lunes, 1 de septiembre de 2014

El tiempo: un bien escaso en la economía mundial


 Por Paula Bach

Las intervenciones estatales posteriores al estallido de la crisis de 2008 derivaron en un crecimiento mundial de la economía lento y desigual. Tanto las secuelas de aquellas intervenciones como las tensiones que se instalaron en la arena geopolítica, vuelven a rebotar hoy sobre las tendencias de la economía.

Estancamiento secular es el pronóstico de una reciente publicación que reúne artículos del ex Secretario del Tesoro norteamericano, L. Summers, además de Eichengreen, Krugman, Gordon y otros. El economista francés Thomas Piketty, augura en su Best Seller El Capital en el siglo XXI, un débil crecimiento de la economía mundial para las próximas décadas que daría lugar a desigualdades sociales similares a aquellas de la Belle Époque. El actual vicepresidente de la Fed, Stanley Fisher, se lamenta de que desde 2007-9 "Cada año hemos tenido que explicar a mitad de año cómo el crecimiento global ha sido menor del previsto sólo seis meses atrás".
Como señala Summers en el citado trabajo, la economía norteamericana creció a un promedio de 2% durante los últimos cinco años a pesar de haber partido de un estado de profunda depresión. Anota también que aunque el riesgo de disolución de la Eurozona ya pasó, su crecimiento es gélido y nadie espera que vaya a acelerarse durante los próximos años. La performance norteamericana es inusualmente baja si se la compara con el promedio bastante más elevado de 3,3% durante décadas anteriores. Es cierto que pensado en abstracto, a este ritmo, no podría descartarse que Estados Unidos volviera a los niveles precrisis en unos 8 o 9 años, restituyendo la salud al círculo virtuoso con China y traccionando a la débil economía europea. No es menos cierto, sin embargo, que el tiempo es hoy el bien más escaso de la economía mundial. La carrera contra reloj entre factores coyunturales y estructurales se produce en un contexto que hace temer por la salud de los tibios avances de coyuntura.

Luces y sombras

La mejora relativa de la economía norteamericana y el descenso de la desocupación permiten la continuidad del tapering (reducción paulatina de los estímulos monetarios) y el plan de incrementos en la tasa de interés para un futuro cercano. Estas medidas buscan desactivar una burbuja en curso. Sin embargo la debilidad de la inversión, los salarios que se encuentran por debajo de los niveles precrisis y el raquitismo de la economía mundial, hacen temer por la incluso débil recuperación norteamericana una vez retirado el pulmotor. La discusión respecto de los verdaderos niveles de la desocupación como síntoma del grado efectivo de la recuperación, se colocó en el centro temático de la Reserva Federal. En Japón las políticas de estímulo estatal conocidas como Abenomics, permitieron salir de la recesión. Pero su contratara es la gigantesca deuda pública del país que está en la base de un reciente incremento del IVA. El aumento -amén de la promesa de un boom de consumo que nunca ocurrió- determinó una fuerte contracción de la economía japonesa que en el segundo trimestre cayó un 6,8% frente a igual período de 2013. El riesgo de burbujas y el incremento de la deuda pública y privada que permitió evitar un escenario al estilo década del ’30, se está transformando hoy en un freno para la recuperación de los países centrales.

De la geopolítica a la economía

Si la relativa estabilización de la economía dio paso a un incremento de las tensiones geopolíticas, esas tensiones están provocando actualmente un efecto rebote sobre la economía. Alemania que a principios de año tenía un pronóstico de crecimiento del 0,8% según datos del FMI, empezó a sufrir las consecuencias del conflicto entre Rusia y Ucrania así como de los acontecimientos en Medio Oriente, enfrentando una desaceleración en el segundo trimestre. Desde la anexión de Crimea, bancos alemanes y franceses, comprometidos en negocios con Moscú, sufrieron importantes pérdidas. El pronóstico de crecimiento del conjunto de la UE que elabora el FMI bajó del 1,1 al 0,6% para este año. El cruce de sanciones entre la UE, Estados Unidos y Rusia amenaza con empeorar la situación. Rusia es el quinto importador mundial de productos agroalimentarios y ya tomó medidas para contrarrestar las sanciones que Occidente le impuso para forzarla a abandonar su apoyo a los separatistas ucranianos. La intención de Rusia de cambiar sus proveedores por Ecuador, Brasil, Chile y Argentina, podría tener un fuerte impacto en Europa debido a que Alemania, España, Polonia y Lituania son importantes distribuidores de alimentos en Rusia. Si esos productos a consecuencia de una menor salida, comenzaran a circular en superior volumen al interior de la UE, podrían incrementar las presiones deflacionarias ya existentes. El crecimiento europeo es demasiado débil y la inflación es demasiado baja. Como consecuencia y como lo hizo saber Draghi en Jackson Hole, en el Banco Central Europeo está en discusión la posibilidad de aplicar nuevas medidas de estímulo monetario. Esto ocurriría si los datos de la inflación de agosto se acercaran en forma clara a un escenario de deflación. Lo nuevo es que esta vez la desaceleración está golpeando ya no sólo a la periferia sino también a los países del centro de Europa.

