martes, 29 de abril de 2014

Suspensiones en el sector automotriz. Se vuelve a confirmar que el trabajo precario está en el corazón del "modelo"

Hace dos semanas, el gobierno anunciaba a todo trapo una ley “contra el trabajo precario”. Que más exactamente era una ley de promoción al blanqueo, cuyo principal recurso era el abaratamiento de los costos laborales que pagarán los empresarios por de los trabajadores que pasen a estar registrados, durante el plazo de dos años. Por si había alguna duda que esta medida no atacaba el trabajo precario, sino que apenas se focalizaba sobre una parte de él -apuntando además a resultados muy modestos de cambiar la situación de poco más de un 10% de los trabajadores empleados “en negro”- lo están poniendo en evidencia las suspensiones en la industria automotriz.
Durante la última década, las automotrices perfeccionaron como ningún otro sector patronal la flexibilidad en los términos de contratación. Con una gran persistencia, lograron colar en cada instancia de negociación con los sindicatos nuevas claúsulas que crearon para los trabajadores una situación de alta inestabilidad. Muchas medidas de flexibilidad que no habían podido ser impuestas hace diez años o más para los trabajadores que integraban por ese entonces la planta permanente, se fueron imponiendo para quienes ingresaron desde entonces. Sucesivos acuerdos del SMATA con las automotrices permitieron que “todas las innovaciones flexibilizadoras que introdujeron en los años ‘90 los convenios colectivos de las nuevas radicaciones empresariales, que, si bien no pudieron en este caso aplicarse al conjunto de los trabajadores, sí se establecieron para los nuevos trabajadores que se incorporasen a partir de ese momento” (Guevara, 2012, “Reactivación de la movilización obrera en la industria terminal automotriz (2004–2011). Recuperación parcial del salario con persistencia en la flexibilización laboral”, Trabajo y Sociedad 19, Buenos Aires). El resultado es que se avanzó aún más en la fragmentación “distinguiendo entre nuevos ingresos y viejos, sumándose a la diferencia entre contratados y efectivos” (Guevara, 2012). Con el paso del tiempo, el mayor peso de los ingresos nuevos ha hecho que buena parte de la planta esté alcanzada por las claúsulas flexibilizadoras. Esto tiene importantes consecuencias, como ya se pudo ver durante la recesión de 2008-2009. Las patronales del sector automotriz tienen amplia capacidad para ajustar rápidamente sus costos salariales ante variaciones en la demanda. Aplicando reducciones de turno o suspensión al 100 % (se paga el salario bruto pero no los aportes patronales) apenas se ralentiza el ritmo de producción, como ocurrió durante los últimos meses. En comparación con 2013, durante el período enero/marzo la producción del sector acumula una caída de 16%. Entre las que registran mayor caída están Renault (-35,5%) y Peugeot-Citroen (-32,7%). En cambio, Volkswagen (-10,6%) cayó por debajo del promedio. Mientras tanto Ford (10,5) e Iveco (35%) siguen aumentando la producción, la última a un ritmo bastante fuerte. Las ventas, que hasta fines de 2013 crecían a buen ritmo (aunque con un mayor incremento de la venta de importados que de autos producidos en el país) cerraron el trimestre con una caída del 25%. Con excepción de Toyota (23% de crecimiento respecto de igual período de 2013), todas las firmas registran una caída en sus volúmenes globales de venta, aunque algunos modelos continúan en aumento. Volkswagen encabeza la caída en las ventas (-57%). Iveco cayó 11,3% (aunque la venta de furgones creció 25%). Las exportaciones cayeron un 17,8% en estos tres meses.
Aunque durante la segunda mitad del año podría moderarse la caída en las ventas, difícilmente vaya a revertirse la tendencia. Aunque el crédito no se cortó, su encarecimiento limitó sensiblemente los sectores con capacidad de financiar la compra de un auto. El impacto de la devaluación y el salto de precios afectó ahorros y poder adquisivito de sectores medios y asalariados con mejor nivel de ingreso. Mientras tanto, Brasil, destino de 86% de las exportaciones del sector, no da señales de que vaya a registrar una fuerte recuperación de la demanda.
Gracias a las condiciones laborales que las benefician, las patronales del sector tienen amplia capacidad para descargar sobre los trabajadores todos los costos, ante los primeros impactos de crisis en el sector. Las mismas que cuando hay fuerte crecimiento arrancan extenuantes jornadas pagando por las horas extras montos irrisorios, ahora ajustan producción y, sin despedir, reducen drásticamente lo que pagan a numerosos sectores de la planta. Por si esto fuera poco, hacen gala de su “vocación” de no despedir. Y claro, para qué van a hacerlo sin con los convenios actuales la suspensión es más barata que lo que costaría despedir y volver a contratar ante cambios en la producción. Y eso, “Menem lo hizo”, pero Néstor y Cristina, con Hugo (Moyano), Antonio (Caló) y todo el resto de la burocracia sindical lo reforzaron. Y toda la oposición patronal lo suscribe. Sólo el Frente de Izquierda y de los Trabajadores presentó proyectos de ley para frenar los despidos y suspensiones.
La precarización es mucho más que el trabajo no registrado. Se trata de una condición de alta inestabilidad en el empleo a los fines de aumentar la “competitividad” del empresariado nacional a costa de las condiciones de trabajo. Esta precariedad engloba distintas realidades (que analizamos acá Mundo Grúa) y afecta a mucho más de la mitad de la fuerza de trabajo, aunque no salga en las estadísticas ya que buena parte de las claúsulas flexibles constituyen un “nuevo normal”. Esto lo prueban las cláuslas de los convenios negociados en todos los gremios durante los últimos años (ver al respecto Fragmentación institucionalizada). No podría esperarse leyes contra todas estas variantes de precarización, porque como hemos señalado en Ideas de Izquierda n° 5, está en el corazón del modelo.
Después del paro del 10, estos primeros ataques muestran que es necesario reforzar la organización, avanzando en realizar encuentros regionales como votó el sindicalismo combativo en el Encuentro Sindical de Atlanta (y de los que ya está en marcha para el 17/5 un Encuentro de zona Norte del GBA) y peleando por imponer a la burocracia medidas para responder ya ante los ataques en curso.
Las nuevas suspensiones en curso son otro recordatorio de que es una cuestión urgente para toda la clase trabajadora pelear por terminar con los contratos “basura”, con el empleo no registrado y las cláusulas de flexibilización. Este objetivo inseparable de la pelea por expulsar de los sindicatos a los burócratas y por conquistar la representación gremial en todas las unidades productivas donde los sindicatos están ostentosamente ausentes para ir contra la “triple alianza” de patrones, Estado y burocracia que sostiene la precarización.

lunes, 28 de abril de 2014

Ideas de Izquierda: “Esperamos dar un impulso a la recreación de un pensamiento marxista en Argentina”

Reproducimos la entrevista realizada por La Agencia Paco Urondo a Chistian Castillo y Fernando Rosso, a propósito de la revista Ideas de Izquierda.  


