miércoles, 20 de octubre de 2010

Feroz ataque de Union Ferroviaria. Después del acto en River, siguen los festejos

AVELLANEDA. Tiroteo entre gremialista de la UTA y la Unión Ferroviaria.
¿Combatiendo al capital? ¿O al sindicalismo de base?
La burocracia de la Unión Ferroviaria, aliada de Moyano, mató a un militante del Partido Obrero e hirió de bala a otros tres activistas cuando irrumpió para desarmar una acción de trabajadores de las contratistas en lucha por terminar con las condiciones precarias de contratación y pasar al plantel de trabajadores efectivos, que se propinían cortar las vías a metros de la estación Avellaneda de la Línea Roca.
Una respuesta de la burocracia frente a la iniciativa de este sector por terminar con las condiciones precarias de trabajado con apoyo de efectivos y desocupados. Una advertencia para todo el sindicalismo de base sobre el nerviosismo de la burocracia.
En este momento hay un corte en Corrientes y Callao en repudio a la agresión.

La lucha contra la reforma en Francia


Leemos en la página de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional, un informe del compañero Philippe Alcoy -integrante de la tendencia CLAIRE en el NPA francés- sobre la situación en Francia ecritas ayer, en el sexto día de huelgas y movilización que convulsionan el país. A continuación, algunos extractos de esta reflexión, que puede leerse completa en la página de la FT-CI, que tiene una sección especial dedicada a las novedades de la lucha en Francia.

Antes del 12, con todos los preavisos de huelga indefinida en sectores claves de la economía, se veía que la semana que acaba de pasar iba a marcar un momento importante en la lucha y un cambio en relación a las semanas precedentes. Por primera vez desde el comienzo de la lucha contra la reforma veíamos que la perspectiva de un comienzo de huelga por tiempo indeterminado que bloquee sectores importantes de la economía se materializaba. Vimos esta semana movimientos de huelga indefinida en los ferroviarios, en la RATP, en las refinerías, etc., que se sumaban a los otros sectores que ya estaban en lucha como los portuarios, agentes de terminales petroleras, etc. También hemos visto multiplicarse el número de pequeñas manifestaciones por toda Francia. Hoy se puede hablar también de un movimiento liceísta que entró en lucha con centenares de liceos bloqueados y/o perturbados. Entre los estudiantes, comienzan movilizarse, siendo Rennes 2 la facultad más avanzada.

Todo esto muestra que esta semana no tiene nada que ver con los días precedentes en donde, a pesar de un creciente descontento, entre dos "jornadas de acción" no había o casi no había manifestaciones locales y mucho menos huelgas (salvo los sectores muy combativos en los puertos y terminales petroleras).

[...]

La entrada de los liceístas en el movimiento le da un "golpe de juventud" y de energía. Por el momento, no parecen demasiado organizados, aunque en todas partes tratan de hacer AG, etc. Esta entrada de los liceístas en el movimiento es altamente inquietante para el gobierno pero también para la burocracia sindical que tiene miedo de no poder controlar a los jóvenes. Raymond Soubie expresa este temor con una analogía interesante: «en la escala de Richter de los movimientos sociales, los liceístas en la calle, es un nivel de alerta cercano a seis o siete» [2]. Esto es lo que explica la muy fuerte represión desencadenada contra los liceístas a partir del jueves, en donde un alumno fue enviado al hospital y corre el riesgo de perder un ojo.

[...]

Todavía no se está en una situación de bloqueo total o casi total de la economía, con miles de alumnos y estudiantes en las calles y en los piquetes de huelga. Incluso podríamos decir que el preaviso de huelga ilimitada de la CGT en la RATP aunque haya arrastrado a otros sectores a llamar a la huelga ilimitada como la SNCF y las refinerías, no tuvo un impacto suficientemente fuerte para desencadenar la huelga en importantes ramas del sector privado (salvo refinerías evidentemente). Por otra parte, justamente como el grueso del proletariado industrial del sector privado no ha seguido a los sectores más proletarios de las empresas del Estado (ferroviarios, etc.) esto le permite a la burguesía proyectar, aunque sea un poco, que la semana próxima, cuando la ley sea votada, el movimiento pueda desacelerarse.

Sin embargo, esta semana ha sido esencialmente "transitoria": todavía no estamos en la huelga general, pero tampoco estamos en la fase anterior. A partir de la semana próxima las cosas van a estar más claras porque el tiempo de las ambigüedades llega a su fin. Efectivamente, por parte de las direcciones sindicales es cada vez más evidente hacia donde tiende la CFDT y l’UNSA: «Los sindicatos reformistas consideran que el voto del proyecto de ley en el Senado impondrá otras formas de acción, dicho de otro, modo, el fin del movimiento. "Estamos en democracia. En un momento dado, lo político domina sobre lo social. Cuando el Parlamento vota una reforma, aun cuando esta no nos conviene, no podemos hacer como si no pasara nada", analiza Jean Grosset (UNSA). El número dos de la CFDT, Marcel Grignard, está en la misma línea». La actitud de la CGT sigue siendo incierta aun frente a la continuidad del movimiento después del voto en el Senado: «La dirección de la CGT no ha empujado a sus tropas a las huelgas indefinidas. Muy por el contrario. Pero no quiere asumir el riesgo político de poner fin, incluso con otros, a la movilización (…) esto sería abrir una crisis frontal con esta parte de la CGT que permanece opuesta a la línea de apertura defendida por Bernard Thibault».