Estancamiento secular


Tanto los riegos que entrañan las medidas monetarias como las consecuencias de la inestabilidad de la política mundial sobre la economía, están asociadas a las fallas estructurales que puso de manifiesto la crisis de 2008. Entre ellas la escasa inversión, la continuidad del crecimiento ilimitado de los activos financieros o la debilidad de la hegemonía norteamericana. Si es cierto que el capitalismo se encuentra en una fase en la que sólo puede crecer mediante  burbujas, como diagnosticara hace un tiempo Summers y si las burbujas deben ser controladas porque generan permanente riesgo de estallido, el pronóstico de estancamiento secular es casi una deducción lógica. Esta idea se apoya en la existencia relacionada de un bajo crecimiento del PBI y los precios, junto a muy reducidos tipos de interés. Cuestión que plantea el riesgo de que cualquier adversidad se vuelva inmanejable, por la imposibilidad de reducir aún más las tasas así como por el peligro de un incremento de las deudas en términos reales en un panorama cargado de presiones deflacionarias. La ausencia de tiempo se explica por ese conjunto de fallas estructurales abiertas que determinan que la coyuntura no pueda actuar de manera efectiva sobre el largo plazo. Y en esa carrera de velocidades se debe anotar también la perspectiva de recomposición de la subjetividad obrera y de los sectores explotados y oprimidos, que al calor de la crisis está dando sus primeros pasos.

viernes, 29 de agosto de 2014

Ajuste, despidos y suspensiones, los motivos de la adhesión al paro

Acerca de los cruces entre Capitanich y El Cronista
Gastón Ramírez

Una vez más las estadísticas son terreno de disputa entre funcionarios oficialistas y medios opositores. En su rueda de prensa matutina, Capitanich, salió a desmentir la información de El Cronista que en su tapa de ayer, tituló: “Paro de gremios anti K, suma tensión en un país que en 2014 ya perdió 404.000 empleos”. El mismo Cronista, tuvo que admitir su dudosa información, y publicó una nota firmada N. Itzcovich y C. Comari (directores del Indec), con el título, “Ni destrucción de empleo ni efecto desaliento”. Con esta última nota, Cronista parece retroceder según el orden que dictan los funcionarios, y hasta  pone en duda lo que el mismo Indec afirmó una semana atrás y comentamos acá.
Parece que el fuerte de paro de ayer le molestó al gobierno (y mucho) pero también a los pasquines de los grandes empresarios. El deterioro del mercado de trabajo, con despidos y suspensiones, tal como refleja el Indec y el Ministerio de Trabajo de la Nación, es sentido ampliamente y fue un motivo por el cual miles de trabajadores decidieron parar, aunque las centrales sindicales no hablen de la pérdida de puestos de trabajo. En una comparación entre los datos de la Encuesta Permanente de Hogares-Indec en el cuarto trimestre de 2013 y el segundo trimestre de 2014, se observa en la PEA (Población Económica Activa que es igual a la suma de los ocupados más los desocupados, considerando a las personas mayores de 14 años) una suba de 14.000 personas, este resultado se conforma de una baja de los ocupados de 117.000 personas y un crecimiento de los desocupados de 131.000. Un simple cálculo entre las “bajas” (ocupados) y las “alzas” (desocupados) indica que la PEA crece porque hay más desocupados, esto en un contexto de menos ocupados y con una baja persistente de la economía. 
Pero hay más datos. El Banco Central difundió que sólo entre diciembre de 2013 y marzo de este año se cerraron 311.746 cuentas sueldo. En marzo se registraban 7.717.422 cuentas, contra 8.029.168 del 31 de diciembre de 2013. Mientras tanto, la cantidad de empresas registradas que utilizan estos servicios, cayó de 160.083 a 154.493. Los dato del segundo trimestre de este año se conocerán en los próximos días.
El deterioro del empleo, es indiscutible, y en el paro la bronca de los trabajadores se hizo expresar. Nosotros, la izquierda contamos con fuentes de primera mano de esta preocupación y malestar, por estar en los conflictos defendiendo a los despedidos y suspendidos. También de la inacción de las conducciones sindicales burocráticas (de los gremios oficialistas pero también de la oposición), que dejan pasar los ajustes que necesitan los empresarios a cambio de garantizarse la preservación de sus intereses y negocios. Por esto, presentamos hace meses con nuestros diputados, Cristhian Castillo (Legislatura de Prov. Buenos Aires) y Nicolás del Caño en el Congreso, proyectos de prohibición de los despidos y suspensiones. Que los funcionarios y empresarios quieran negar los despidos, es problema suyo. La clase trabajadora empieza a marcar un rumbo de cómo defender el empleo, con el paro y los piquetes, y en caso de cierre, con la ocupación y puesta a producir bajo su gestión.