Entrevista con Fernando Rosso y Christian Castillo, parte del comité editorial de la revista Ideas de Izquierda. “El pensamiento marxista continúa teniendo una vitalidad que la intelectualidad en parte no quiere ver o no quiere escuchar”.
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Por Juan Ciucci
APU: ¿Cómo surge la idea de la revista?
Fernando Rosso: La idea surgió luego de la emergencia del Frente de Izquierda, que se terminó de constatar en octubre del año pasado con los resultados que obtuvo el FIT en las elecciones.  Además de las peleas en las calles que caracterizan a la izquierda, en el movimiento obrero, en el movimiento estudiantil, en la juventud, luego del resultado electoral, que tuvo más resonancia, había que dar una discusión en el frente ideológico más ampliamente. El nombre que surgió, Ideas de izquierda, es un poco porque “ideas” circulaban muchas o había muchas ideas que se decían de izquierda pero estaban muy bastardeadas. Pero “ideas de izquierda” en Argentina no había en este último tiempo. Había mucho discurso, mucho relato pero discusiones profundas sobre los problemas nacionales verdaderamente no había.
De ahí es que uno de los ejes que recorre la revista es tratar de los temas estructurales de un modo más profundo, como la cuestión del campo, del petróleo, la cuestión del transporte para tratar de ir al hueso en cuáles son los problemas estructurales y cuáles serían las salidas estratégicas que se deberían tomar para intentar resolverlos. Por otro lado, otro de los aspectos que queríamos tomar,  que estuvimos desarrollando y queremos profundizar, es tratar de introducir y polemizar con las discusiones que recorren a la izquierda internacional, que es lo que ha caracterizado a las revistas en Argentina, históricamente las que tuvieron alguna trascendencia. Los debates filosóficos, los debates sobre la crisis mundial, la situación del movimiento obrero o la geopolítica internacional. Hemos entrevistado a distintas personalidades, tratando, con los límites que tiene la revista, de traer la opinión en su momento de Ricardo Antunes con la situación convulsiva que hubo en Brasil, del mismo Chomsky hablando sobre la política internacional norteamericana. De Terry Eagleton, que es uno de los principales intelectuales marxistas que hay a nivel internacional, hablando sobre literatura y el estado actual de la teoría literaria y del marxismo. Eso es hasta ahora los primeros 7 números y el octavo que acaba de salir. Además, los análisis nacionales, tratar de profundizar en las propuestas que plantea el Frente de Izquierda, de desarrollarlas desde un nivel un poco más ideológico-político.
Christian Castillo: El proyecto de una revista de ese tipo se había empezado a discutir en la Asamblea de intelectuales y artistas de apoyo al Frente de Izquierda de los Trabajadores, pero finalmente no pudo salir de la propia asamblea. Así que con compañeros que participaron activamente de esa experiencia como Eduardo Eduardu Grüner, Hernán Camarero, Alejandro Schneider, los compañeros del PTS tomamos la iniciativa para sacar esta publicación. Que creo es muy importante para confrontar, si se quiere, las dos tradiciones de la intelectualidad dominante dentro de lo que se llama en términos genéricos el progresismo. Por un lado, el sector social liberal en que podemos poner a Beatriz Sarlo como referencia; y un sector nac& pop si se quiere, con Carta Abierta y  Horacio González como referente.
De alguna forma nosotros queremos hacer una crítica de esas dos tradiciones que desde nuestro punto de vista, muchas veces debaten desde un ángulo relativamente localista o relativamente provinciano, porque algunos de los grandes debates internacionales y donde desde la tradición marxista hay una producción muy importante en la actualidad en el terreno internacional, no es que están en desacuerdo, sino que ni siquiera los conocen. No sé si tuvieron la posibilidad de ver la charla que hacen Sarlo y González con Fontevechia, el largo reportaje que le hacen y son referencias donde los grandes temas de la política internacional, el análisis de la crisis capitalista no están presentes. No sé que opinan sobre las diversas teorías que hay y en particular, en el campo del marxismo  que han tratado de elaborar y explicar una crisis de largo aliento, la más importante del siglo XXI y con referencia a algunas de las tres más importantes desde que existe este sistema social, lo digo, por mencionar un aspecto. Nosotros queremos favorecer la visibilidad desde un conjunto de elaboraciones, reflexiones que se vienen haciendo desde el campo de la izquierda anticapitalista, socialista, clasista en nuestro país pero que no tiene la influencia ideológica que por ahí, gozan otras tradiciones. Quizás la visibilidad política del FIT sea un punto interesante para hacer audibles puntos de vista que de algún modo, en los últimos años estuvieron relegados.
APU: ¿Piensan en algún lector ideal de la revista?
FR: No, si se quiere hay un millón de potenciales de lectores: los que votaron al Frente de Izquierda. Donde hubo mucho voto del movimiento obrero, que es una cosa que intentamos desmentir en uno de los números de la revista, discutiendo con ciertos intelectuales o blogueros peronistas que planteaban que el voto de FIT era un voto de gente de clase media. Ese voto tenía un componente obrero, que es una parte de la influencia que tiene la izquierda en el movimiento obrero. Pero también hay un público universitario y en última instancia es una apuesta a la nueva intelectualidad marxista o que trate de repensar el marxismo. La referencia intelectual actual, y se ve en el propio reportaje a Sarlo y González, discute mucho politiquería. Sarlo, es una intelectual que tiene nivel, pero en el último tiempo se ha dedicado mucho más a opinar de la pequeña política local, incluso, el último libro es mucho sobre la politiquería inmediata más que de los grandes problemas. Diferente a los proyectos que tuvieron en su momento, como Punto de vistaEl ojo mocho, que sigue saliendo pero no tiene la misma relevancia que tuvo en los ´90, leí el último número y es demasiado oficialista y por lo tanto menos crítica. Y Punto de vista no sale más. Hay revistas en el mundo académico muy especializadas pero que no intentan ligar el debate político con el debate ideológico, las discusiones internacionales con los problemas nacionales, eso está ausente y es lo que intentamos hacer y queremos desarrollar.
APU: En algún punto es un riesgo el de una revista mensual con mucho contenido teórico. ¿Analizan que hay una necesidad social de mayor discusión política?
CC: Creemos que estamos llenando un vacío, que obviamente hay necesidades de ideas que se plantean superar el horizonte del capitalismo y luchar por otro sistema social. El pensamiento marxista continúa teniendo una vitalidad que la intelectualidad en parte no quiere ver, no quiere escuchar. Queremos mostrar también que lo nuestro no son consignas, sino que cada una de las demandas que planteamos tienen una fundamentación teórica, introduciendo un tercer punto de vista para dejar atrás un tiempo de una corriente de pensadores que su horizonte, su límite es la democracia capitalista y más allá de eso no hay horizonte posible. No hay un cuestionamiento a las bases sociales, a la explotación del hombre por el hombre sobre la cual se sostiene este sistema. En este terreno el progresismo es profundamente conservador porque apuesta o a la burguesía nacional como sujeto que puede llevar adelante alguna transformación o, directamente, a la casta de políticos profesionales que desde el control de los instrumentos del gobierno, pueden poner un límite, forzar u obligar a esas burguesías a ser distintas de lo que son.
Creemos que frente a esas ilusiones la nuestra es una apuesta por que la clase obrera se transforme en sujeto político y pueda verdaderamente liderar las transformaciones estructurales sin las cuales no vamos a producir ningún cambio sustantivo. Después de una nueva década de intentar con el proyecto siempre imposible de una burguesía nacional que nos saque de la dependencia y el atraso, comprobamos que esta situación se mantiene, se sostiene y en ese sentido, nuestra revista es también un diálogo con los sectores que por izquierda se ilusionaron con el kirchnerismo. Cuando hay un giro hacia la derecha de todo el establishment político y la sucesión de Cristina se ve con Scioli por el oficialismo y Massa o algún personaje por el estilo. Esa es la apuesta, un sentido común claramente de derecha y el propio gobierno con los discursos, con el ajuste, con los nuevos sentidos comunes que trasmite.
Está bueno apostar a que los jóvenes, los trabajadores, que por ahí se ilusionaron en algún momento con el gobierno, no caigan en algunas de las variantes de derecha sino que saquen sus conclusiones hasta el final de que una lucha contra las corporaciones que hicieron el genocidio, que dominan el país, las grandes patronales agrarias, etc. para ser consecuente, tiene que tener a la clase obrera como sujeto. Por eso, no es casual que una revista de este tipo la impulsamos desde una izquierda que no estuvo con el gobierno ni con las patronales agrarias. Una izquierda que siempre se mantuvo independiente de todos los sectores capitalistas. Creo que ese es el sector al cual apuntamos, también, obviamente a una capa de trabajadores más politizada que le interesa más discutir estos temas. Tratando de combinar un cierto nivel de reflexión profunda con un cierto nivel de popularización de esos temas.