Aunque la prensa, el gobierno y la burocracia sindical quieran llevarnos a un debate estúpido sobre las cifras de manifestantes, es cada vez más evidente que lo que inquieta a la burguesía no es el número de manifestantes (3.5, 3 o 2 millones de personas es mucho de todas maneras) sino las huelgas duras en las refinerías, una posible profundización y extensión de la huelga en los ferroviarios o un movimiento de huelga general que se le escapa de las manos a las centrales. Como para los liceístas, el envío de CRS (Compañía Republicana de Seguridad, policía) para desbloquear los depósitos de combustible es una prueba de esta preocupación. Por el momento la policía logra desbloquear sin incidentes y sin que haya grandes acciones de solidaridad con los huelguistas, pero cerca de Rouen hubo una suerte de "bloqueo interprofesional" de un depósito de petróleo.

Como se analizaba en un artículo sobre la situación francesa, en el "dossier jubilaciones" tanto el gobierno y la burguesía como las direcciones sindicales tienen mucho que perder. Si el gobierno debe retroceder frente a la movilización y a las huelgas, saldría muy debilitado y quizás sea incapaz de imponer su "autoridad" sobre cualquier otro tema o reforma. Esto incluso podría cuestionar a todo el gobierno y abrir una crisis política con una salida incierta con un movimiento social fortalecido en medio de una crisis económica mundial. Si el gobierno obtiene una victoria con una traición abierta de los sindicatos, el escenario puede ser difícil a mediano plazo no solamente para el gobierno actual sino para los planes de la propia burguesía francesa. El debilitamiento de sindicatos como la CGT y el fortalecimiento de otros como FO o SUD, a causa de su actitud sobre el tema de las jubilaciones, puede complicar la aplicación de otras contra-reformas en el futuro. Por eso el llamado a la "suspensión" (y no el retiro) de la reforma para negociar con los sindicatos lanzado por la intersindical (CGT y CFDT a la cabeza) parece ser la mejor solución tanto para el gobierno como para los sindicatos, sobre todo en caso de radicalización. El gobierno podría decirse dispuesto a negociar y hacer algunas concesiones simbólicas como el mantenimiento de la edad de jubilación a 60 aumentando los años de aportes; los sindicatos cantarían victoria enseguida y llamarían a detener el movimiento. Sin embargo, nada dice que el gobierno esté dispuesto a ceder y menos aún que los huelguistas acepten ver aumentar el número de aportes; todo esto sin hablar de las reivindicaciones propias de cada sector, como la supervivencia de la actividad de refinería en Francia, etc.

Lo que hay que tomar en cuenta también es que una traición demasiado evidente de las direcciones sindicales puede crear un sentimiento de escepticismo en muchos trabajadores respecto a los sindicatos en sí. Para tratar de evitar esto hay que denunciar claramente la política de las burocracias, interpelarlas para que llamen a la huelga general, luchar para crear instancias interprofesionales auto-organizadas para coordinar los sectores en lucha y desarrollar una dirección alternativa a los burócratas, para permitir a los trabajadores sacar lecciones de la lucha.

Algunas palabras sobre el carácter de esta lucha

La lucha contra la reforma de las jubilaciones en Francia tiene el mérito de concentrar en un sujeto muchos descontentos. Esta reforma afecta a un gran número de sectores, lo que da un carácter « global » a la lucha: jóvenes liceístas hasta jubilados pasando por los trabajadores en CDI, en CDD, los desocupados, las cuestiones de opresión de las mujeres en el trabajo, etc.

En el contexto actual de crisis económica en donde las peores consecuencias están por venir, esta lucha es una suerte de "ensayo general" de lo que puede pasar en los próximos meses y años en Francia, pero también en Europa y en el mundo. En ese sentido, las lecciones que podremos sacar de esto tendrán un interés para las luchas de los trabajadores de toda Europa en el corto y mediano plazo.

17/10/2010


domingo, 17 de octubre de 2010

Argumentos de veto con resabio neoliberal

Las usinas oficialistas vienen difundiendo fervorosamente las conclusiones del estudio de Demian Panigo sobre las consecuencias que podrían derivarse del proyecto de ley sobre el sistema previsional. Los supuestos implícitos sobre los que se anuncian las consecuencias de este aumento sobre la sostenibilidad del sistema, los hemos analizado ya en un post anterior.