jueves, 28 de agosto de 2014

El gobierno reconoce el deterioro industrial, pero a medias

La ministra de Industria, Débora Giorgi, admitía hoy que la actividad industrial tuvo una caída en el primer semestre de 2014, pero señaló que ese retroceso la ubica en los niveles de “2010 o 2011”.
La ministra disertó en la reunión del Consejo de las Américas. En su exposición sostuvo que “en el primer semestre de 2014 hubo un deterioro de la actividad industrial del 3,2 por ciento, pero este nivel es muy superior a los que había en la década del '90 y en 2001 y se ubica en los niveles de 2010 o 2011”.
En cuanto a la actividad industrial, la funcionaria comparó los niveles del primer semestre de este año con los del mismo período de 2008 y aseguró que mientras la Argentina creció 13,7 por ciento, Brasil cayó 2,8 por ciento, Alemania, dos por ciento, Reino Unido 6,7; Japón 12,7; Francia 17 e Italia 25 por ciento, en tanto Estados Unidos mantuvo el mismo nivel.

Esta caída es algo menor que la que estiman algunas consultoras privadas. Es el caso de  la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), que estima que en lo que va de 2014 la actividad industrial acumula una caída de 4,2%.

 

Al explicar las razones del retroceso Giorgi señaló que “el mundo está complejo” y que se registran caídas globales en las actividades industriales. En el mismo escenario del Consejo de las Américas, el ministro de Economía Axel Kicillof reforzaría este planteo al señalar que el “mundo no ha salido de la crisis”, y asegura que economías como China muestran “su peor performance de los últimos 15 años”.

Aunque ni el jefe de Economía ni la ministra lo señalaron, el gobierno viene imponiendo un severo ajuste sobre la industria imponiendo límites a las compras de insumos en el extranjero. Desde 2012 rige la exigencia a todos los importadores de presentar declaraciones juradas ante el Secretario de Comercio, que las evalúa y autoriza según el caso. Los permisos se tramitan con mayor o menor agilidad según la disponibilidad de dólares. Además, una vez recibido el permiso de Comercio es necesario que el Banco Central permita concretar la compra de dólares. En una industria donde los insumos importados representan más del 50% del valor final de la producción (llegando a 80% en el caso de la industria electrónica y 60% en la automotriz), el freno a las compras en el extranjero, una de las expresiones que tiene el ajuste que el gobierno nacional viene aplicando, es una de las razones de mayor peso para explicar la caída en la producción. 

martes, 26 de agosto de 2014

De buitres “malos” y “patriotas”

En el marco del creciente escepticismo de varios analistas ante el nuevo canje de deuda anunciado por el gobierno el martes pasado, apareció este fin de semana un fondo de inversión amigo que podría apuntalar la estrategia del gobierno. David Martínez Guzmán, titular del fondo Finthech Advisory, que tiene títulos de deuda pública argentina por una cifra cercana a los mil millones de dólares, ha planteado su apoyo al proyecto de ley enviado al Congreso el pasado martes y su intención de cooperar para “aislar al juez Thomas Griesa y a los fondos buitre y reanudar la cadena de pagos interrumpida en forma arbitraria”.
Empieza a tomar cuerpo el objetivo de involucrar a los bonistas de los canjes para encausar la crisis creada por la decisión de la Corte Suprema el pasado 16 de junio de no tomar la apelación argentina al fallo de Griesa, que obliga a pagar el 100% de la deuda más punitorios a los bonistas holdout (que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010) y ordena el embargo de todos los fondos que argentina deposite para pagar vencimientos de la deuda canjeada. El depósito que realizó la Argentina para el vencimiento del 30 de junio por 539 millones de dólares en el Bank of New York Mellon (BoNY), no fue finalmente embargado pero sí bloqueado. Aunque el gobierno sostiene que al pagar cumplió con sus obligaciones, y responsabiliza al agente de pago (el BoNY), después del 30 de julio se activaron los mecanismos que declaran al país en default.

