha mostrado tener un techo muy bajo, que no revierte el deterioro producido durante décadas de ofensiva patronal.

En esta sección puede leerse:

martes, 21 de octubre de 2014

Cuando el mundo ya no trae buenas noticias


Publicado hoy en La Izquierda Diario

La economía argentina atravesó los últimos años de fuerte deterioro -que obligó por ejemplo a imponer el cepo cambiario desde fines de 2011- ayudada por condiciones económicas internacionales que actuaron como contratendencia, enlenteciendo el desarrollo del fin de ciclo económico. Las desigualdades que caracterizaron a la economía internacional bajo impacto de la crisis, acarrearon elementos favorables para el país: el fuerte crecimiento de la economía china mantuvo la demanda para los granos que el país exporta, mientras que estos mostraron además altos precios, que reforzaron su tendencia alcista gracias a la fuerte expansión monetaria encarada por EEUU para impulsar la recuperación económica.

De esta forma, la Argentina contó con el los dólares de la soja como base para surfear una estrechez de dólares, resultado del déficit energético, del vaciamiento económico causado por la deuda y la fuga de capitales reforzada por la especulación. Adicionalmente, el boom en los precios de los commodities (que incluye granos tanto como minerales e hidrocarburos) está en la base de las altas expectativas que genera la economía argentina para los más voraces inversores globales: Vaca Muerta, considerado el yacimiento de hidrocarburos no convencionales con mayor potencial de desarrollo en el mundo según un estudio de la consultora Accenture. Los altos precios del petróleo de los últimos años generaron perspectivas de elevada rentabilidad para inversiones en explotaciones no convencionales, mucho más costosas que la extracción de yacimientos convencionales.

Este viento a favor perdió fuerza, y hay síntomas de que podría transformarse en viento en contra.

martes, 2 de septiembre de 2014

Una economía en zona de turbulencia

Cada noticia que se conoce sobre la economía argentina confirma que el panorama negativo se profundiza cada día. Una serie de elementos se concatenan para crear un círculo vicioso, donde los problemas en un frente crean problemas en otro, que a su vez repercuten negativamente en un tercer plano, y así sucesivamente.

La dupla dólar inflación es quizá uno de los ejemplos más evidentes. La devaluación de enero alimentó un salto en la inflación que tuvo a los alimentos y otros bienes básicos entre los componentes más afectados. Para tomar un ejemplo, según informes de la Dirección de Estadística de la Ciudad de Buenos Aires, los gastos de una familia tipo en el distrito subieron 39,3% en julio de este año con relación al mismo mes de 2013. El resto de los distritos no se quedan atrás. Mientras tanto, los cálculos más optimistas sobre el aumento de salarios (los que provee el Ministerio de Trabajo de la Nación), indican que el aumento promedio fue de 25,7%, si se considera el promedio de los valores salariales a lo largo de la vigencia de los acuerdos, incluyendo la percepción de los aumentos en etapas y el pago de sumas extraordinarias. Como se ve, el salario perdió por goleada en la carrera con los precios. Esto tuvo como resultado una severa caída en el salario real promedio, no menor al 5%.
Este ajuste se traduce en menor consumo, reforzado además por el recorte de los créditos y su encarecimiento (cuya reducción alcanza el 7% en lo que va del año). Esto pega de lleno sobre la actividad económica, ya golpeada por la caída de la demanda externa (que pegó con todo en la industria automotriz) y la escasez de dólares, que llevó al freno de las compras al exterior de insumos por parte de la Secretaría de Comercio, parando numerosos sectores de la industria. En estas condiciones, se multiplica la evidencia de que los pronósticos optimistas de hace unos meses de que el parate económico trocaría en recuperación durante la segunda mitad del año, son de cumplimiento imposible en la actual situación. Las cifras del Indec pusieron en evidencia en agosto, por primera vez, que no sólo cae la industria (-2,8% en el acumulado del año respecto de igual período del año anterior) y la construcción (-2,3%), sino también el empleo. La tasa de desocupación pasó de 7,2% en el primer trimestre de este año, a 7,5% en el segundo. No sólo recortan los salarios, también crece la desocupación. La ampliación de “Progresar” y la vuelta de los Repro, presentados como virtuoso keynesianismo, son medidas de contragolpe para intentar contrarrestar los efectos de la política de ajuste profundizada desde la devaluación y de las medidas de los empresarios para descargar el ajuste sobre los trabajadores. El gobierno quiere borrar con una mano lo que escribe con la otra.