Pero el gobierno ha salido a indicar las enormes inequidades que se habrían producido si la ley se hubiera promulgado, para darle al veto un barniz progre, en defensa de ciertas condiciones igualitarias. Diego Bossio, muy preocupado y casi con lágrimas en los ojos por las consecuencias antiigualitarias de esta ley, señalo el ejemplo de un beneficiario "que cobra hoy $ 7666,37, hubiera pasado a cobrar $ 68.800,19", sugiriendo que tendríamos numerosos casos como este que llevarían a un vaciamiento de las arcas del ANSES en beneficio de un impúdico enriquecimiento de algunos jubilados. Según el estudio de Panigo, con esta ley la desigualdad en los haberes habría aumentado un 15%, en línea con la que se verifica en los trabajores activos. El kirchnerismo no habría vetado la ley para retacear la recomposición y mantener la discrecionalidad de los aumentos, sino porque es el guardián de la equidad entre los jubilados.

Estos argumentos nos recuerdan a los de ciertos funcionarios menemistas, cuando en los últimos meses de gobierno (1999) -y en tiempos de AFJPs- defendían la derogación de la Prestación Básica Universal que ponía un piso a las jubilaciones en aras de la equidad, ya que esto permitiría aumentar la mínima de $150 a... $190!!! Con planteos similares sobre la equidad las empresas prestadoras de servicios públicos vienen bregando por mayores aumentos de tarifas -ya que no sería equitativo que en algunos lugares la energía este más barata que en otros- como si el atolladero energético no estuviera ocasionado en la lógica rapaz con la cual vienen explotando las empresas desde las privatizaciones en función de sus márgenes de ganancia y con poca inversión. Pero bueno, décadas de neoliberalismo no pasan en vano. Economistas "nacionales y populares" como Panigo, sacan de la galera cuestiones tan caras al pensamiento neoclásico como la de la equidad, para dar argumentos "progres" al veto, que deja "equitativamente" planchadas todas las jubilaciones. En aras de una supuesta "equidad" siguen retaceando algo tan básico como garantizar una proporcionalidad entre el ingreso salarial y el haber jubilario. Algún periodista oficialista, para desmerecer el reclamo, se pregunta "por qué el 82 por ciento y no el 90 o 100 por ciento del salario mínimo". En el mismo diario llegan a la desfachatez de sugerir que con los ajustes kirchneristas podría llegarse a superar ese reclamo "conservador", cuando apenas araña hoy el 60% del salario mínimo.

Hay que hacer algunas aclaraciones, que ni la demagogia opositora ni el gobierno contribuyen a hacer. Es cierto que con la estructura de ingresos actual de la ANSES (aportes jubilatorios más una parte de la recaudación impositiva nacional deducida a los fondos coparticipables), y considerando una estructura de gastos que no sólo esta abocada a pagar las jubilaciones sino que también cubre otras erogaciones (aparte de que las ganancias del Fondo de Garantía que tiene el organismo se usan para pagar las asignaciones por hijo) no permite costear el aumento. Sin aumentar los ingresos de la ANSES, el aumento de jubilaciones al 82% la llevaria a incurrir en déficit. Pero como señalamos en el post previo ya mencionado, esta suposición es completamente falaz, y fácilmente podrían aumentarse los ingresos del organismo en mucho más de los $40 mil millones requeridos, con sólo tomar unas medidas que afecten la ganancia de distintos sectores capitalistas y oligarcas. En su afán de votar una ley que el gobierno vetara más que en dar una mejora en los haberes, la oposición voto una ley que no incrementa las fuentes de financiamiento. Si hubiera habido algún aumento de aportes patronales o afectado los intereses de algún sector empresario se habrían puesto los pelos de punta de la mayoría de los legisladores que votaron a favor de la ley, que no la habrían acompañado. Por eso, de manera vergonzosa, Proyecto Sur borró la discusión sobre el aumento de los aportes patronales, para devolverlos a los niveles que tenían hasta 1993. Pero los jubilados no están obligados a ser "fiscalmente responsables" (otro latiguillo neoliberal) en sus reclamo por recomponer las jubilaciones, más aún considerando en enorme sesgo pro empresario del gasto público, que desmiente toda la alharaca hecha sobre el gasto social.

Por otra parte, sin duda hay enormes inequidades en los haberes jubilatorios, que reproducen las existentes en el mercado laboral. Los mecanismos de ajuste previstos por los artículos 5 a 7 de la ley aprobada y vetada el 14/10, las extienden en algunos casos. Pero lo que ni Diego Bossio ni el "investigador" Panigo señalan es que esos artículos se refieren al ajuste por todos los años en los que las jubilaciones estuvieron por el piso, que pasaría a pagarse retroactivamente, así como por el recálculo del haber incial, cosa inevitable en por la fuerte degradación de los ingresos nominales. De todas formas, considerando que la mayoría abrumandora de los jubilados (casi el 75%) cobra la jubilación mínima, el jefe de la ANSES no debería preocuparse por un desmedido enriquecimiento de los trabajadores pasivos. Los supuestos casos como el del trabajador que pasaría de cobrar $7.666 a $6.8000 serán más bien pocos. Es una fantochada querer sugerir, como hace Diego Bossio y reproduce a más no poder el pasquín PaginaK12 que eso será bastante extendido y que pone en peligro el sistema previsional.