Un tercer canje con destino incierto
Con el anuncio del nuevo canje, que con las declaraciones de Martínez Guzmán muestra aceptación entre algunos acreedores, el gobierno apuesta a salir del default en un tiempo limitado. De ser posible antes del 30 de septiembre, cuando hay un nuevo vencimiento de deuda por 200 millones de dólares del bono Par. Es que, después de la oficialización del default, difícilmente pueda Economía repetir la decisión de junio y depositar en el BoNY. Sin embargo, la aparición de Fintech en escena no despeja los puntos dudosos de la estrategia oficial. El primero es el mecanismo para canjear los bonos. El Gobierno decidió remover al BoNY como agente de pago y reemplazarlo por Nación Fideicomisos (u otra entidad que puedan designar los bonistas). Este cambio se topa con una dificultad: la necesaria participación del BoNY validando los registros de los bonistas podría volverlo pasible de caer en desacato ante la corte neoyorquina, ya que el fallo de Griesa prohíbe a los agentes de pago de jurisdicción neoyorquina colaborar con un eventual canje o cambio de domicilio. La segunda cuestión son los fondos de inversión extranjeros que, por estatuto, no pueden cambiar de jurisdicción.Salvo que los fondos “amigos” se ocupen de la compra de esta porción de la deuda, todo el mecanismo fracasaría ante la baja aceptación. Es decir que surgiría una se generarían más holdouts que podrían iniciar nuevos juicios. A pesar del respaldo de Fintech, los interrogantes al atajo que presenta el gobierno persisten.
Lo que pone en evidencia es que, aunque se sigue apelando a la retórica de “Patria o buitres”, los intentos de restablecer el pago de la deuda externa persisten. Es natural. Durante años el gobierno y todos los “progres” que desde diversos medios replican el pensamiento oficial, sostuvieron hasta el hartazgo que la deuda había dejado de ser un problema, gracias a la “capacidad de pago” del país (que se basó en un ciclo inédito de crecimiento de las exportaciones que revirtió tendencias previas) y la supuesta reestructuración “soberana” que había pactado una quita elevada (que después se hizo evidente que no era tal en los hechos). La estrategia del kirchnerismo fue resolver el problema de la deuda pagando “serialmente”, y en esto fue acompañado por buena parte de los “progres” que en otros tiempos habían repudiado el costo social de la deuda. Desde 2005 el kirchnerismo fue el mejor pagador, aunque quedaron en el tintero algunas de las hipotecas que había dejado la hecatombe de 2001, como ocurría con el Club de París, o los bonistas holdout.Conviviendo con estos frentes, el gobierno se obligó a redoblar el ritmo de transferencia de recursos a través de los pagos netos de deuda. Donde otros pagaban deuda con deuda, el gobierno argentino entregaba dólares contantes y sonantes. También reemplazaba deuda externa con deuda interna, contraída mayormente con ANSES y el Banco Central, es decir, retrayendo recursos paras las jubilaciones, preparando un futuro desfalco de la caja previsional y minando los márgenes para hacer política monetaria. Estrategia costosa y fallida: a pesar de ser “pagadores seriales”, la deuda pública pasó de 126 mil millones de dólares luego del canje de 2005, a 200 mil millones de dólares a fines de 2013. En la actualidad estaría superando los 225 mil millones de dólares.
Los 190 mil millones de dólares que el propio gobierno dice haber pagado desde 2003 (equivalente a media producción anual de la economía argentina), está entre las explicaciones de fondo de la escasez de dólares. Sumada a una fuga de capitales que se acerca a otros 100 mil millones en la última década, a las remesas de utilidades de las corporaciones al exterior que fueron récord, al descalabro energético y al fracaso de la publicitada reindustrialización, que se ver de forma patente en la industria automotriz que muchos más dólares de importaciones requiere cuanto más produce. Hasta 2011 se toleró alegremente estas sangrías, confiando que los dólares de la soja alcanzarían para cubrirlas. Cuando se hizo evidente que no era tan así, se confió en el cepo cambiario para cuidar las divisas. Sin embargo las reservas en manos del Banco Central siguieron cayendo.
Por eso el gobierno pegó el volantazo en enero: devaluación de más de 20 por ciento en días y vuelta a los mercados. El gobierno pagó los litigios del Ciadi (tribunal a la medida de las grandes empresas multinacionales), pactó con el Club de París, e indemnizó generosamente a Repsol. Sin embargo, se topó con la decisión adversa de la corte norteamericana, y el resultado es que por ahora cualquier resolución de la escasez de dólares por la vía de endeudarse afuera está archivada. Esta escasez, sumada a la inflación, ya está volviendo a apretar para generar un segundo ajuste cambiario en un año.
En la última semana el mercado paralelo se volvió a mover en espera de un nuevo ajuste en el tipo de cambio, ante el complicado panorama para conseguir dólares que genera el default que el gobierno pretende no ha ocurrido. El vice ministro de economía Emanuel Álvarez Agis salió a negar a finales de las semana pasada que se venga una devaluación, pero ya sabemos lo que suelen preanunciar estas declaraciones. Al mismo tiempo que hacía sus declaraciones, el Banco Central permitía que el dólar oficial subiera 11 centavos. Ya con los efectos que tuvo la devaluación de enero, las proyecciones apuntaban a una caída del salario de 5 por ciento para 2014, a pesar de las paritarias. Las nuevas turbulencias anuncian que la pérdida podría ser aún más severa, lo que se suma al deterioro del empleo.