FR: Una cosa que intentamos y queremos desarrollar también es unir dos mundos que están bastantes separados: el mundo de la intelectualidad, la cultura, la universidad y el mundo de los obreros. Hubo un sentido común de que había desaparecido el proletariado, el industrial en particular, esas son discusiones que en cierta medida están saldadas por la realidad; pero ahora se desconoce mucho qué pasa en el mundo de los trabajadores. Hay que intentar mostrar eso de una manera, tomando aspectos teórico-ideológicos, viendo qué se retoma de las experiencias históricas. En este sentido, surgió un debate cuando entrevistamos a Daniel James que es autor de Resistencia e integración, un libro clásico sobre el peronismo y la clase trabajadora y se armó una discusión que después fue retomada en otra entrevista por Juan Carlos Torre, sobre la relación entre la lucha sindical y la lucha política, que viene desde los orígenes del movimiento obrero.  Qué es, cuál es la relación entre la lucha sindical, la conciencia política e ideológica, el salto a la pelea política.  Se conoció como el debate de la “doble conciencia” ¿Cómo se resuelve eso? De alguna u otra manera el FIT interviene de hecho en esa discusión porque también hay muchos trabajadores que han apoyado al Frente  y es  hecho político. Intentamos mostrar aspectos de un mundo del que muchas veces se  habla, sobre todo en la universidad con mucho cliché sobre si existe o no, sobre si es solamente sindicalista el movimiento obrero y no puede dar un salto al terreno político, pero del que se conoce poco.
APU: Me interesaba preguntarles cómo se piensa la participación en la revista, si se tiene una relación más orgánica con el partido y si  piensan la revista como un espacio de militancia.
CC: Si, evidentemente la revista es de un marxismo militante que se proclama partidario pero abierta, que escriban en primer lugar quienes se referencian en el FIT pero también con un aspecto más amplio a debates con intelectuales o personalidades que en ciertos temas aportan a la discusión, aún sin compartir nuestra perspectiva estratégica más general. Creo que una revista con un carácter claramente posicionado, en ese sentido partisano, combinada con un aspecto abierto a la reflexión, a la discusión, es lo que le da esa peculiaridad y que creo que es más o menos reconocida y me parece que es lo que le permite ir generando debates. Hay otros debates también sobre la relación entre psicoanálisis y marxismo que se ha abierto en una nota de Claudia Cinatti respondida por Eduardo Grüner, un debate que va a continuar donde se combinan compañeros quizás más conocidos a nivel universitario como el propio Eduardo, Hernán Camarero con Juan Dal Maso, Fernando Rosso, Paula Varela, Ariane Díaz que son compañeros con los cuales comparto la militancia en el PTS; que intentamos dar cuenta de un marxismo siempre vital, retomando obviamente la tradición del marxismo clásico.
Nosotros no consideramos en ese sentido que inventamos un punto de vista, sino que tratamos de retomar en nuestras condiciones, nuestro tiempo, un punto de vista que tuvo su máximo momento de esplendor con la Revolución Rusa, con la fundación de la Tercera Internacional y que luego se mantuvo como señala el mismo Perry Anderson a contrapelo del llamado marxismo occidental, tanto en su variante de compañeros de ruta en los partidos estalinistas como en su variante de separación completa con la vida del movimiento obrero tratando de mantener esa relación del pensamiento marxista con el movimiento obrero. Esa tradición que dice Anderson  en aquel ya viejo texto para los tiempos que corren, que es lo que nosotros intentamos continuar, no sólo como una tradición nacional y en distintas oportunidades  hemos señalado que desde el marxismo está el pensamiento más profundo sobre la tradición nacional en lo que encarnan Milcíades Peña, Liborio Justo y otros autores, sino también como parte de una tradición que ha combatido internacionalmente y que ha aportado a pensar teóricamente los grandes temas que hacen a la transformación revolucionaria de la sociedad. Es en esa tradición en la que nosotros nos inscribimos y que en un sentido queremos dejar atrás una hegemonía en el campo intelectual donde quienes apostaron por una salida en general vinculada a algunas de las variantes de la guerrilla o estalinistas en la década de los 70 y luego de la dictadura abandonaron todo horizonte  de la transformación revolucionaria, pasaron a tener la hegemonía dentro del campo intelectual. Pero al ser esencialmente por la negativa y no por un proyecto positivo, eso quedó trunco.
Nuestra apuesta es al surgimiento de una tendencia de la intelectualidad marxista, anticapitalista, socialista que gane un nuevo peso en la vida política y cultural nacional. Esa definición que se da muchas veces de que la izquierda  tiene más influencia en la cultura que en la vida política, hoy en gran parte podemos cuestionarla. En los últimos años, la influencia de la izquierda en el sentido duro de la palabra, en el sentido de una izquierda que se proponga superar el capitalismo, su influencia ha decaído  profundamente. Más bien ha habido una adaptación profunda de intelectuales que se referenciaban en parte en la izquierda en los sentidos comunes de la propia burguesía, en la aceptación de que es inamovible y que sea el capital el que tenga las riendas de la sociedad, eso es lo que nosotros intentamos poner en cuestión con  la revista.
APU: Antes mencionaban otras revistas ¿En qué tradición o con qué revistas históricas se sentirían vinculados y con qué revistas de la actualidad pueden estar en discusión?
FR: Históricamente yo te daba como ejemplo, no porque seamos parte de la misma tradición, pero la revista Contorno en Argentina se referenciaba e introducía los debates en torno a Sartre y el marxismo europeo, francés etc. La revista Pasado y presente introdujo a Gramsci y todo el marxismo italiano en Argentina y América Latina, aunque no se inscriban en nuestra propia tradición del marxismo. Nosotros adherimos más al marxismo de Lenín, Trotsky o clásico. Pero sí en lo que tenían, por lo menos comparativamente de bueno y las  hizo emerger tratando de dialogar con los principales debates que había internacionalmente. En nuestro caso, de alguna manera, es hacer a una escala ampliada una cosa que ya hacíamos. En su momento con la revista Lucha de clases o la revista Estrategia Internacional, fuimos de los primeros en debatir con el autonomismo, con Tony Negri, el momento autonomista que fue muy importante a nivel internacional con el libro Imperio. Inclusive antes que se traduzca al castellano nosotros habíamos elaborado una polémica y después creo que se publicó como libro; con Laclau antes de que se haga famoso por convertirse en teórico oficial y su teoría de la democracia radical. Con el surgimiento del FIT esto se vuelve más amplio, tratar de hacerlo más masivamente con las posibilidades y los límites, como planteaba Christian, que te da una revista en el formato que tiene.
APU: ¿Hay otras revistas políticas con las que están dialogando.
FR: De las que yo conozco, no hay mucho, la revista Sudestada, conozco a los compañeros que la hacen, es una revista más bien dedicada a lo cultural y algunas a aspectos políticos. Después hay emprendimientos académicos muy especializados que no tratan de relacionar las discusiones ideológicas con la práctica política. En ese sentido  hay cierto vacío desde ese punto de vista.
CC: El formato tiene un aspecto  parecido al de Le Monde diplomatique, que es mensual y los artículos tienen más o menos el mismo tamaño y también tienen ciertas pretensiones de construir un sentido común, aunque en clave socialdemócrata. Le Monde tiene un porcentaje de lo que piensa la editorial en Francia, con lo que piensa acá y varió mucho con el simple cambio de la dirección de Natanson que tiene otra visión pero evidentemente, a veces trata temas que son similares a los temas que tratamos nosotros cuando hace debates sobre temas estructurales de la realidad nacional o política en general. Coincido con Fernando que nuestra ambición es dejar una huella, en el sentido como Pasado y Presente dejó una huella con ideas que instauraron una tradición en Argentina que después sufrió  el derrotero de gran parte de toda esa intelectualidad, estamos hablando del pre Controversia, la revista en la cual en el exilio mexicano hicieron el pasaje de la revolución a la democracia.
Esperamos poder dar un impulso a la recreación de un pensamiento marxista en argentina, de la cual la revista no puede ser más que una parte, una manifestación, una expresión, una avanzada si se quiere. Es nuestra idea generar una nueva generación que discuta los grandes temas nacionales desde una perspectiva internacionalista, aunque creemos que la forma de ser más profundos nacionalmente es teniendo justamente esa perspectiva internacional. A nivel internacional, hoy hay una serie de revistas que expresan la producción marxista, de distinto tipo, que son más teóricas con artículos de otra densidad, más parecida a la que sacamos nosotros acá, Lucha de clases y más académica que la nuestra. En material es más académica aunque tocan muchas veces temas de interés pero que hacen una ebullición de la reflexión en la izquierda que de ninguna manera está expresada en el terreno local. No está esto de un sentido común de que hay una ebullición en el pensamiento de la izquierda mundial sobre la crisis económica, de cómo retomar el comunismo y qué actualidad tiene después del estalinismo y su caída. Qué estrategia política tener, una serie de discusiones que son parte de los debates que esperamos también poder introducir en el terreno local.
Si vos escuchas a los intelectuales consagrados, el comunismo es una palabra olvidada y desde perspectivas muy distintas que las nuestras, debaten sobre el sentido del comunismo hoy. Nosotros creemos que en medio de una crisis capitalista como la que vivimos, que también en gran medida es una crisis civilizatoria, ¿cómo no discutir la perspectiva del comunismo en una sociedad alternativa? Pero para la intelectualidad local le parece que es discutir cosas sin sentido. Creo que ellos están un poco en el pasado y una nueva generación tiene que expresarse siendo verdaderamente contestataria frente al orden existente.

