El último sábado participé del programa radial Al Dorso, en FM La Tribu.
Conversamos sobre las recientes modificaciones del impuesto a las Ganancias de la IV categoría y las falacias del gobierno en la presentación de la nueva normativa. También sobre el alcance limitado de los reclamos que levanta la burocracia sindical, que dejan afuera la situación de los trabajadores más precarios y explotados, y la pelea del sindicalismo de izquierda por estos temas, combate que es tanto contra las patronales, como contra el gobierno y la burocracia sindical. Por último, también charlamos sobre los posicionamientos de la izquierda obrera y socialista ante temas como el fracking, la megaminería, o los derechos negados de los pueblos oririginarios.
En el mundo del
revés, la izquierda tiene la culpa de los despidos y suspensiones, y
juega a favor de la patronal. La burocracia sindical defiende los
puestos de trabajo, atacando a los trabajadores que realizan medidas
de fuerza contra los despidos. Y el gobierno enfrenta los poderes
concentrados reprimiendo los cortes de ruta y poniendo a la
Gendarmería Nacional a disposición de las multinacionales Yanky.
¿Hace falta dar vuelta el discurso burdo con que el gobierno
intenta justificar la represión y el ajuste al pueblo trabajador?
¿Hace falta decir que cuando el gobierno ataca a la izquierda o las
comisiones internas combativas, lo que busca es generar en sectores
de la opinión pública un clima antiobrero, que le libere las manos
a las patronales buitres para seguir suspendiendo y despidiendo? El
SMATA salió a amenazar con que podría haber “una desgracia” en
algún enfrentamiento. Otro Mariano Ferreyra. Otro Pedraza del
“modelo sindical” K. El lunes 11/08 los trabajadores de
Donnelley se encontraron con un cartelito en la puerta de la fábrica
que anunciaba el cierre de la empresa. Un verdadero fraude por parte
de esta patronal buitre, que no logró reunir ante el juzgado las
pruebas suficientes para que se le otorgue el preventivo de crisis. No se
trata simplemente de una “decisión política” o de un “conflicto
ideológico” como planteó Capitanich. Se trata de una clara
maniobra extorsiva para descabezar a la comisión interna y avanzar
con un agresivo plan de flexibilización laboral que incluyen
despidos para 123 trabajadores, casi un tercio de la fábrica. En
sus Estados Contables de 2013 la patronal justifica las pérdidas
netas del ejercicio por el aumento de los costos, principalmente los
salariales. En estos años, efectivamente la
empresa presentó resultados netos negativos. Como afirmábamos aca
se trata de resultados financieros, es decir, de una situación
de liquidez circunstancial. No de un problema de “inviabilidad”
de la empresa. Otras empresas líderes en el rubro como Morvillo o
AGR también presentan resultados negativos durante estos años, pero
ninguna de ellas se encuentra en situación de quiebra. Es que entre
2002 y 2012, la industria gráfica aumentó un 88% el volumen físico
de su producción, y la utilización de su capacidad instalada pasó
del 48% al 80% y las exportaciones aumentaron un 220% en dólares en
el mismo período. Pero a los trabajadores gráficos no les fue
tan bien. Mientras que la cantidad de obreros ocupados y las horas
trabajadas se mantuvo más o menos estable, la productividad por
obrero ocupado y por hora trabajada aumentaron en 80% y 86%
respectivamente. Es decir, que las patronales lograron casi duplicar
la producción extraída de cada obrero incorporando maquinaria y
aumentando los ritmos de producción. En el caso de Donnelley, de
acuerdo a los Estados Contables 2010, 2012, 2013, la producción del
segmento comercial y editorial pasa de 591.514 tiros en 2009 a
617.472 tiros en 2012, con un pico de 739.428 tiros en 2011. Es decir
que la caída de la producción en 2013 no llega a perforar el piso
del año 2010, año que para el conjunto de la industria se considera
un muy buen año. Por eso señala en su Memoria los esfuerzos por
“asegurar el aprovisionamiento de papel –nuestra principal
materia prima- que es proveniente en su mayoría del exterior”. Si
la decisión de cerrar la planta es de la casa matriz y tiene que ver
con la “inviabilidad” del negocio, deberían explicar por qué en
la Memoria de los Estados Contables de abril de 2014 afirmaban que
tanto la capitalización de la deuda con la casa matriz (que posee el
98,32% de las acciones) como los aportes de capital por más de 3
millones de pesos “demuestra la confianza de nuestros accionistas
en la continuidad del negocio”. La de Donnelley se trata de una
burda maniobra extorsiva. Pero los trabajadores no se han dejado
extorsionar y respondieron poniendo la planta a producir bajo control
obrero para garantizar la continuidad de las fuentes de trabajo. Esta
debe ser la perspectiva para toda empresa que intente cerrar dejando
cientos de familias en las calles. En los comienzos de una
crisis que promete nuevos ataques a las condiciones de vida del
pueblo trabajador, es necesaria la coordinación desde abajo de los
trabajadores que salen a luchar para enfrentar a un enemigo común:
las patronales, la burocracia traidora, y el gobierno.