En todo caso, si el problema estuviera en las consecuencias planteadas por estos artículos, esto podría haberse subsanado con un veto parcial y elaboración de otra forma de recálculo, como el kirchnerismo no tuvo ningún reparo en aplicar cuando se aprobó la reforma política, para vetar los artículos que postergaban hasta 2012 la puesta en vigor de aglunas condiciones que perjudican a los partidos más chicos.

Agreguemos que esta preocupación por la desigualdad de las jubilaciones no se condice con la manera grosera en la cual se mantuvieron todos los privilegios para el personal político durante el kirchnerismo. Es de estos privilegios que sale el grueso de las jubilaciones que están muy por encima de la mínima. No hemos visto al kirchnerismo en estos años impulsando una baja en los salarios de diputados, senadores y funcionarios, ni una anulación del régimen de jubilaciones de privilegio.
Lo mismo cabe para la situación precaria de sectores mayoritarios de la clase trabajadora que el kirchnerismo ha mantenido, que además de proyectar a futuro la misma desigualgad en los haberes que existe actualmente, limita los aportantes al sistema.

Como se ve, la defensa del veto por parte del gobierno deschava la una lógica muy cercana a la de las políticas neoliberales tan denostadas. El kichnerismo extendió el universo de beneficiarios en 2008, y hoy busca oponer universalización a 82% móvil. Pero se trata de un falso dilema, que no alcanza para ocultar que al mismo que extendió hay más jubilados se ha degradado esta ampliación al mantener los ingresos degradados, que cada vez se ven más erosionados por una inflación galopante. El veto que acaban de realizar, bloqueó un aumento del 37% para el casi 75% de jubilados que cobran la mínima. Seguramente habrá nuevos aumentos sobre la base de los ajustes previstos actualmente por la ANSES, pero que no detendrán esta tendencia a la degradación de los ingresos ya que los mecanismos de ajuste se apoyan en los índices oficiales truchos.

Conseguir el 82 % móvil no es algo que pueda esperarse de la iniciativa de los legisladores opositores, que votaron esta ley por demagogia. Sólo la más amplia movilización permitirá conquistar este reclamo histórico.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿OCTUBRE FRANCES?



 Una contribución del camarada Carlos Broun para Punto de Desequilibrio


Desde el martes 12 de Octubre se desato la "huelga general indefinida" en Francia. Esta huelga no "cae del cielo". Es una escalada que surge producto de la resistencia de masas frente a la ofensiva capitalista tras la crisis de 2008. Los levantamientos en Grecia contra los planes de austeridad y las huelgas duras que se dieron contra despidos en fábricas a los largo de Europa, entre ellas las refinerías francesas, fuero preparando el terreno para esta gran acción de la clase obrera.

La defensa del sistema de pensiones y la lucha de clases

En nombre de la defensa del régimen de pensiones, los sindicatos fueron obligados a dejar las palabras y pasar a la acción abriendo el camino para la expresión de la clase obrera y su descontento que muestran un camino no solo en la arena nacional en Francia sino a nivel mundial. La acción de los obreros franceses y el método de la ¨huelga general indefinida¨ tomaron la primera plana de la prensa internacional. A 3 días de iniciadas estas grandes acciones y cuyo final es aun incierto un nuevo escenario se cierne sobre Europa y el mundo.

Francia paralizada

Los destacamentos de obreros petroleros que bloquean las refinerías me recuerdan los enfrentamientos de 2003 en El Alto, en la planta de Senkata. Entonces el pueblo pobre de la ciudad de El Alto junto al sindicato petrolero tomaba control de la planta de gas y petróleo que abastece a La Paz y El Alto y la mantuvieron bloqueada hasta desabastecer por completo la ciudad. El intento por desbloquear Senkata por parte del ejercito del Goñi desato el máximo enfrentamiento, el pueblo puso 70 muertos y el gobierno ya no se podía sostener.

Traigo esto a colación porque la huelga en Francia no es solo una huelga reivindicativa sino que es una acción profundamente política cuestionando el conjunto del plan burgués para hacerle pagar la crisis a los obreros en Europa y ataca de frente y de lleno a uno de los principales representantes de este plan, el inefable Sarkozy. Este personaje, hablador y agrandado ha lanzado un ataque ejemplar que fue respondido con métodos históricos, huelga general y desabastecimiento de la ciudades. La escalada es monumental.