jueves, 24 de abril de 2014

Acuerdo Repsol: un premio a los vaciadores



El día de ayer se aprobó el acuerdo con Repsol para pagarle generosamente por el 51% de las acciones de YPF S.A. El oficialismo, compuesto por muchos que en los noventa fueron entusiastas de las privatizaciones (empezando por la Presidenta) y que hace dos años sostenía que en el mejor de los casos Repsol recibiría un pago simbólico, ahora pretende que el acuerdo "amistoso" con Repsol expresa una posición firme ante los vaciadores españoles.



En el video puede verse la intervención del diputado del PTS en el FIT Nicolás del Caño denunciando el acuerdo y la política energética del gobierno en la sesión en diputados. 




  


Queremos detenernos en algunos aspectos de lo votado ayer. 

En primer lugar, las condiciones del acuerdo son un resultado de la decisión que se tomó cuando se expropio a Repsol, que fue mantener el esquema de lo que era “YPF SA”, es decir la misma compañía que fue durante buena parte de los ’90, cuando ya estaba avanzada la desregulación del sector hidrocárburifero y la penetración del capital privado y extranjero en el sector. Como desde un primer denunciamos, lo que se presentaba como una expropiación de YPF, con ley mediante, era apenas la “recompra” mediante expropiación del 51% de las acciones por parte del Estado para tomar el control de YPF S.A., en condiciones similares a la empresa manejada por Estenssoro en los '90, anticipo de la entrada de Repsol. Hace dos años, se quiso presentar como una medida de “soberanía hidrocárburifera” una medida que apenas tocó el 51% de las acciones de una empresa que hoy maneja apenas un tercio del petróleo, y 30% del gas que se extrae en la Argentina, y en el caso de la refinación de petróleo YPF concentra el 54%. Señalamos que esta medida limitada, que preservaba el estatus de empresa privada cotizante (acá y en Nueva York) de YPS SA no permitiría atacar el problema energético de raíz, e involucraría por las propias condiciones en que se estaba realizando, onerosos costos para el país. El acuerdo que rubricóahora el ministro Kicillof con la compañía, sobre la base de la tasación realizada, y que aprobó el congreso, confirma todo esto. Nosotros, así como otras fuerzas de izquierda y sectores combativos de la clase trabajadora, que participamos de la lucha contra las privatizaciones y nunca dejamos de plantear la reestatización bajo control obrero, planteamos ante la crisis energética la necesidad de expropiar sin pago y poner bajo control obrero todo el conjunto del sistema hidrocárburifero, desde la extracción hasta la refinación. No sólo Repsol sino también los activos de las empresas de Bulgheroni, de Cristobal López, de Shell, de Chevron. El gobierno dejó en pie a YPF S.A. y se obligó a tasar el 51% del valor de la compañía para pagar a Repsol. Esto era meterse ya en una trampa: la tasación no podía ser muy baja, ya que de ser así podría haber afectado el valor bursátil de la compañía y su posibilidad de financiamiento. ¿Por qué se metió en el gobierno en esta encerrona? Para mantener una empresa bajo forma S.A. que permite un manejo más discrecional que si se tratara de una empresa pública; y además para mantener los lazos con el capital financiero internacional que permiten entre otras cosas que la empresa sea una fuente de dólares. Dólares que el gobierno está haciendo entrar por la ventanilla de YPF para que puedan ser utilizados para sostener los pagos de la deuda, el déficit energético y otras gangrenas que son consecuencia de las políticas de este gobierno que mucho habló durante estos años de “soberanía” pero no afectó ni un ápice las condiciones de dependencia y la posición del capital extranjero y los condicionamientos que impone el imperialismo en el país.