El problema no es el default sino la deuda
En el debate entre oficialismo y oposición patronal sobre qué hacer con los buitres, que con el proyecto de canje se vuelve a trasladar al congreso, hay un acuerdo básico que es seguir pasando la deuda usuraria y fraudulenta. Deuda que se pagó varias veces desde la vuelta de la democracia, lo que no frenó su aumento desde 35 mil millones de dólares hasta su monto actual. Con o sin aprobación del proyecto oficial, el gobierno, el PRO, el Frente Renovador y las principales fuerzas del FAUnen coinciden mantener y profundizar el lastre de la deuda, comprometiendo nuestro futuro. La deuda es un fraude y un saqueo, que golpea con todo sobre los trabajadores y sectores populares. Por eso es urgente discutir no cómo pagarla, sino las medidas para dejar de pagarla.


Peligran los acuerdos con China por la crisis con los fondos buitre


Pablo Anino
Los últimos días se conocieron los términos del acuerdo firmado entre Argentina y China para la financiación de la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz. Los préstamos ofrecidos por la República Popular de China son para la realización de las obras denominadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Si bien el acuerdo fue publicado el 18 de julio en el Boletín Oficial de la República Argentina, recién ahora comenzó a circular por los medios periodísticos. Es que según las cláusulas acordadas, la financiación se podría caer por la situación de default parcial de nuestro país.
En el acuerdo firmado por Cristina Kirchner y el presidente de China, Xi Jinping, establece una financiación de 4.714 millones de dólares a través del Banco de Desarrollo, el Banco Industrial y Comercial y el Banco de China, todos pertenecientes al país asiático. El primero de estos bancos actuará como agente de préstamo y de garantía. La licitación de las obras fue ganada por la firma cordobesa Electroingeniería (que se la vincula a Carlos Zannini) y la compañía china Gezhouba, según la Resolución Nº 760 de fecha 20 de agosto de 2013 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Es el ministerio que dirige Julio De Vido. En el acuerdo de crédito se establece explícitamente que el gobierno nacional deberá abonar los préstamos más allá que las empresas ejecuten o no los proyectos pactados. La turbulencia económica y la inestabilidad de precios podrían transformar en un gran desfalco de los recursos públicos.
Según el Decreto 1091 del Poder Ejecutivo Nacional, a través del cual se dio a conocer el acuerdo con China, nuestro país debe renunciar a la inmunidad como así también someterse a jurisdicción extranjera. A su vez, no debería tener deuda externa impaga. Justamente el default parcial, que más allá de su negación discursiva, está afectando la vuelta a los “mercados” que ambicionaba el oficialismo para tratar de sacar a la economía de la recesión, vendría a bloquear el endeudamiento “heterodoxo”. El financiamiento chino que el gobierno presentó como una alternativa a los mercados financieros internacionales tiene todo los condimentos y exigencias de los organismos de crédito. No sólo eso. El acuerdo también establece que Argentina debe ser “miembro en buenas condiciones del FMI”. Toda una demostración que mientras el gobierno plantea el dilema “patria o buitres” para la tribuna, sigue entregando al país al dominio de las potencias imperialistas.