Si bien está claro que Francia no es el país mas pobre de America Latina, los 40 millones de desempleados que ha dejado esta crisis en Europa son suficientes motivos para que la clase obrera resista y no permita que este flagelo se materialice y un nuevo plan de austeridad profundice la pobreza (el nivel recordó de desocupación actual es lo mas parecido a un gran flagelo social como la guerra que vivió la "generación de 700 euros").

Si un sesgo de esa radicalización que llevo a los trabajadores de El Alto a luchar por la caída del Goñi en Bolivia explota en Francia el mundo va a darse una vuelta y quedar sobre sus pies.

Octubre Frances

Ya al segundo día comenzaron a salir los liceistas. Imparables salieron a la marcha con los sindicatos y mantuvieron acciones durante miércoles y el mismo jueves en la noche en una represión policial un joven  recibió un balazo de goma en la cara desatando una nueva movilización el viernes en repudio al accionar represivo. Una nueva "alianza de clases" que evoca al grandioso levantamiento de Paris 68 vuelve a hacerse carne en las calles de toda Francia.

Adonde va la huelga en Francia?

Sarkozy, con su estilo charlatán y pedante se encargo de dejar bien claro que "no piensa retroceder". Estas palabras parecen un bumeran ya que su intransigencia obligó a los sindicatos a la acción y "destaparon una olla" que no se si realmente la tenían en cuenta. Tanto repetir que "la clase obrera no existe" la burguesía parece encantada por su propio conjuro y lleva adelante acciones ofensivas pensando que la clase obrera realmente es incapaz de resistir. La dinámica que puedan tomar las acciones y la perspectiva de radicalización de la huelga aun son inciertas, pero no improbables.

Si Sarkozy retrocede, será un triunfo del movimiento obrero. Si este no retrocede, solo la acción traidora de la burocracia puede encerrar al movimiento en un callejón sin salido, pero vaya a saber a que costo político, provocando ruputras y realineamientos políticos a gran escala.

Lo que es muy distinto al 68 y le da una gran actualidad al debate es justamente que no existe la menor chance de hacer "la gran Degaulle" ofreciendo un 100% de aumento de salarios ni un Partido Comunista que pueda hacer "volver a casa" a los obreros. Las cartas parecen jugadas a un peligroso "todo o nada".

¿Podra surgir en esta situación una corriente revolucionaria, es decir troskista, en la situación actual en Francia?