Estas decisiones, envueltas en un cotillón de "soberanía hidrocarburífera" hace dos años, y acompañados por el Informe Mosconi que el acuerdo actual transforma en pura retórica sin efectos, son las que ahoran obligan a garantizar a Respol un pago en mano 5 mil millones de dólares (en realidad 5.500 millones porque el bono discount ya devengó intereses por 500 millones), para lo cual se le entregan bonos por un valor de 6 mil millones. Y que con los intereses podrían representar para el Estado pagos de 11 mil millones de dólares, buena parte de los cuáles se concentran en los próximos diez años. Se pretende que este es un buen acuerdo. Sin duda que lo es para los españoles, que si se quedan con los bonos en sus manos podrán garantizarse un flujo de fondos bastante cercano a lo que giraban anualmente a su casa matriz en concepto de remesas de utilidades. Nada mal para ser “expropiado”, especialmente cuando fueron denunciados en su momento de vaciadores (algo que dijo el propio ministro y con lo cual no podemos más que estar de acuerdo, ya que lo denunciamos durante todos los años en los que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández consideraron a Repsol un gran aliado). Algunos datos de este vaciamiento, consentido por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez, lo dicen todo: entre 2003 y 2007 Repsol repatrió según balances el 97% de sus utilidades, es decir destinó apenas un 3% para inversión. El Informe Mosconi denunciaba que Repsol obtuvo entre 2008 y 2011 rentabilidad operativa de entre 1.300 y 1.800 millones de euros. Allí se señala en la página 13, que "la rentabilidad neta del grupo Repsol fue creciendo año a año, desde 1.014 millones de euros en 1998, pasando por un máximo de 4.997 millones de euros en 2010 para finalizar el año 2011 con una ganancia neta de 2.544 millones de euros". Y más adelante, en la página 15, se indica "Esto significa que mientras el patrimonio se mantuvo estable, e incluso disminuyó en los últimos años como consecuencia de la política de desinversión, las ganancias siguieron una tendencia creciente.". El vaciamiento que denunciaban hace muy poco fue borrado de un plumazo. Repsol debería devolver todas las divisas que se llevó del país para compensar el saqueo realizado. 

El ministro habló largamente en el congreso, de los criterios para tasar una empresa. Pero no era necesario “tasar una empresa” para tomar el control público de estos recursos estratégicos (que como tales son propiedad del Estado), escandalosamente entregados en los ’90 a los “conquistadores” españoles, así como se entregaron tantas empresas a precios de remate a capitales privados (mayormente extranjeros) y hacerse de fondos que fueron mayormente utilizados para pagar deuda fraudulenta. Alcanzaba con tasar a valor fiscal los bienes expropiados. Este último no fue ni es el criterio que nosotros hemos defendido; nosotros hemos planteado expropiación sin pago y lo seguimos haciendo, pero permite medir el grado extremo de concesiones a las que llega este acuerdo, que ahora se quiere hacer pasar por bueno para la Argentina. Este criterio fue por ejemplo el que aplicó el gobierno nacionalista burgués de Lázaro Cárdenas en México, cuando expropió a 17 compañías petroleras extranjeras. Estas corporaciones imperialistas empezaron a reclamar en la prensa internacional una compensación por 400 millones de dólares, 2.000 millones de pesos mexicanos de ese momento (ver La Corte Suprema de Justicia durante el gobierno del General Lázaro Cárdenas, de Lucio Cabrera Acevedo). La respuesta del Estado mexicano fue guiarse por el criterio de que “el precio de la cosa expropiada se basará en el valor fiscal que de ella figure en las oficinas catastrales o recaudadoras”. Es decir, el valor de muebles e inmuebles considerados por el fisco mexicano (y no el valor del mercado que las empresas declaraban). Con este criterio el capital reembolsado por el Estado fue de poco más del 10% de lo reclamado por las empresas. El gobierno argentino pactó pagar, en dinero contante y sonante (no otra cosa son los bonos garantizando sí o sí 5 mil millones de dólares), el 33% de lo que Repsol reclamó en su exigencia más exagerada, y el 50% de lo que pusieron por escrito en la demanda ante el CIADI (y en realidad con los intereses lo que deberá pagar la Argentina supera el 100% de lo reclamado por Repsol en el CIADI, como dijimos más arriba). Como vemos, aún en términos de negociaciones llevadas a cabo por gobiernos burgueses, el acuerdo “peleado” del gobierno se deschava por la generosidad de sus concesiones.


Por último, señalamos una última contradicción entre este acuerdo y lo que el ministro Kicillof planteaba hace dos años. Por ese entonces decía que “Repsol va a tener que pagar por el daño ambiental”. Hasta le puso números a este reclamo: alrededor de 5 mil millones de dólares sería el valor económico de los daños generados por Repsol. El actual acuerdo “amistoso” con la compañía excluye cualquier posibilidad de litigar a Repsol por los pasivos ambientales. No sólo resulta escandaloso, sino que sienta un peligroso precedente. Ali Moshiri y John Watson de Chevron deben estarse frotando las manos, en anticipación de la impunidad ambiental que pueden experar se extienda a ellos.

Este acuerdo es emblema de toda la política energética que se viene. Galluccio se frota las manos por los acuerdos que espera rubricar con otras petroléras, tomando como modelo el convenio Chevron. Las petroleras se preparan para hacer jugosos negocios, con la garantía de libre disponibilidad de divisas por el equivalente a un 20% de la producción, que significa que podrán repatriar alegremente todas sus ganancias

Esta planteado pelear por la anulación de este acuerdo, la declaración del no pago de toda la deuda, incluidos los bonos que ahora se entregan a Repsol, el no pago de ni un solo dólar a los vaciadores. Y la inmediata expropiación de todos los activos de todas las empresas que conforman el complejo hidrocarburífero, para ponerlas bajo gestión de los trabajadores, rechazando los generosos acuerdos noventistas firmados con Chevrón, Dow Chemical y otras firmas. Es fundamental pelear por este programa, para que sean la clase trabajadora y los sectores los que decidan cómo se explota estos recursos, de forma que pueda resultar compatible con la preservación del medio ambiente, y qué destino se le da a la renta petrolera que hoy se distribuyen las empresas imperialistas y los Estados provincial y nacional (que usan su parte para pagar a usureros y subsidiar al capital)

lunes, 21 de abril de 2014

Renta agraria y articulación de los espacios nacionales de acumulación (continuando una polémica con Astarita)

Rolando Astarita publicó en su blog un post sobre la naturaleza de la renta agraria, en el que critica la visión de Juan Iñigo Carrera. La posición que sostiene ya fue planteada en un debate previo, en el que también intervinimos a raíz de una crítica de Astarita a nuestro artículo de Lucha de Clases n° 9, “Renta agraria y desarrollo capitalista en Argentina”.