El círculo vicioso se cierra sobre sí mismo. A ocho meses del ajuste devaluatorio, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo está de vuelta en niveles exorbitantes, del 70%. El Jefe de Gabinete Capitanich ha salido a decir que lo del blue es invento de los medios, y que se trata de un mercado insignificante. La misma cantinela que se escuchó durante meses, hasta que finalmente el gobierno aceleró y realizó una devaluación de 23% para descomprimir el mercado. Los bancos y toda una calaña de especuladores, como siempre, los grandes ganadores. Sólo durante el primer trimestre de este año, los bancos amasaron el equivalente a la mitad de las ganancias de todo 2013, es decir $16.104 millones. Anualizado, esto significaría una duplicación de sus ganancias. El 60% de esas utilidades obedeció a ganancias por apuestas al dólar.
Lo cierto es que, a pesar del ninguneo, el Banco Central debió vender más de 400 millones de dólares en agosto para controlar el cambio oficial. La vuelta de la tensión cambiaria se explica por varios motivos. De fondo está la inflación, que ha vuelto a colocar la paridad cambiaria real (es decir en términos de poder de compra de la moneda local en relación al dólar) en niveles cercanos a los de comienzos de año, cuando la corrida cambiaria llevó al gobierno a dar un salto devaluatorio de 23% en enero, acelerando el ritmo que se había iniciado desde que Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega fueron nombrados en Economía y el Banco Central (BCRA), respectivamente. Como ocurre en estas circunstancias, no faltaron en las últimas semanas los reclamos -solapados- de sectores empresarios por la pérdida de “competitividad” (que en su concepción se consigue devaluando los salarios), ni el coro de economistas que acompaña y busca dar sustento a estos reclamos. Para algunos, aún la cotización del dólar paralelo a 14 pesos sigue siendo barata. A la inflación se suman el déficit energético e industrial, y los pagos de deuda pública en dólares, que generan una fuerte demanda sobre las reservas del BCRA. Esta demanda se confronta con la estrechez de las arcas de la autoridad monetaria: las reservas nuevamente amenazan caer a menos de 28 mil millones de dólares, como a comienzos de año. Ocurre que las fuentes de divisas están bloqueadas. No sólo fracasó la vuelta a los “mercados” por el litigio con los bonistas en el juzgado de Thomas Griesa. Al mismo tiempo se registra una caída de las ventas al exterior, la principal fuente de ingreso de dólares: entre enero y julio las exportaciones cayeron 3.780 millones de dólares en comparación a 2013. La baja de las exportaciones agrava la tensión cambiaria, y a su vez a mayor distancia entre las cotizaciones legal y paralela, más caen las exportaciones por reticencia de los “chacrers” a liquidar la soja.
El gobierno hace como si en todo esto no tuviera ninguna responsabilidad. Los especuladores buscan imponerle un golpe de mercado y los empresarios con posición dominante remarcan precios y manejan la oferta. Pero, ¿por qué los mayores “especuladores” y hacedores de golpe de mercado, los bancos, fueron un sector mimado durante estos años, que amasaron ganancias récord? ¿Por qué algunos empresarios con “posición dominante” como la patronal buitre de Lear violan alegremente las leyes y fallos del país y cuentan con total apoyo gubernamental? ¿Por qué son esos mismos actores con posición dominante algunos de los privilegiados por políticas oficiales como la de Precios cuidados, que ayudaron más a los negocios de las empresas que a frenar los precios?
El gobierno aplica el ajuste para que el conjunto de la clase capitalista descargue los costos del descalabro económico sobre las espaldas de los trabajadores, pero se hace el distraído. Cada día lo deja más en claro. Para defender los salarios, el empleo y las condiciones de trabajo, necesitamos una política de otra clase.

La vuelta de las cuotas "sin interés". La banca nunca pierde

Emiliano Trodler
La retracción de los plazos en los créditos al consumo ha puesto en alerta al Ministerio de Economía que, desde la semana pasada, se encuentra negociando con las emisoras de tarjetas el relanzamiento de un plan de financiamiento para compras en 12 cuotas sin interés. El mismo tendrá un alcance limitado al rubro de los electrodomésticos, indumentaria, y compra de motos de origen nacional.
Como contrapartida, el gobierno se comprometió a bajar el encaje de los depósitos que los bancos tienen en el Banco Central (BCRA) por la totalidad del monto del financiamiento. Una medida que las mismas entidades financierastildan, escépticas, como un “golpe de efecto”.
Es que las emisoras de tarjetas, en su mayoría bancos, no conformes con la suba de la tasa de interés, vienen cubriéndose de la inflación y una posible devaluación reduciendo los plazos para los préstamos al sector privado. Hoy la mayoría de los bancos no prestan con plazos mayores a los 3 a 6 meses.
Pero si las políticas de enfriamiento están golpeando directamente a los asalariados, no corren la misma suerte los banqueros. De acuerdo a un índice elaborado por el FMI (link: http://fsi.imf.org/), las entidades financieras argentinas son las más rentables del mundo. Por eso entre las 20 empresas que más ganancias tuvieron en la argentina encontramos 6 bancos.
Según los informes del BCRA, para el primer semestre del año la rentabilidad del sistema bancario argentino ascendía a 66.219 millones de pesos, lo que representa un aumento del 80% respecto al mismo período del año anterior.
En el negocio de los préstamos al sector privado, el 43% de los mismos están orientados al consumo. En este segmento, los préstamos personales y el financiamiento con tarjetas de créditos representan el 80% del negocio, y son los que pagan las tasas de interés más altas. Estas tasas vienen en aumento.
Hoy la Tasa Nominal Anual (TNA), es decir, el costo del financiamiento para el asalariado que compra un producto con tarjeta o saca un préstamo personal, ronda el 40%. Un porcentaje muy por encima de la inflación reconocida y de los aumentos salariales. Si a la TNA le sumamos los cargos de la operación, llegamos al Costo de Financiamiento Total (CFT), que es la verdadera carga que se paga por las compras financiadas. Para el mes de mayo el CFT alcanzaba cifras cercanas al 80%.
Bajo esta coyuntura signada por las políticas de enfriamiento, el alcance de este limitado plan para “relanzar el consumo” quedará en manos de quienes controlan la circulación del dinero: los banqueros. Desde esa posición han sabido ser los mayores beneficiados tanto en épocas de crecimiento y como en épocas de crisis.