Carlos Broun / Octubre 15 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

¿Zaiat catastrofista? Del 82% a las AFJPs recargadas

Con un discurso alarmista, el periodista K Alfredo Zaiat plantea hoy que apoyar el 82% móvil sobre el salario mínimo, "es promover el regreso de las AFJPs" ("A favor de las AFJP"). La aprobación de este ajuste jubilatorio significa de manera inexorable desquicio del régimen público, y que "pasados unos pocos años, con un Estado que no puede cumplir con esa obligación, se impondría el discurso sobre la necesidad de privatizar el régimen previsional". Y continúa: "Además no hay que ser muy perspicaz para prever que la corriente conservadora, con el respaldo del FMI, impulsará imitar la actual reforma europea: subir la edad jubilatoria de los trabajadores para cerrar la brecha de financiamiento provocada".
En su defensa de la política del gobierno, no duda ni por un segundo en cometer un pecado habitual en los neoliberales que tanto critica: el supuesto subyacente a los argumentos del periodista es que el sistema previsional opera con una "restricción presupuestaria" que sería inmodificable. Frente a la implementación del 82% móvil, sobrevendría la catástrofe. Por mucho que busque armar una diatriba contra la corriente conservadora que busca apurar el desfinanciamiento del sistema para imponer la reprivatización, lo cierto es que sus argumentos -que no hace mas que repetir los de todo el gobierno desde Diego Bossio hasta Cristina Fernandez- son similares a los que daban los ministros del menemismo o de la Alianza frente a cualquier demanda popular. En vez de discutir cómo aumentar los recursos del sistema -empezando al menos por plantear la restitución de los aportes patronales a los niveles que tenían en la época de cavallo- la respuesta gubernamental -que este periodista defiende hasta la hipérbole de anunciar la vuelta de las AFJPs- es que "no hay recursos".
Por supuesto, no se trata de comprar el paquete de la oposición patronal. Estos no definieron nuevas fuentes de recursos para el sistema previsional a costa de la ganancia, sino que dispusieron utilizar el superávit de ANSES y el fondo de garantía de sustentabilidad (cuya liquidez es discutible) para financiar el aumento. Proyecto Sur se bajó vergonzosamente en diputados de incluir junto con el 82% la restitución de los aportes patronales.
Este aumento es además limitado a la jubilación mínima, y sobre la base del salario mínimo, y no del haber percibido por el trabajador al momento de jubilarse. El plan de la oposición, aunque significa aumentos para el 75% de los jubilados, no termina con los haberes de miseria ni representa el reclamo histórico de las organizaciones sindicales.
La recomposición de los haberes no puede quedar supeditada a la sustentabilidad del sistema con la estructura de ingresos que ésta tiene hoy. Mientras el gobierno y sus escribas sostienen esta lógica frente a un reclamo que los corre por izquierda, no tienen ningún reparo en confundir la caja previsional y el resultado del tesoro para exhibir un superávit fiscal que viene menguando, aprovechando el superávit previsional. Tampoco tienen ningún recaudo en complicar la sustentabilidad del sistema utilizando parte de los recursos del Fondo de sustenantabilidad para salvar a los capitalistas de la crisis como hicieron el año pasado, aunque estos siguieron despidiendo trabajadores y bajando salarios.
Los recursos del sistema previsional se nutren en gran parte de los impuestos recaudados por el tesoro (algo así como el 15% de la recaudación nacional se destina a la ANSES). En la estructura impositiva del país hay un enorme peso de los impuestos al consumo, que tienen mayor peso sobre los sectores más pobres, y un peso casi irrelevante de los impuestos a la propiedad. En el caso de la ganancia, la renta financiera no está gravada en absoluto, y existen numerosas exenciones y desgravaciones que permiten una alta tasa de elusión para estos impuestos directos. Junto con los aportes patronales, Zaiat podría ver que acá habría mucha tela para cortar en vez de condenar este modesto aumento con pronósticos agoreros.
Esta masa de recursos, junto con la declaración del no pago de la deuda externa y la apropiación íntegra de la renta agraria (y minera e hidrocarburífera) sobre la base de la expropiación de los grandes terratenientes, permitiría los recursos tanto para sostener el el 82% móvil para todos los jubilados, como para garantizar trabajo para todos con un ingreso acorde a la canasta familiar.
Como se ve, el desfinanciamiento del sistema no es en modo alguno un futuro inexorable, sino que parte del supuesto -que une a los K con la oposición patronal- de que no se tocarán las ganancias financieras, la gran propiedad y los aportes empresarios. Y también, de que no cambiará la política de los K de usar los fondos previsionales para una gran variedad de fines, menos garantizar a los jubilados haberes que no sean miserables, lo cual no podría hacerse si hubiera un control democrático de esos fondos por parte de los trabajadores activos y pasivos.
Dependerá de la iniciativa de los sectores clasistas de la clase trabajadora para que ésta pueda adoptar una orientación política independiente de las variantes patronales, que se pueda luchar por la ampliación de las bases del sistema previsional evitando estos escenarios ominosos que nos anuncia Zaiat. Empezando por enfrentar en las calles el veto kirchnerista a esta ley, que sucedió mientras escribíamos estas líneas.

82% Móvil: ¿Lo va a vetar, Cristina?

http://www.pts.org.ar/IMG/rubon3873.jpg

Periódico La verdad obrera nº 396

AMENAZA DE VETO PRESIDENCIAL: MOVILIZAR POR EL 82% MOVIL PARA TODOS.

¿Lo va a vetar, Cristina?

Fecha: Jueves 14 de octubre de 2010

LVO: La Cámara de Senadores, esta vez con el desempate del voto “positivo” del vicepresidente Julio Cleto Cobos, acaba de votar en general y en particular el proyecto presentado por la oposición parlamentaria de 82% móvil. ¿Cuál es tu posición?

Christian Castillo: Lo primero que hay que denunciar es la hipocresía del gobierno nacional y de todos los senadores oficialistas que se llenan la boca diciendo que defienden los intereses de los sectores populares y se opusieron al proyecto con argumentos dignos de la década del ’90. Bastó escuchar al último orador de la bancada kirchnerista, Miguel Angel Pichetto, amparándose en economistas ultraliberales como Melconian, De Pablo, y hasta en Domingo Felipe Cavallo. Los que quieren acostumbrarnos al doble discurso de la “distribución de la riqueza” ahora se pasaron sin escalas al otro bando. En este reino del revés que fue la sesión en el Senado hasta acusaron al diario Clarín, usualmente señalado como “el monopolio”, de parecerse al “Farabundo Martí”. Hasta se justificaron diciendo que un aumento a las jubilaciones iba “a contramano de lo que ocurre en el mundo”, y argumentaron que en Alemania, España y Francia los gobiernos aplican políticas de “ajuste” y quieren aumentar la edad para jubilarse a los 67 años. Una política que está siendo enfrentada por los jubilados, los trabajadores y los estudiantes franceses en las calles, todos juntos, protagonizando una lucha de clases espectacular.

Lo que está haciendo el gobierno con el tema jubilaciones no nos extraña. Pretende hacer creer al pueblo trabajador que no hay plata para aumentar los ingresos a los jubilados, aunque sea en los marcos limitados que establece esta ley que significarían entre 32 mil y 53 mil millones de pesos, según calcule la oposición o el oficialismo, cuando ellos mismos presupuestaron 9.000 millones de dólares para pagar la deuda externa el año que viene y viajan a Berlín para proponer cerrar el pago de 6.700 millones de dólares al Club de París. Es el mismo gobierno que en el presupuesto 2011 estipula aumentos millonarios en subsidios para los empresarios amigos como Cristóbal López.