No podríamos minimizar la importancia de esta clarificar este problema. En primer lugar para la caracterización de la formación económico-social argentina, cuyo sector agrario es de las pocas ramas donde puede mostrar una productividad del trabajo social que se encuentra entre las más elevadas del mundo, situación que contrasta con la de buena parte de las ramas manufactureras locales. Pero además, se trata de una de las dimensiones en las que se articulan de forma compleja los procesos de producción y circulación de mercancías integrados mundialmente y los que se configuran en los espacios nacionales, subtotalidades que conforman la totalidad compleja que es la economía mundial. Muchos aspectos metodológicos vinculados a esta cuestión se expresan también en otras problemáticas. Con estas consideraciones, realizamos unas observaciones críticas que extendemos en este post.
En este tema, como en estas otras cuestiones, Astarita procede a un “descenso de lo concreto a lo abstracto”*, al pretender dar por saldados los aspectos que surgieron de la discusión -en lo que toca nuestro planteo en esta polémica- en el nivel de las determinaciones más abstractas de la teoría del valor. Nosotros creemos, y viene siendo nuestro planteo desde el inicio de la polémica, que la cuestión no puede abordarse en toda su complejidad sin analizar la articulación de los espacios nacionales y, dentro de ellos, la producción y circulación de mercancías agrarias.

Valor y diferencias de productividad
La renta diferencial es un caso particular, específico, de las relaciones que se producen entre capitales que exhiben distintos niveles de productividad. Antes de considerar la dimensión específica, hay que partir de una conceptualización general.
El valor de las mercancías está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario, lo cual significa que serán los capitalistas que utilizan la técnica y los métodos de trabajo socialmente más extendidos los que fijarán los tiempos de producción estándares para la elaboración de cada mercancía. En cada rama productiva,  la técnica más generalizada determina un trabajo “modal”, cuya productividad es la que define la magnitud de trabajo abstracto socialmente necesario que porta cada valor de uso de la rama en cuestión. Junto al trabajo llevado a cabo en condiciones “modales”, está el trabajo llevado a cabo con técnicas más atrasadas, y el trabajo basado en técnicas más productivas. Según algunas enfoques, el trabajo más atrasado genera un valor adicional, y el más avanzado obtiene su ganancia extraordinaria de este trabajo excedente que escapa de las manos del capital menos productivo, como una transferencia intra-rama. Este planteo es equivocado, y no resulta consistente con lo que plantea Marx. Por ejemplo cuando afirma: “El tiempo de trabajo socialmente necesario es el requerido para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones normales de producción vigentes en una sociedad y con el grado social medio de destreza e intensidad de trabajo” (El capital, tomo I, Ed. siglo XXI, p. 48).
El capital con una productividad del trabajo mayor, partiendo de la determinación del valor que surge de la productividad el trabajo modal, produce en un determinado tiempo (una hora por ejemplo) más valores de uso que dicho trabajo modal. Esto significa que produce más mercancías, cada una de las cuales tiene un valor, establecido socialmente, igual al de las mercancías producidas por el capital que tiene la productividad “modal”, pero su costo individual es menor que el de este. A la inversa, el capital con una menor productividad del trabajo  produce menos valores de uso por hora, y por lo tanto genera menos valor por unidad de tiempo. Aquellos que produzcan con técnicas inferiores tendrán costos superiores a los socialmente óptimos, y realizando el precio social la tasa ganancia de estos capitales será inferior a la tasa media. Aquellos que produzcan con técnicas superiores, tendrán precios de producción individuales inferiores al promedio, y percibirán una ganancia extraordinaria. Estas son las determinaciones más generales que determinan las relaciones de valor. La ganancia extraordinaria no se explica como una trasferencia, sino por las ventajas de productividad del capital técnicamente más avanzado que el promedio, que en los valores socialmente dados realiza una ganancia adicional a la media por unidad de producto.

La renta y el falso gasto social
La renta es un caso específico en lo que hace a las plusvalías extraordinarias. Lo es porque en la producción agraria rigen condiciones particulares en la fijación de los precios. Marx considera, en este aspecto de acuerdo con Ricardo, que el precio de producción de las mercancías agrarias para un período x se determinan en base a los costos de producción de las tierras menos favorecidas que entran en producción en dicho período. Ya no es la productividad de trabajo con la que produce el capital que funciona en condiciones productivas “modales” la que determina el precio, sino que el capital invertido en las tierras menos fértiles percibirá un precio tal que le permitirá afrontar sus desembolsos de capital variable (salarios) y constante (capital circulante y fijo) y obtener una tasa media de ganancia. Los capitales invertidos en tierras más fértiles, que con igual desembolso de capital logran un rendimiento superior por hectárea, o que están invertidos también en tierras de la peor calidad pero en magnitud superior, permitiendo un mayor rendimiento en proporción al capital invertido, obtienen con el precio del mercado un valor mayor al que surgiría de sus precios de producción. No sólo cubren sus desembolsos de capital y obtienen una ganancia media, sino que realizan una plusganancia o ganancia extraordinaria. La cual tiene una “fijeza social” que no tienen otras plusganancias, que lleva a que sea el dueño de la tierra quien se apropia de la misma.
¿Por qué se da este fenómeno? La explicación de Marx sobre este punto se centra en el hecho de que las condiciones diferenciales de producción, al contrario de lo que suele ocurrir en la generalidad de los casos de la producción industrial, no pueden ser garantizadas por el capital. Dependen de condiciones que sólo puede controlar parcialmente, que dependen de fuerzas naturales y no pueden ser íntegramente sometidas y generadas por la aplicación de la ciencia y la técnica, aunque lo sean en una escala cada vez mayor. Esas condiciones de producción ajenas al manejo del capital, son monopolio de propietarios privados, y existen de forma limitada. Marx destaca que “el monopolio de la propiedad de la tierra, la propiedad inmueble como barrera del capital”, está presupuesto “en la renta diferencial, ya que sin ese monopolio la plusganancia no se convertiría en renta de la tierra y no caería en poder del terrateniente en lugar de quedar en manos del arrendatario” (El capital, Tomo 3, p. 954).
Como “una fuerza natural semejante no se cuenta entre las condiciones generales de la esfera de producción en cuestión ni entre las condiciones de la misma que pueden establecerse de una manera general” y constituye “una condición de elevada fuerza productiva del capital invertido que no puede lograrse mediante el proceso de producción del propio capital” sino que “siempre se halla ligada a la tierra” y es “monopolizable” (Marx, El capital, Tomo 3, p. 830), tanto los capitales que se ven favorecidos por las condiciones agronómicas, climáticas y de localización, como los que no, deben estar en condiciones de realizar la ganancia media para reproducirse como tales y sostener la demanda social. Y aquellos capitales que producen en condiciones mejores realizarán no sólo el trabajo incorporado en sus mercancías sino un plus, una ganancia extraordinaria por encima de sus costos. Ésta es apropiada por los propietarios de las condiciones que permiten el rendimiento diferencial, los dueños de la tierra, quienes incluso pueden transformar en atributo de la misma los efectos más o menos permanentes de la mayor aplicación de capital en la tierra.
Considerando estas determinaciones, Marx realiza sobre  la renta diferencial una definición que debería alertarnos de homologarla sin más con la plusganancia en general. Considera la renta como un “falso valor social”. Las condiciones que operan en la fijación de los precios agrícolas hacen que la sociedad deba gastar un mayor valor a la compra de productos agrícolas, a consecuencia de lo cual, como sostiene incluso el propio Astarita, una “una masa de plusvalía se sustrae a la formación de la tasa media”.
La renta diferencial que puede obtener el trabajo de una parcela en particular, depende de su productividad en relación a la de la tierra menos productiva puesta en producción en ese momento. Esto significa que puede aumentar en caso de que sea necesario poner en producción tierras menos productivas. La renta diferencial no deja de salir de la producción agraria, porque la determinan las condiciones de fijación de precios en este sector por intervención de la propiedad del suelo, pero –en este caso que consideramos- aumenta porque se incrementa el “falso gasto social” que esta conlleva, a causa de que es necesario pagar más todos las mercancías agrarias a causa de que se encareció la producción en las peores tierras. La producción y realización de la plusvalía y renta en el sector agrario es parte integrante de un proceso total de producción y distribución de la plusvalía social, una especificidad dentro del proceso que tiende a la igualación de la tasa de ganancia, proceso al cual afecta, y lo hace en mayor medida cuanto mayor sea la el precio de las mercancías agrarias. Este fenómeno, de incremento de la plusganancia que se transforma en renta diferencial a causa del aumento del costo de producción en las peores tierras, es parte de los procesos normales en la producción agraria (lo cual no  quiere decir que ocurra siempre ni regularmente; Marx destaca además que de ninguna manera ocurría como pensaba Ricardo, que siempre se ponen en producción tierras peores y por lo tanto los precios de las mercancías no tienden para Marx a un aumento progresivo como opinaba Ricardo). El hecho de que este fenómeno sea normal, es otra importante distinción de la producción agraria respecto de la producción de mercancías no agrarias.