Buitres: los activos de YPF y Chevron, bajo amenaza de embargo

Emiliano Trodler
Al mismo tiempo que YPF anunciaba el descubrimiento de un nuevo yacimiento de gas convencional en la provincia de Santa Cruz, los cables de noticias daban a conocer el pedido de embargo solicitado por los fondos buitre sobre activos de YPF y Chevron.
El fondo buitre Elliot Management (Paul Singer) encabeza el reclamo de los holdouts que solicitan la aplicación de la cláusula “Discovery” para cancelar el pago de U$ 1660 millones.
Apoyado en esta misma cláusula, que habilita la búsqueda y embargo de activos del Estado argentino en EEUU, el pasado 11 de agosto el fondo NML Capital logró un fallo favorable para embargar activos de la familia presidencial y de su socio Lázaro Báez, vinculado al negocio de la obra pública.
El Juez del distrito norte de California, Jeffrey Steven White, un republicano de la era Bush, deberá analizar si toma el caso y determinar si existen activos físicos o financieros de ambas firmas petroleras por su asociación en Vaca Muerta.
La estrategia de los bonistas holdout es determinar primero si YPF tiene activos en California, y de no poseerlos, que sea la empresa norteamericana la que responda con sus propios bienes. De esta manera presionar al Estado argentino que se encuentra buscando inversores en el extranjero para la explotación de esta empresa seminacionalizada cuyos contratos resultan tan atractivos para el capital extranjero.
La defensa argentina estará a cargo del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, que hará su descargo planteando que YPF es una sociedad anónima independiente del Estado, y Chevron una empresa privada que se ha asociado para un emprendimiento particular.
La disputa por los yacimientos de YPF no solo se está dando con los holdouts sino también con los nuevos inversores que, con el apoyo del gobierno nacional, vienen presionando por una reforma en la Ley de Hidrocarburos.
El directorio de YPF cuestiona el avance de las empresas provinciales, que desalentarían la llegada de nuevos inversores extranjeros. De acuerdo a declaraciones de Miguel Galuccio a la Revista Fortuna, la actual Ley de Hidrocarburos “erosiona la tasa interna de retorno de los proyectos no convencionales en Vaca Muerta”.
Si el Juez Jeffrey White dictara la orden de embargo el gobierno nacional apelaría el fallo, pero en ese caso podría cerrarse un frente común entre las firmas petroleras con interés en Vaca Muerta y los holdouts presionando a favor de una pronta resolución del “default selectivo”.
En este “juego de ajedrez” el gobierno nacional juega con piezas que subrepticiamente pueden cambiar de color. En definitiva, lo que está en juego no es la soberanía de los yacimientos sino el reparto del negocio petrolero entre distintas clases de fondos “buitres”.

jueves, 21 de agosto de 2014

Salta el blue, el gobierno niega la devaluación... sabemos cómo termina, ¿no?

http://bucket1.clanacion.com.ar/anexos/fotos/49/argentina-en-default-1932049w300.jpgEmanuel Álvarez Agis, viceministro de Economía, rechazó hoy que fuera a producirse una devaluación. Lo hace en momentos en que el blue se recalentó, subiendo cintuenta centavos en un día y superando la barrera de los 14 pesos, en una brecha de 64 % con la cotización oficial. Ya sabemos cómo termina esta película, ¿no?
Desde hace ya varios meses, mientras el gobierno intentaba hacer "los deberes" para salir a los mercados, se esbozaba un escenario de nuevos saltos cambiarios, como producto de la inflación. La "incertidumbre" generada por el canje anunciado esta semana ha sido finalmente la excusa de los especuladores para, en un contexto de escesez de dólares y baja de tasas, salir a presionar por la cotización del dólar. El gobierno que hoy dice que no devaluará, dirá nuevamente ante la consumasión del ajuste cambiario que lo "obligaron". Los costos, caen sobre los trabajadores y sectores populares.