LVO: ¿Cuál es la posición del PTS con respecto al proyecto que se acaba de votar en Senadores?

CH. C: La nueva ley de la UCR, el PS y el PJ disidente llevaría el haber mínimo, que hoy cobran los trabajadores jubilados a unos 1430 pesos, un 30% de aumento si se compara con el monto actual. Es un aumento para un sector, es decir que no se establece el 82% para todos sino para la mínima, y el aumento no se aplica al salario de la actividad y la categoría del trabajador al momento de jubilarse, como sostiene el histórico reclamo de las organizaciones sindicales y de los jubilados, sino al “salario mínimo” de $1.740. Tampoco se establece un aumento salarial sustantivo equivalente al costo de la canasta familiar. O sea que las jubilaciones, pese a que para una amplia mayoría del 75% de los jubilados significa un aumento, se seguirían cobrando jubilaciones de miseria.

Desde el PTS siempre señalamos que no hay que tener ninguna confianza en la oposición parlamentaria del Grupo A. No tenemos que olvidarnos que son estos mismos sectores los que cuando gobernaban de la mano de la Alianza descontaron el 13% a los jubilados. Yo creo que estos partidos utilizan demagógicamente el reclamo de los jubilados para posicionarse electoralmente (ya que especulan con hacer pagar al gobierno los costos del veto a la ley), y son los mismos que están planteando quitarle las retenciones a las patronales agrarias. De ninguna manera plantean avanzar en medidas de fondo como en la restitución de los aportes patronales para justamente sostener los ingresos de los jubilados. Mucho menos en acabar con el trabajo en negro que hoy afecta a casi el 40% de la Población Económicamente Activa. Pero en este caso la oposición del gobierno y el probable veto a la ley son claramente por derecha.

LVO: Cristina Fernández de Kirchner ya amenazó con vetar la ley...

CH. C.: Sí, también lo ha anunciado Aníbal Fernández y el mismo Pichetto, durante la votación de la ley en la Cámara de Senadores, ha dado a entender que algo por el estilo podría pasar cuando dijo que si la oposición quería cambiar la política previsional del gobierno “que gane las elecciones”. Hoy justamente nos estuvimos movilizando frente al Congreso Nacional, en el acampe y movilización convocados por las organizaciones de jubilados y pensionados y la CTA-Micheli denunciando que era muy probable que si resultaba aprobado el proyecto en el Senado se venía un veto presidencial. Frente a esto, insisto, los trabajadores y jubilados no podemos tener ninguna confianza en los partidos patronales que impulsaron esta ley. Sólo con su movilización independiente se podrán imponer sus demandas.

La CGT de Moyano ha tenido una posición escandalosa: en vez de plantear la defensa de los intereses de los trabajadores retirados, como son los jubilados, se alinea con los argumentos de Boudou y los Kirchner que –como planteaba antes- son muy similares a los que daban los ministros del menemismo o de la Alianza. Hugo Yasky también se alineó con los Kirchner denunciando que el proyecto buscaba desfinanciar al Estado Nacional. Desde el PTS decimos que ante el probable veto presidencial lo que está planteado es preparar una gran lucha nacional por el 82% móvil para todos los jubilados. Por eso, creemos que los trabajadores y los jubilados, todos juntos, tenemos que exigir a la CTA y en los distintos sindicatos que apoyen el reclamo, que se realicen asambleas, plenarios abiertos donde participe toda la base preparando la movilización para enfrentar el posible veto presidencial, un plan de lucha y un paro por el 82% móvil para todos ya.

www.pts.org.ar


lunes, 11 de octubre de 2010

El costo laboral por el piso. ¿Y la redistribución K?

En línea con el documento que posteamos hace unos días, un informe reciente del Ministerio de Trabajo pone en evidencia los resultados de la política económica kirchnerista luego de 7 años.

El costo laboral se mantiene planchado, a pesar de la recomposición del salario real registrada por los trabajadores en blanco desde 2005. Para 2009,
se ubicó en 18% por debajo del nivel de 2001, y descendería bastante más considerando el tipo de cambio multilateral (gracias a la caída del dólar y la apreciación del real). El costo laboral considera la evolución del salario por los empresarios, pero relacionándolo con la productividad del trabajo y los precios que reciben los empresarios por las mercancías producidas. Podríamos decir que es un indicador de cómo evoluciona la tasa de explotación (a menor costo laboral, mayor tasa de explotación).


Como en los últimos años en las negociaciones salariales, los empresarios aceptaron aumentos salariales pero a cambio de fuertes aumentos de productividad, de esta forma el costo laboral se ha mantenido a raya.
Lo mismo sucede con la participación salarial en el ingreso generado: se ha recuperado en relación a los peores momentos de la crisis, pero no en relación al promedio de partipación salarial en el ingreso de toda la década previa. La tasa de explotación ha conquistado un nivel más alto, que la recomposición salarial de estos años no ha anulado ni mucho menos.