Producción y realización: unidad diferenciada
Un primer momento en el descenso de lo concreto a lo abstracto, se da en la consideración tangencial que tienen los aspectos específicos que distinguen a la renta diferencial de la plusganancia. Pueden ser reconocidos por Astarita a lo largo de la polémica pero no considera que tenga importantes consecuencias para la cuestión que está en discusión desde el principio, que es la articulación de la producción y realización en un sector agrario mundializado y sus efectos en los distintos espacios nacionales en los que se lleva a cabo. Un segundo momento del descenso de lo concreto a lo abstracto, se da cuando plantea que no “cambia la naturaleza del problema” (como afirma en los comentarios del post que motivo esta respuesta) si introducimos las determinaciones que constituyen al mercado mundial.
En la “Introducción a la crítica de la economía política”, así como a lo largo de El capital, y en crítica a la economía política clásica, Marx destaca reiteradamente que producción y realización constituyen una unidad diferenciada. Astarita hace hincapié, por el contrario, en distinguir y separar estas esferas. No sin entrar en contradicciones. Por ejemplo, reconoce que “para que se realice la plusvalía extraordinaria contenida en la mercancía producida en la empresa innovadora, hará falta una reasignación del poder de compra existente”, pero no parece ocurrírsele que, cuando la cuestión que estamos considerando es la articulación entre espacios nacionales y sectores de producción cuyos capitales circulan internacionalmente (producen en un espacio nacional y realizan la venta de la mercancía en otro), esto sí afecta la naturaleza del problema. ¿La transforma de pies a cabeza? No, pero sí introduce nuevas determinaciones.
En la producción agraria argentina, la plusganancia que se transforma en renta tiene su origen en la mayor productividad del trabajo aplicado a la agricultura en la mayor parte de las tierras de la región pampeana, y un sector cada vez mayor de tierras extrapampeanas, en relación a las tierras menos productivas puestas en juego a nivel global. Cuando digo que la renta surge del “sector agrario considerado como un todo” apunto al hecho de que los costos de producción de la mercancía agraria que determinan la renta que pueden obtener las tierras más productivas que caracterizan a la producción agraria en el país está determinada por esta relación global. No me parece una consideración menor, porque, como intentaré ilustrar con análisis numéricos más abajo, esto tiene efecto para la masa de renta incorporada en las mercancías agrarias producidas en el país, como producto de las relaciones que se establecen en el mercado mundial.

Comercio exterior y renta diferencial
Voy a considerar una serie de casos para ejemplificar la cuestión.
Consideremos dos países. En ambos se realiza producción agraria. Uno de estos países consume un volumen de mercancías agrarias superior al que produce, mientras que el segundo exporta buena parte de su producción. El primero de estos se caracteriza por tener tierras menos productivas; la producción por hectárea, a igual inversión de capital que en las tierras del segundo país, resulta inferior.
Vamos a hacer una serie de consideraciones simplificadoras. Suponemos la existencia de distintas parcelas, llamadas respectivamente A, B, C… etc., de igual superficie y con distinto rendimiento. Suponemos una tasa de ganancia igual en ambos países, de 20%. También, consideramos todos los precios en una misma moneda mundial, lo cual es consistente con un sector altamente internacionalizado donde todos los costos y márgenes son calculados hoy en dólares**. Por último, no nos adentramos en la renta de tipo 2, es decir consideramos que no varía el capital aplicado por hectárea. Aunque esto último complejizaría y permitiría analizar distintos casos, creemos que en lo sustancial la explicación no se altera. También consideramos que toda la producción agraria es de un solo tipo de grano.
La producción agraria conforma un mercado mundial unificado, con un único precio de producción establecido por las condiciones de la peor tierra que entra en producción. Podemos considerar entonces las tierras de ambos países como distintos tipos de tierras de un mismo espacio económico mundial.
Consideremos primero una situación en la que el primer país produce 3 quintales de grano, utilizando dos tipos de tierra (A y B) y consume 5. El segundo país produce 3 quintales en una sóla parcela, de los cuáles consume 1 y exporta 2. Esto es consistente con el peso relativamente poco significativo de la producción para el mercado local dentro de la producción agraria total en un país como la argentina.



El segundo país tiene una mayor productividad agraria. Desembolsando en la tierra C el mismo capital obtiene un rendimiento superior que el primero. Será el costo de producción por quintal de la parcela A (la menos fértil) el que va a fijar el precio en $60 por quintal. En el caso del país B, si los precios de venta estuvieran determinados por las condiciones de producción de sus tierras, sería de $20 por quintal; es decir que su precio de venta de las mercancías agrarias se multiplica por 3.
Desde el punto de vista del capital en general en el país A, poco cambia comprar el grano local que el importado. El costo que deben afrontar es el mismo; poco importa desde su punto de vista que en las mercancías adquiridas mediante la exportación el componente de plusganancia que se transforma en renta sea  elevado; en nada cambia su situación. Tampoco el capital agrario del país A ve afectada su situación por la importación de mercancías agrarias que se producen en condiciones más competitivas, porque el precio de venta es impuesto por las condiciones de producción de la parcela A.
Desde el punto de vista de los capitales del país B, en principio podemos decir que la existencia del comercio exterior de granos conlleva un encarecimiento de las mercancías agrarias en relación a los precios que surgirían de sus condiciones de producción nacionales, lo cual tiene un impacto sobre los costos de producción de todo el capital. Pero, también nos interesa destacar. Si consideramos al espacio económico nacional del país B como totalidad, realiza mercancías agrarias en el país A con una plusganancia que se transforma en renta diferencial. ¿Acaso no importa donde se realiza la plusvalía extraordinaria generada por la producción agraria? ¿Resulta indistinto dónde ocurre, por usar la formulación de Astarita, la “reasignación del poder de compra existente”?
Vayamos a otro ejemplo.
Supongamos que se incrementa en 4 quintales la demanda de granos en el país A. Por el motivo que fuera, consideremos que este aumento se cubrirá con una mayor importación de granos en dicho país y no con un aumento de la producción local (ni ampliando las tierras dedicadas a la agricultura ni volcando mayor capital). Supongamos que la consecuencia de esto es una nueva colonización en el país B. Se pone en producción la parcela D, más productiva que la C.


El precio de venta sigue siendo el mismo. Desde el punto de vista del capital en general en el país A, nuevamente no representa un cambio comprar el grano local que el importado. El costo que deben afrontar es el mismo; poco importa desde su punto de vista que en las mercancías adquiridas mediante la exportación el componente de plusganancia que se transforma en renta sea  elevado; en nada cambia su situación. Tampoco el capital agrario del país A ve afectada su situación por la mayor demanda de mercancías agrarias que se producen en condiciones más competitivas, porque el precio de venta es impuesto por las condiciones de producción de la parcela A.
Para el capital del país B, tampoco se ve alterada la situación. El quintal de mercancías agrarias consumido localmente sigue valiendo $60.
Al mismo tiempo, la ampliación de la producción agraria para la exportación genera una masa de plusganancia que se transforma en renta, antes inexistente, que se suma a la ganancia de capital (que también aumenta en proporción directa al capital volcado a la agricultura), como consecuencia de que el precio de producción de las mercancías agrarias pasa a estar determinado por la tierra A. Esta masa de plusganancia que se transforma en renta, y que resulta apropiada primariamente por los dueños de la tierra, se amplía extraordinariamente como consecuencia del aumento del comercio exterior. Si consideramos el espacio nacional como un todo, la suma de ganancia del capital + renta es incrementada por el incremento de la producción agraria destinada a la exportación.
Pero veamos otro ejemplo. Bien podría haber ocurrido que la consecuencia de una mayor importación en el país A hubiera sido que salieran de producción las tierras menos productivas, con lo cual se habría abaratado de conjunto las mercancías agrarias, a la vez que aumentaba la proporción de la producción “global” (es decir la de los países A y B en este ejemplo) llevada a cabo en las tierras del país B. Supongamos que el aumento global es el mismo, y que el mismo desembolso de capital en la tierra D permite un rendimiento de 5 quintales ¿Qué habría ocurrido con la renta en este caso?

Como podemos ver, para el capital en su conjunto esto representa un importante abaratamiento de las mercancías agrarias. El precio del quintal se reduce a la mitad, con lo cual también disminuye la renta diferencial total. Al mismo tiempo, como vemos, en el caso del país B, disminuye la renta diferencial en la parcela C, pero se incorpora a la producción la parcela D. Aumenta entonces la renta total en el espacio nacional del país B. La renta total disminuye, a la vez que aumenta la renta que producen y realizan los capitales agrarios del país B. La “reasignación de poder de compra existente” que impone la producción agraria global para realizarse es menor, a la vez que es proporcionalmente mayor la masa de la misma que surge por la realización de las mercancías agrarias producidas por los capitales del país B, y vendidas mayormente en el país A.

Conclusiones
Hemos expuesto el razonamiento detrás de la afirmación de que la mayor parte de la plusvalía que se transforma en renta “fluye a la Argentina en los precios de dichas mercancías [agrarias]”. Ningún “salto” de plusvalías, como pretende Astarita que se desprende de los argumentos presentados***.
Para comprender todas las aristas que hacen a la naturaleza del fenómeno es necesario incorporar las determinaciones que hacen al mercado mundial. La renta diferencial es una plusganancia que está determinada por las condiciones de producción del capital volcado a la producción agraria en el país, en condiciones de precios determinados internacionalmente por las peores tierras puestas en producción; como toda la renta resulta un “falso gasto social” generado por la propiedad privada de la tierra, y la magnitud de renta diferencial resulta determinada por la relación entre los precios de producción individuales que surgen de los costos de las tierras puestas en producción en el país, y los precios de producción determinados por las tierras de frontera. Hecha esta precisión, este es en lo sustancial el análisis en que se basan nuestros planteos desde el artículo en Lucha de clases 9. Consideramos que han existido disputas por la renta porque es una masa de plusganancia que es apropiable, a través de mecanismos que señalamos en el mencionado artículo. La importancia de reconocer estas dimensiones que hacen a la renta no sólo está en poder realizar una correcta caracterización de las disputas entre sectores capitalistas (como la que realizamos nosotros desde el PTS en 2008, planteando que no estábamos ni con el gobierno ni con las patronales del agro, e impulsando la declaración independiente “ni K ni campo” que juntó numerosas adhesiones en sectores de la intelectualidad así como en el sindicalismo combativo), así como en precisar los efectos de la apropiación de la ganancia extraordinaria que se transforma en renta que también es un aspecto central para cualquier gobierno de la clase trabajadora que avance en su apropiación sobre la base de la liquidación de la gran propiedad agraria y la explotación colectiva de las grandes explotaciones por parte de los trabajadores.
Pero se trata, sobre todo, de desarrollar un método, de “ascenso de lo abstracto a lo concreto” que permita dar cuenta de las interacciones complejas que ocurren entre el nivel nacional y mundial, y que configuran el sistema mundial capitalista, como ya hemos dicho, como una totalidad compleja. El tratamiento que da Astarita a esta cuestión nos conduce en un sentido contrario.

* En oposición al ascenso de lo abstracto a lo concreto que era para Marx lo característico de su método de indagación, que procedía a reconstruir como concreto pensado el concreto real, abstrayendo primero hasta llegar a las determinaciones más simples, para luego reconstruir sus relaciones para llegar a abordar lo concreto como una “síntesis de múltiples determinaciones”.
** Esto no significa considerar que el tipo de cambio no afecte la renta. Efectivamente, una variación en el tipo de cambio que impacte sobre los costos, afectando salarios y otros insumos, impacta sobre la tasa de ganancia media del capital y sobre la plusganancia del sector agrario. En este aspecto lo planteado sobre el tipo de cambio en Lucha de clases nº 9 ha sido reformulado.
*** Astarita homologa todo nuestro planteo con la teoría sobre la renta y el valor de Juan Iñigo Carrera (JIC). Aunque puede reconocerse que JIC tiene un mérito en haber sistematizado las vías por las cuales la renta puede ser apropiada, analizando los efectos que tienen las retenciones y otras políticas que intervienen en las condiciones de circulación global de las mercancías agrarias producidas en el país sobre la distribución de la renta, su teoría sobre el valor, los precios y sobre el tipo de cambio presenta numerosos aspectos problemáticos. Incluso cuando analiza las vías de la apropiación de la renta, presenta la sobrevaluación cambiaria como una vía de apropiación de renta, lo que no me parece correcto. Este último aspecto lo critico en “La naturaleza de la renta agraria en Argentina. Los efectos de su apropiación parcial vía retenciones (2002-2008)”. Para una crítica más de conjunto que realizamos a las posiciones teóricas defendidas por JIC puede leerse “Sutilezas metafísicas y reticencias teológicas”.