¿Una cuestión aún no resuelta del modelo redistributivo? ¿Una tarea pendiente?

Para nada, el kirchnerismo ha sido un protagonista de primer orden para lograr que a pesar de años de crecimiento récord, a pesar de un enorme aumento del empleo el salario apenas haya podido perforar el techo del valor que tenía al momento de la crisis de 2001 (es decir luego de tres años de caída salarial).



No se trata de un error o de una falencia a superar por el "modelo K". Se trata de un elemento inherente a las condiciones que garantizaron el crecimiento a tasas chinas, y que por lo tanto el kirchnerismo no puede modificar sustancialmente, sino a lo sumo tangencialmente. Son las negociaciones salariales en las paritarias entre los empresarios y las conducciones sindicales, que el gobierno presenta como modelo para la mejora en la distribución del ingreso, las que han permitido este resultado. Por empezar, porque como ya dijimos, en la mayoría de los casos estas negociaciones estuvieron atadas a compromisos de productividad. Incluso más allá de lo negociado, la presión por aumentar el rendimiento del salario ha sido permanente, como es obvio dado que el crecimiento a altas tasas, sobre todo a partir de 2007 en que los empresarios hablan cada vez más de incertidumbre y de necesidad de hacer ajustes, se dio sin cambiar mucho la estructura productiva, aprovechando las capacidades instaladas y cargando las exigencias de mayores rendimientos productivos sobre las fuerza de trabajo ya empleada, aumentándola de forma muy limitada. Y frente a la inflación creciente, las conducciones sindicales han operado con un pacto social de hecho, poniendo un límite a la recomposición salarial en línea con los números de inflación. De esta forma, el salario real no crece desde el año 2007 (salvo que creamos en los números del Indec) mientras que la productividad sí ha aumentado. Sólo este año, gracias a la iniciativa de las comisiones internas de Kraft y otras fábricas de la alimentacion (contra la resistencia de la burocracia de Daer) se perforó los techos impulsados por la burocracia.

Pero sobre todo, el efecto limitado que tienen estas negociaciones esta ligado a la estructura del empleo actual, en la que sólo un tercio de la clase trabajadora se beneficia de los resultados de las negociaciones paritarias. Para el resto lo negociado por las burocracias sindicales tiene escasas consecuencias. La orientación moderadamente reformista que impulsó el kirchnerismo hacia los asalariados registrados, se dio de la mano de cuidar celosamente la fragmentación de la clase trabajadora. Los proyectos de Recalde, como la participación de los trabajadores en las ganancias, de dudosos beneficios si consideramos el
ejemplo SUTNA, tienen poca repercusión sobre los sectores precarizados de la clase trabajadora. El kirchnerismo ha articulado políticas hacia los sectores sindicalizados, y paralelamente ha impulsado distintas iniciativas hacia los sectores pobres y los movimientos sociales (extensión de la asignación por hijo, planes Argentina Trabaja). Pero ha mantenido intacta la fragmentación de la clase trabajadora entre efectivos, precarizados y desocupados, y ha atacado con toda la fuerza del estado y la burocracia a los sectores que intentaron superar esta fragmentación. Mientras la internvención estatal es presentada como un hecho virtuoso por parte de todo el progresismo oficialista, lo cierto es que esta se ha movido en dos vías: conteniendo las mejoras salariales y garantizando la fragmentación para mantener el margen de ganancias récord, y mitigando los efectos de esto con políticas hacia los pobres. Por eso, sectores de una disidencia amigable hacia el gobierno, como Fernando Porta, plantean que "la estructura productiva genera tendencias regresivas para la redistribución del ingreso" que son apenas contrarrestadas por las políticas K.

7 años de crecimiento récord -exceptuando el impacto de la crisis entre fines de 2008 y 2009- y lo que ha logrado la clase trabajadora es llegar al punto donde estaba en la crisis precedente, pero peor en relación con los capitalistas cuyo margen de ganancia es más elevado. Y sin embargo, como el margen de rentabilidad ha retrocedido en relación con los mejores años de esta década, el gobierno impulsó una montaña de subsidios para aportar a la ganancia empresaria. Mal que les pese a los progres K, y aunque muchas asociaciones patronales saquen comunicados críticos de la política estatal, los que vienen ganando con la intervención estatal K son los empresarios. El kirchnerismo y los burócratas sindicales, en el mejor de los casos pueden prometer a un sector minoritario de la clase trabajadora mantener sus condiciones de vida frente a la inflación. Una respuesta para el conjunto de la clase trabajara solo puede surgir de que más sectores tomen el ejemplo del sindicalismo de base, con Kraft a la cabeza, y coordinando las luchas entre ocupados -efectivos y contratados- y desocupados.